EN LA PRADERA/A Kevin
Mi potrillo hermoso, ¡cuánto te amo!
no bastarán todas las flores de mi valle
no bastará la eternidad de mi amor para decirlo
tus palabras sabias, como un niño grande
tus sueños navegando al paso de las olas...
Vienen las gigantes vestidas de nácar
vienen las brisas con rocas internas
vienen y van las golondrinas a construír nidos
que de a poco, algunas veces se destruyen
aún a pesar de lágrimas y ruegos.
Nos es propicio correr, la pradera de nuevo
los toches, los mirlos, los sinsontes...
la cabellera de mi potrillo que mece la brisa fuerte
y sus ojos, divinos como estrellas en el cielo cuando miran
y en detalle me detengo ante sus prisas
mientras una oración brota de mis labios.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 23/12
A éste paso, donde el trote nos coja...
así marchamos día a día sin miedos
el huracán violento parece que viniera
pero la realidad, es que se esfuma con un ruego.
Mi potrillo hermoso, ¡cuánto te amo!
no bastarán todas las flores de mi valle
no bastará la eternidad de mi amor para decirlo
tus palabras sabias, como un niño grande
tus sueños navegando al paso de las olas...
Vienen las gigantes vestidas de nácar
vienen las brisas con rocas internas
vienen y van las golondrinas a construír nidos
que de a poco, algunas veces se destruyen
aún a pesar de lágrimas y ruegos.
Nos es propicio correr, la pradera de nuevo
los toches, los mirlos, los sinsontes...
la cabellera de mi potrillo que mece la brisa fuerte
y sus ojos, divinos como estrellas en el cielo cuando miran
y en detalle me detengo ante sus prisas
mientras una oración brota de mis labios.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 23/12
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