sábado, 30 de julio de 2011

CON UN AMIGO (130)


CON UN AMIGO (130)
Publicado pors en abril 22, 2011 en 8:30am


Distingo tu rostro en la blancura del hielo,
en el asombro de mis ojos ante tu dolor...

¿Quién soy yo
quien en los miedos te busca,
y tu consuelo espera
proscrito y humillado ante el temor?

Hoy me levanté temprano...
El canto de una avecilla me alertó,
me contó sobre tus delicias,
desde un gran árbol rebosante de frutos,
me dijo que ahí estabas a mi lado,
que mi angustia era pasajera.

Me diste un abrazo con un haz de luz
que entró por mi ventana,
te sentí sin conocer tu nombre
y tu voz era el susurro de la bris
que con dulzura llenaba mi pulmón.

Muchos te han inventado a su acomodo,
han derramado sangre
que se vierte sin dolor ni miedo
sobre la negra faz de mi madre.

Estoy descubriéndote 
sobre cascadas que bajan del cielo,
entre las rocas que esperan tu beso de sol
y se calman en un lago.

Te culpan de todo lo malo
casi no te recuerdan en lo bueno,
caminan sobre falsos terrenos
mientras el hombre con poder
escoge lo mejor para sí,
miles salen despavoridos y mueren de frío.

¡Es mi tiempo para ti!
Mi angustia reina hoy... 
Los pechos manan desesperación,
el corazón palpita con temor...

No quiero partir aún,
sé que todo es pasajero,
que mi vida es sólo un vuelo
y que mis palabras salen de ti,
debo confiarte todo
pues eres tú el verdadero dueño
del piso que mis pies tocan.

¿Qué afán  tengo?,
Estoy aquí hablando contigo,
sin perturbaciones...
Tengo la mañana para mí,
esta maravillosa soledad
para estar con un Rey que me ama.

Egoísta reniego de mi situación,
pero otros no tienen voz...
Paren entre pantanos
y se ahogan con los sueños.

Te sacrifican una y otra vez...
Gimes de dolor,
te azotan hasta quitarte la vida,
se llevan tus preciados trajes
te los arrancan sin piedad,
 sin importar que no hayas muerto.

Todo estaba bien
la demencia llegó y acabó con la paz,
quise aprender mucho 
más de lo que podía...

Me enseñaste el valor de la vida,
el consuelo de un abrazo y un beso,
de una palabra a tiempo...

Me enseñaste a callar ante una ofensa
y a recibir cachetadas...

Me diste la enfermedad para purificarme
y me mantienes con vida.

¿Cómo no he de creer en ti
si estás en el aire que respiro,
en la música
nacida del candor de un ave pequeña,
en el sutil aliento perfumado
de una mínima flor?

Luz que se pierde en el horizonte
que aparece de nuevo en cada amanecer,
hoy que mis ojos te vienen a ver
y que mis rodillas se doblan,
con el corazón entregado a tus candores,
hoy que descubro el dolor ajeno
y comparo que el mío es sólo una gota de rocío...

Luz sin nombre,
Sol, luna, tierra, estrellas...
Fuente cristalina, 
llama  viva de mi corazón:

Hoy que desperté de nuevo,
puedo decir que eres la verdad
aunque el infierno toque nuestros pies.

Amor vierte por tus venas,
 candidez temprana que me anima,
aliento verdadero en el corazón del hombre.

¿Qué más busco?...
¿Qué más anhelo?

Hoy es el mejor día,
te descubrí en la agonía
cuando el azote certero por tu cuello,
habló de mi pequeñez y de tu humilde grandeza,
de tu final gemido
que alivió mi pequeño  dolor.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, abril 22/11

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