LA FALDA DE TU MONTAÑA L1R
Viaja como serpiente danzarina
y besa tu orilla cada día...
sueño de otros son nuestras fuentes
las riquezas los entretienen
mientras quedas vacía...
De a poco vamos hurtando todo
los diamantes de tu corazón
las esmeraldas en joyas convertidas,
vuelan los goleros de cabeza calva
que buscan de la sangre sus heridas
para llenar sus panzas hambrientas de muerte.
¡A quién importa una madre tierra !
parece que ajenos vamos...
solitarios pescadores en aguas ajenas
vienen las bestias vestidas de poderosos
y se llevan de a poco lo que les conviene.
Danza graciosa corriente de tus ojos
mañana sabrás que vendrán por ti
ahora te venden de a poco...
mañana hasta tus acequias tendrán dueño
hasta las lágrimas que hoy llenan tus cauces
tendrán valor para el demonio que nos cerca,
acechando de nuestra patria tus montañas.
¡Danza golero...! llora un poco por nosotros
harto de la peste que nos acecha tal vez marches
donde un soberano te cambie de traje negro,
para regalarte plumas de faisán más elegante
que nutra sus insaciables barrigas
que apestan a la podredumbre de sus almas.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 23/12
Beso la falda de tu montaña
la que me regala de verdor los ojos
como una madre que derrama lágrimas
al ver sólo heridas en tu rostro.
Viaja como serpiente danzarina
y besa tu orilla cada día...
sueño de otros son nuestras fuentes
las riquezas los entretienen
mientras quedas vacía...
De a poco vamos hurtando todo
los diamantes de tu corazón
las esmeraldas en joyas convertidas,
vuelan los goleros de cabeza calva
que buscan de la sangre sus heridas
para llenar sus panzas hambrientas de muerte.
¡A quién importa una madre tierra !
parece que ajenos vamos...
solitarios pescadores en aguas ajenas
vienen las bestias vestidas de poderosos
y se llevan de a poco lo que les conviene.
Danza graciosa corriente de tus ojos
mañana sabrás que vendrán por ti
ahora te venden de a poco...
mañana hasta tus acequias tendrán dueño
hasta las lágrimas que hoy llenan tus cauces
tendrán valor para el demonio que nos cerca,
acechando de nuestra patria tus montañas.
¡Danza golero...! llora un poco por nosotros
harto de la peste que nos acecha tal vez marches
donde un soberano te cambie de traje negro,
para regalarte plumas de faisán más elegante
que nutra sus insaciables barrigas
que apestan a la podredumbre de sus almas.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 23/12
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