domingo, 6 de diciembre de 2015

Y SE FUE (50)

Y SE FUE (50)

El atardecer se va;
Me ha castigado otra vez
Y no vi siquiera abrir una rosa
Ni sentí el perfumar de su voz.

Ha pasado la mañana,
En mi rincón el tiempo vuela.
Pero tú pareces blanca paloma
Dormida en un rosal.

Y te vi, era vaga tu sonrisa...
Un frío escarchó tus dedos en los míos.

No paré de llorar un sueño perseguido
Y corrí hasta el manantial
Que cubre tu montaña.

Ahí me enredé en tus hilos de plata;
Se quedaron las flores del campo
Escondidas, tímidas al verte pasar,

Y me quedé como una espina
Aguantando a mi flor
Que se vencía lentamente,
En medio de una mañana
Que no adivinaba del sol
Su encendido despertar.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, diciembre 6/15

sábado, 5 de diciembre de 2015

¡DE QUÉ MANERA! (51)


¡DE QUÉ MANERA! (51)

Sí, pobre de mi madre
Con tantas violetas en sus manos
Siendo un ángel.

¡De qué manera la espinaron!

¡Con cuánta saña
Clavaron en su pecho tal espada!

Pero se fue llena de flores...
Recogió malvas y rosas;
Claveles y margaritas,
Niños y mariposas;
Besos y abrazos…

¡Con cuánto desamor fue tratada!

Pero gracias a quienes la tocaron.
Cumplieron su misión a carta cabal
Los que sabían que no debía ser herida,
Y que era una santa que se iba en silencio
Sin repicar, ni renegar.

¡Cuántas sombras pasaron!
¡Cuántas arrugaron el rostro!
Pero gracias, /dice ahora,
Porque a pesar de todo,
Humedecieron sus dedos
Y pasaron gotas de lluvia por mi boca.

¡Hoy me siento cansada!, /dijo un día.
Creo que mi tarea concluye /arrinconó su libro.

Dejó en su mesita de madera la biblia
Leída tantas veces y puesta en práctica cada día,
Y sabía que sí, porque no declamó más su poesía.

Amar y amar, sin esperar nada;
Entregar y entregar, sin recompensa.

Así fue ella, y ese día estuvo inquieta...

Miraba sin mirar, reía sin reír,
Pidió un aderezo pequeño de aspirina;
Pellizcó una mano con cariño/a escondidas,
Pidió los tesoros que sus nietos habían regalado:
La pulsera de Vero, la de Alejandra
La de Caro, y las abrazó como si fuera a ellas.

Pasó su mirada por la estancia;
Reparó en German y Dorita,
Le gustó ese silencio, esa media luz.
Amaba su alcoba y su camita de madera,
¡Ahí sí!, ahora sí me voy…

Oculté mis ojos un segundo, ¡no fue más!...
Al despertar, los suyos habían cerrado.

Todo era frío,
Todo había pasado
Como espuma de mar sobre la arena.

¡Así se fue!,
Sin un suspiro siquiera,
El ser que más he amado…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 5/15





viernes, 4 de diciembre de 2015

DE GATAS (52)


DE GATAS (52)

¡Fue una perra vagabunda!
/¡Eso me contó!

Porque se dejó atrapar
Del perro más sarnoso.

Costumbre pues,
De hablar de otras.

¡Mujeres al fin!

Ni fue puta, ni perra;
¡Sólo fue mujer!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 4/15

NI GRACIAS DIJO (53)

¡NI GRACIAS DIJO! (53)


Ese día, la sarna tomó al mico.
Se enroscó en el dardo de su veneno
Y masculló todas sus rabias, con sus odios.


Fabricó una sopa de garrapatas…
¡Qué asco!, ¡no era de eso!, ¡era de lombrices!
Soltó una carcajada que tenía amarrada
Y luego se fue a cazar perdices.


¡No hables tanta idiotez!
¿Eso mismo no lo dijo un francés?
¿No fue acaso el anciano gordito
El de la sonrisa siempre alegre,
Quien dejó su alma vagando en la esquina
Y por eso no la han podido vender?


¡Cuánta tontería escribe!
¡Es una vieja idiota que se cree poeta!

Recorrió el mismo camino,
De la puerta con sus rejas oxidadas;
Hasta el patio sembrado de misiles.

