martes, 4 de agosto de 2015

TE DIRÍA [68]

TE DIRÍA [68]

Te diría  que eres mi  sol,
pero si te alejas,
esa luz me faltaría
para seguir escribiendo.

Entonces
te diré que eres la primera estrella
en mi oscuro camino,
has iluminado mis ojos,
pusiste una sonrisa en mi boca
y  has convertido en tambor
mi corazón cuando te veo,
por éste bonito amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 4/15

DESPUÉS [69]

DESPUÉS [60]

¿Qué seremos después de muertos?,  ¡eso!, menos que eso... un poco más hediondos, para aceptar aunque rechinen nuestros dientes, que lo único limpio que tenemos es el alma, pero que el resto, servirá de abono, para las orquídeas que nacerán después de nosotros...

Si desean cultivar preciosas orquídeas, no debemos olvidar que el estiércol de vaca casi seco, es el mejor sustrato para ellas, muchos no lo saben, ésta sabiduría la transmito de mis ancestros.

Después no vayan con el cuento a Misia Macaria de que no les conté, y que me tragué la fórmula, me voy liviana, lo poco que sé y poseo, se ha quedado en sus manos, verán qué hacen, si cultivan o continúan igual de tibios, la vieja Pacha cada día se cree mejor, pero es amiga íntima y conozco su alma como si fuera mía.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 4/15



ESCRIBIRÍA [70]

ESCRIBIRÍA [70]

Escribiría un poema cuando inicie a llover, 
dejaría que todo se moje si pienso en ti, 
y en mis fantasías atraparte pueda.

Te escribiría un poema al cesar la lluvia, 
y desde mí oxidada reja, te imagine corriendo de mi mano,
 atrapando perlas que van y vienen por entre las hojas, 
para luego, quedarme apresada en tu pecho, 
siendo orquídea pegada de su árbol.

Y al pasar la tormenta, 
te escribiría en la boca un te quiero,
 repetiría un beso mariposa con mis párpados,

 si la quietud llena de cánticos el valle,
 seguiría  escribiendo para ti,
 hasta que se cansen mis dedos 
y mi corazón de amarte...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla,  agosto 4/15

AMOR [71]

Martes, 4 de agosto de 2015

AMOR [71]

Pegada de ti, cobija mía,
amándote más que a una caricia,
queriéndote cómo eres
simple y sencillo,
lirio silvestre
apretado de mi orquídea,
naciendo entre sueños y poemas
tuyos y míos...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 3/15

lunes, 3 de agosto de 2015

BESO MARIPOSA [72]

BESO MARIPOSA [72]

Tu beso mariposa ha tocado mi alma, 
párpados tuyos guardando dos joyas, 
más brillantes que las esmeraldas de las montañas, 
y más dulces que la miel destilando 
por entre las heridas de un árbol.

¡Bendita mía!, aquí estás...
Eres brillo de luciérnaga que ilumina 
a pesar de la tormenta que pasa,
y del alma herida por la espalda...

Has tocado a mis flores, 
y con que ellas perfumando vas
en tanto reina mía, caen las hojas, 
danzan cual niñas coquetas 
que se dejan llevar del viento, 
y mueven sus faldas 
con mágica gracia.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 3/15

AZULES COQUETOS [73]


AZULES COQUETOS [73]

No confíes en quien mucho te alaba,
 sino en aquel que siempre está
 y en silencio toma tu carga
 para que puedas andar. 

En quien siempre te ha levantado 
y sin pronunciar palabra, 
un temblor en la boca
delata tu propia angustia
 y te anima a continuar...

No me pesa nada hoy, 
ni tampoco nada pasa, 
es que amanecí con una roca 
ajustada en la garganta.

Me he dado cuenta
 que las flechas lanzadas
 terminan hiriéndonos a nosotros.

El día está despejado, 
trinan los canarios prisioneros más que ayer,
 y un pentagrama se dibuja en el cielo,

 ¿Quién será el compositor que mueve mis manos?
A él todo lo mío, dueño de mis fantasías, 
la canción con bonita voz que no tengo, pero que intento,
 a él éste calor que me asiste, 
y éste frío que cala mis huesos.

Sé que me espera un despertar 
en medio de palmeras
 y coquetos azules de mar,

un día de silencio supremo
cayendo cual hoja seca
que por el viento se deja llevar.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 3/15

TU VOLUNTAD [74]


TU VOLUNTAD [74]

Sabrán de mí quienes confían 
y entregan sus cargas al Rey
dueño del paisaje y del ave
pintor del arco iris 
y creador de la vida.

 Tal caballero mueve mi corazón 
pues le veo ardiente y lleno de pasión
 asomar coqueto por entre las olas
 tiñendo de oro sus aguas 
y el cielo de color

Soy felíz en cada sueño
 si existe un cultivo de esperanzas
en medio de la sequedad de un bosque
en donde habitan remembranzas.

 ¿Qué tan árido o propicio 
está nuestro terreno 
para sembrarlo de amor?

 Pálidos y grises somos, 
aparece una estrella en el infinito y pensamos:
 ¡se fue quien tanto amor me dio!

Pero es falso, jamás se ha ido, 
está palpitando cual tambor 
en mi propio corazón
 y esa luz es su resplandor.

¡Huele a lavanda mi amor!
 Me aferro de su cuello, le abrazo, le beso, 
y él responde con su fresca brisa 
que toca mis desteñidos cabellos
 y los hace danzar al viento.

Dame Señor la fuerza que necesito,
 persigue tesoro mío
ésta  barca tímida y cansada 
 pero renovada en un segundo, 
por tu voluntad superior.

¿Continúas preocupado?
 Tenía un afán ayer, hoy tengo dos,
 y mañana serán muchos, 
pero siempre quedan en sus manos,
  pues él con su poderosa magia 
convierte mis días en sonrisas, 
mis lágrimas en rosarios
 y toda carga se vuelve liviana
entre sus brazos.

Somos condenados por amar, 
pero Dios es amor 
es el dueño y fundador 
de éste sentimiento. 

Soy parte de su obra, 
y me atengo a ser una semilla 
que permite su voz dentro de mí
aceptando ser oveja mansa
que acata su voluntad.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 3/15