viernes, 13 de abril de 2012

UN MINUTO DE SILENCIO, POR FAVOR



UN MINUTO DE SILENCIO POR FAVOR

Yo solo pedí que se callaran…
Tan sólo un minuto de silencio 
Tan sólo un balbuceo leve de palabras
Pero la carcajada resonaba… y yo callé.

Seguía con el corazón oprimido
Una extraña sensación que me dolía
Ese atoro de nuevo en mi garganta
Y la mirada tal vez perdida.

¡Silencioooo! - Pedí de nuevo…
Ya mi voz casi quebrada…
¡Silencio por favor… no digan nada!
¡Que no se escuche una sola carcajada…!

Acaso saben todos los presentes
Que aquélla… la que va en ese baúl blanco
¿Era sólo una niña que cursaba quinto grado?
Se enteraron que de mañana recogía margaritas
¿Y oraba arrodillada?

Sabían que la pobre niña… siempre tenía una canción en sus labios,
¿Una divina sonrisa que nos inundaba?
¡Nadie lo sabía!... tan acostumbrados estamos al dolor
Y aquélla pobre niña de piernas quebradas…
La que endulzó ésta soledad y ésta pobreza de vida…

Ella… ella era mi niña…
Ella se quebraba entre mis brazos cada madrugada
Y entre las dos… con la angustia del terror
Con aquéllas pisadas de botas negras y oscurecidas aún más
Donde el fango y la suciedad se posaban…
Siempre orando sobrecogidas a nuestro ángel de la guarda
Siempre… cobijadas con el latir de nuestros corazones
Pedimos una ayuda a Dios…

¡Silencio!... silencio por favor… -y el llanto quebró la estancia-
Esa pequeña rubia de ojos claros…
Ella… mi muñeca como el claro amanecer de mis inciertos días
Se marchó con todo lo que amaba…
Sólo pido un minuto por ella… y por todas las obligadas a mirar al cielo
Con esos cristales de pureza y con una boca sellada a la fuerza
Con esa oración pendiente que se la robó la selva
Y ese ahogado grito que nunca pronunció…

Un minuto de silencio… por favor…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, abril 7/12

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