sábado, 30 de julio de 2011

VIRGINIA (129)


VIRGINIA (129)
Publicado pors en abril 22, 2011 en 10:30am

 Tanto buscar y encontré a Virginia...
Su mirada tiene la candidez de una anciana,
brazos curtidos al sol, llevan otros afanes,
sus cabritas se perdieron en los asaderos,
su vida entera es sólo un recuerdo
entre manadas de ángeles
que se largaron al cielo

Conocí a Virginia desde niña.
¡Era robusta, grande, alegre!
Hoy esboza casi una sonrisa,
entre la falsedad de un pueblo
que la vio crecer con sus cabritas,
y la ve morir en su destierro.

Ésta foto es del ayer,
 aún paseaba con sus hijas.
Gran favor le hicieron al pueblo
privarlo de la belleza única,
de una pastora gentil y graciosa
que volaba feliz por áridas montañas,
y cantaba a la vez
con el balido de sus hermosos chivitos.

Dicen que allí reposan monumentos creados por el hombre,
donde ya no hay cabras de monte,
sólo imágenes de hierro.

Ahí se divisa el horizonte
y el gran cañón del Chicamocha
con aquél gran río gigante y hermoso
que nos regalaba fines de semana
jugando con el bocachico entre llamaradas
besando flores de arrayán,
junto a los besos tiernos de mi padre,
 con su mirada que se perdía extasiada
en tanto me señalaba: ¡Mire hija! 
¡El gran cañón intocable, hermoso, gigante,
donde abrevan las brinconas  del monte
 junto a su madre Virginia!

¡Mis ojos se abrillantaban
ante su belleza y esplendor,
tomaba su mano
y la llevaba junto a mi corazón!

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla abril 22/11



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