sábado, 30 de abril de 2016

DE TUS OJOS (1)


DE TUS OJOS (1)

Desde ese día
En que herida la gaviota
Buscaba volar y no podía,
Y en medio del ruido del mundo
Ola tras ola, un golpe más recibía;

Arribaste a mi ventana triste
Con tu ánimo y apoyo.
Me enseñaste a volar despacio,
En tanto se crecían de nuevo mis alas
Y junto a ti aprendí a jugar al amor.

Verso a verso, sin exigir nada,
Esperando a la noche y al día siguiente
A que asomaran con esa media sonrisa,
Escondidas en el cielo más ansiado:

Las estrellas que brillaban
Dentro de tus ojos negros.

Raquel Rueda Bohórquez
30 4 16

jueves, 28 de abril de 2016

OLVIDÉ (2)


OLVIDÉ (2)

Olvidé decir
Que una parte de mí
Murió desde ese día
De tu partir.

Olvidé decir
Que sobrevive
Éste viejo corazón
Sólo por tenerte ahí.

Olvidé decir,
Que tu recuerdo
Hace parte de mí.

Olvide decir
Que cada tanto
Pareciera que no te pienso
Pero sucede,

Que estás corriendo
Por cada hilo
De mi pensamiento.

Olvidé decir
Que el día está lluvioso
Pero que no suelta a llover;

El caballo sigue brioso
Y vivo en la misma cuadra
Del ayer.

Olvidé decir…

Raquel Rueda Bohórquez
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ABROJOS (3)


ABROJOS (3)

De esos abrojos de flores doradas;
De esas espinas que nos tallaron...

De los pasos del caminante y sus huellas
Que el furor del tiempo en su propia era
Estamparon…

Después de todo, la lluvia y el viento,
En cada estación les volverá cenizas.

Tierra en la misma roca que los parió,
Y otra vez un milagro de flores y espinas
Se repetirá en otra acequia,

En otra esquina;
En otra rivera…

Raquel Rueda Bohórquez
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TUS MANOS (4)

TUS MANOS (4)

Han traspasado tus manos toda nube,
¡No te miento!, esa fuerza continúa tocando,
Ese brillo de estrella sigue escribiendo notas
En el viento.

Estoy aquí, en el mismo lugar de la gaviota
Con las brisas más pacíficas.
El ahora es un cambio hacia la vejez
Y camino con más cuidado;
Hablo con más torpeza y dicto menos letras
A éste vocabulario escaso.

Has de sentir que una espada atravesó tu pecho
Y en ese dolor nos sentimos Nazarenos;
Pero Él no tuvo quien diera una pastilla
Ni su pena fue aliviada, sólo se empujó la espada
Y se lanzó la hiel en su sedienta boca.

Más un segundo basta para saberlo;
En un mástil nos entregó todo,
Ahora nos ablanda un tanto y pensamos en el ayer.

Ahora el error se canceló con cada herida,
Las faltas tenían que suceder,
Pues el tiempo nos madura a golpes.
Nos resistimos con ese coraje de las rocas
Y de nuevo una ola gigante nos impulsa a volar
Más arriba, hasta tocar la estrella que nos junta.

Y en ese invento raro del amor,
Acariciarnos y bendecirnos con una sonrisa
En éste rincón guardado por la providencia
Para los dos, en tanto las heridas cicatrizan. 

Raquel Rueda Bohórquez

28 4 16

DESEOS (5)

DESEOS (5)

Le pedí un deseo al tiempo
Y me cambió el color
De la cabellera.

Se volvieron oscuros los pezones
Se creció el vientre...

Seguí pidiendo cosas y cosas,
Y a mi alrededor,
Aves, flores y montañas...

¿Pero detallé tu mirada?
¿Tenía pequitas por dentro?
¡Sí!, un girasol parecía...

Le pedí al tiempo un amor,
Pero el amor rondaba ante mis ojos,
 ¡Ni cuenta me di!