/ ¡Esto, sin que contemos a nadie,
Qué fue por más de 30 abriles!


Luego dice que conoció el mundo;
Que divulgó a los 7 mares
Que cuando se casó no era virgen,
Porque su virginidad se quedó lejos;
Entre los dedos de su viejo amor.


¡Ay mujer idiota!
Te enseñaron que el amor era pecado;
Te condenaron a la celda oscura,
Al rincón de las miserias
Y al taburete negro desteñido.


¡Ni gracias dijo!...
Cuando se fue;
¡Lo hizo para siempre!

Dejó mi amor a la deriva,
Bogando ríos profundos de soledad.

¡Y pensar que por él daría mi vida!

Por estar ahora, un momento,
En un rincón del tiempo;
Entregada, abierta a su mezquindad,
A sus mismos ojos negros
Sin importar que su juventud se haya ido
A la vez conmigo.


Sin importar
Que aunque haya pasado el tiempo;
Tengo a un testigo fiel
Que conoció de mi amor por él.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, diciembre 4/15

COLORES (54)

Una madre con sus hijas,
Charlando cosas de mujeres.
Desnudas, viéndose a los ojos
Y sonriendo por los chistes del día.

COLORES (54)

Antes de viajar,
De retornar a casa;
Diré que viví todos mis colores:
Del pálido mostaza
Al verde ojos de madre.

Crecí en medio de un lago
Y sus pechos eran grandes;
Parecían toronjas
Que a mi boca dejaron
Espumas y poemas.

Cada día un mensaje;
Cada noche una oración.
Cortinas de flores y azules,
Cobijas de lana pequeñas;
Piernas acolchadas en sus venas;
¡Caminares y ofrendas!...

Antes de regresar a casa
Quiero conversar un rato,
Recordar que jamás nos vimos desnudas
Porque no había malicia;
Era como ver flores en su jarrón
Y cabelleras en sus montes de María.

De esos colores que aprendí de niña
Sin conocer todavía nada de Dios,
Pues con ella comprendía cada mensaje
Si cantaba con los pájaros
Y rezaba con el sol.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 4/15


FLORES (55)


FLORES (55)

Viendo mi pálida mortaja,
Adivinando gorriones en la cerca,
Entre hilos de seda se aman
Y ante gotas de nieve se alejan.

Flores y aromas a vida,
Pájaros dorados y rojos;
Hojas y hojas que son repetidas
Cual versos pálidos de mis ojos.

Y se va la mañana,
No hay desnudez en las rosas.
Una flor es encanto en un gajo
Para los colibríes que pasan y pasan
Y ante su aroma,
Ardor les provoca.

¿Qué sería de mí, sin jardines?
¿Qué sería de mí, sin las aves?

Entre plumas de divinos encajes
Se adorna la grama,
Y revolotean insectos que brillan, cual joyas,
Si el sol a su paso les besa.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 4/15





ALLÁ (56)


ALLÁ (56)

Amiga mía: ¡en ese lugar!
Allá, cerca del águila,
Conversando con el pasajero
Que abre sus alas,
Y con besos de brisa estaciona sus ojos
En la vida que corre en el llano…

Arriba de todo,
Conversando nubes con ibis sagrados;
Charlando gotas de nieve con hojas secas
Que caen y caen de los árboles
Que no se han tocado.

Allá, en ese lugar donde se fabrica un perfume
Y se inventan las flores blancas y negras;
En ese lugar, en que se pintan ovejas
Y se cuentan por miles, al inicio de la primavera;

Ahí nace una aurora de ojos verdes, cada mañana.
Se enreda en el árbol de cada uno de mis caminos,
Y sus brazos parecen dedos de madre,
Con eternas cicatrices de violetas tonos…

Allá vive mi amor,
Se ha quedado dormida
Y en sus brazos lleva un niño
Y con ellos lo cobija…

¡Arrúuuu!... ¡arrúuuuu!…
¿Escuchas?
No son palomas
Las que versean en los gajos de mi roble;
Siempre tristes,
¡Parece que lloran!...

¡Es ella, quien bajó del cielo
Y me dice que me ama
Con voz de pájaro;
Con trino de mochuelo;
Y luego, en un parpadeo
Se aleja!…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 4/15