VIRGINIA (129)
Publicado pors en
abril 22, 2011 en 10:30am
Tanto
buscar y encontré a Virginia...
Su
mirada tiene la candidez de una anciana,
brazos
curtidos al sol, llevan otros afanes,
sus cabritas
se perdieron en los asaderos,
su vida
entera es sólo un recuerdo
entre manadas de ángeles
entre manadas de ángeles
que se largaron al cielo
Conocí a Virginia desde niña.
¡Era
robusta, grande, alegre!
Hoy esboza
casi una sonrisa,
entre la
falsedad de un pueblo
que la
vio crecer con sus cabritas,
y la ve
morir en su destierro.
Ésta foto
es del ayer,
aún
paseaba con sus hijas.
Gran favor
le hicieron al pueblo
privarlo de
la belleza única,
de una
pastora gentil y graciosa
que
volaba feliz por áridas montañas,
y cantaba
a la vez
con el
balido de sus hermosos chivitos.
Dicen que
allí reposan monumentos creados por el hombre,
donde ya
no hay cabras de monte,
sólo imágenes
de hierro.
Ahí se divisa el horizonte
y el gran
cañón del Chicamocha
con aquél
gran río gigante y hermoso
que nos
regalaba fines de semana
jugando con
el bocachico entre llamaradas
besando
flores de arrayán,
junto a los besos tiernos de mi padre,
con su
mirada que se perdía extasiada
en tanto
me señalaba: ¡Mire hija!
¡El gran
cañón intocable, hermoso, gigante,
donde abrevan las
brinconas del monte
junto a su madre Virginia!
¡Mis ojos
se abrillantaban
ante
su belleza y esplendor,
tomaba su mano
tomaba su mano
y la
llevaba junto a mi corazón!
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla abril 22/11
No hay comentarios:
Publicar un comentario