¡Le pedí al tiempo tantas cosas!
No eran las cosas,
El premio estaba ahí,
Cerca de mi corazón...

Ahora, sin pedir
Me han regalado un carro de madera,
Pero no tiene ruedas,
Alguien me lleva en hombros
Y lloran... ¿por qué llorarán?...

No lo hago ahora,
Ya no puedo pedir nada;
Todo es frío aquí,
Los quiero tocar y pasan por mis manos,
Los quiero abrazar y no puedo.

Le pedí al tiempo...

Raquel Rueda Bohórquez
Junio 3/14



martes, 26 de abril de 2016

NIÑO SIRIO (6)

NIÑO SIRIO (6)

Es un niño de menos de 7 años, eso adivino en su estampa; corriendo con otro bebé en brazos a esconderse de los dragones de metal.

El bebé llora desconsolado, el ruido de los dragones oculta su llanto, y en esas rocas que se hicieron cruz y estandarte, ahí se refugió el niño con su bebé en brazos, viendo hacia ese horizonte incierto, con la tarea grande de ser papá y mamá a temprana edad.

Pasó el ruido, un Jesús niño está doblado en medio de un camino que no se atreve a recorrer; cada una de sus lágrimas nos toca.

El hombre fabrica la guerra y los niños son los crucificados, pues hacen como los depredadores, que primero matan a la madre gorila, para soltar luego a su bebé que se abraza de su cuello.

Cada lágrima es una bala disparada al corazón, ¡triste, muy triste ver esto!, creí que moriría hallando la paz, que el hombre al fin encontraría un remanso y un motivo para su existencia; pero la lección no se aprende, lo intocable se vulnera, se viola, se manosea en la oscuridad, y los niños, el futuro del mundo, yacen en la tierra, sin oportunidad de florecer.

Se van a regar al cielo un huerto mejor con sus llantos, pero las esperanzas de los viejos, se quedan en sus pálidas cabezas, llenas de rencor.

Pienso que un día cercano es el más distante que conozco.

Mientras el hombre habite la tierra, la guerra será el mayor de sus motivos, porque la ambición de unos pocos, corroerá a otros, erosionará el corazón, pues la ambición y el deseo de poseer, a nadie es ajeno, todos hemos sido tocados por ese demonio que parece sangre negra en nuestro corazón de roca.

Luego vendrán con sus taladros y ahí mismo buscarán de nuestra propia hiel, para seguir fabricando muerte, sabiendo de antemano que la tenemos más que asegurada.

Raquel Rueda Bohórquez
26 4 16


TRES NIÑAS (7)

A tres niñas peruanas que están sobre una roca. Llevan faldas negras con orillos rojos, pequeños abrigos de lana y labios de pimpollo. Una tiene cara de luna y un trozo de tela vieja abriga su pecho; la otra lleva en sus manos un girasol y la tercera, guarda sus manitos dentro de su abrigo. Me parecieron el sol iluminando un tanto y más, con ese precioso resplandor de pies desnudos y sonrisas locas.


TRES NIÑAS (7)

Parecen florcitas en el valle
Con sus trajes untados de tierra
Y sus pies besando laderas

Tocando espinas
Viviendo cual el viento
De aquí para allá
Con ese gran contento.

La gordita
Parece luna lunita
Iluminando los ojos del bosque
Donde anidan besitos de madre
Y abrazos consentidores de padre.

La segunda sostiene un girasol;
Está cambiando de sonrisa.
De bebé, está pasando a mujer;
Pero ella le sonríe a ese querer
Que entre rocas esperará
Verla crecer.

La más pequeña se parece a Salomé
Mi sobrina graciosa;
Tiene la sonrisa del girasol
Y el aroma de la rosa…

Pero el corazón se atrapa
Con la carita de luna,
Ella nos pega esa sonrisa
Y nos ilumina el corazón
Que se arruga
Ante tal hermosura.

Raquel Rueda Bohórquez
26 4 16