Bienvenidos a mi blog, una experiencia de sanación, proyectándonos hacia el planeta verde, y el respeto que debemos al derecho de existir de los seres que nos acompañan en éste corto viaje por la vida. Gracias por ser parte de mi pequeña historia REGISTRADO DNDA REGISTRO AUTOR COLOMBIA
jueves, 9 de abril de 2015
ANDERSON Video
ANDERSON
Dejar
un recuerdo de nuestro amor, es duro aceptar pero estamos en ésta tarea, 21
años, un potro hermoso y un muchacho muy distinto, con carisma y amor para
todos, por esto Dios decidió que nadie dañaría su obra en un mundo tan sucio,
enviaré por mi potro en ese día escogido, ¿de qué manera? no importa pero otro
chico será enviado y nadie evitará su destino
Mi amor siempre en mi corazón
Mi amor siempre en mi corazón
Raquel
sábado, 4 de abril de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
REGISTRO POEMAS FEBRERO 2015 RNDA COLOMBIA
OTROS
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1-2015-19064
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15/03/2015
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POEMAS Y OTROS ESCRITOS FEBRERO 2015 BLOG POEMAS DE SHEILA
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REGISTRO OBRA LITERARIA INEDITA
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EN TRÁMITE
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LA TRAICIÓN [81]
LA TRAICIÓN [81]
La traición no
es tan mala
es la
real bendición
porque nos
crece las alas
que se vuelven
libertad,
el premio más
ansiado.
Mastico
amargos
la boca me
sabe a hiel
pero encuentro
en tu boca
rico alfajor
en miel.
¿Quién eres
amor?
Bendices mi
vida
y en la
soledad de mi aposento
sanas mis
heridas.
Que nada te
hiera
que nada te
lastime;
toca mis alas
y volarás
conmigo.
Raquel Rueda
Bohórquez
Barranquilla,
marzo 15/15
©10-498-459
PENSANDO EN ALTO [80]
PENSANDO EN ALTO [80]
No
importa el rostro si los ojos parecen dos esmeraldas brillando en el
estero; y pensando en esto vi tus ojos
negros, siempre una pregunta al verte: ¿Cómo amaneció mi amor?, aunque nunca digas nada, hay un océano que nos separa y un
sueño que nos une.
Mi
potrillo amado, el caballito brioso de mi hogar, salió desde ayer, hoy he
pasado muy angustiada y no sé la razón. ¡Por favor repórtese pronto que la
angustia es como una espada en el corazón!, y Kevin regresó como caballo
descansado al otro día, con cara pálida y sonrisa de tiburón, falta ver sobre
cuántas peñas trepó, o si brincaba sobre la misma loma de sus ardores.
Enviaste
entonces una melodía, en tanto mis afanes descubrían mi rostro ante los que de
mí reían, y aunque no creas, escucho los
aromas de soles, de fa, re, mi, bellísimo, y dedico la música a mi madre
preciosa que nació un 12 de febrero de cualquier año, pero que nunca se mudará
de mi corazón, ella es el hilo que sostiene mi cometa, y la música del ayer que
permanecerá en un hoy para recordarla.
Inicié
a declamar mi amor, le hago fieros a nadie, me doy por enterada, pues a mí, tú
nunca me dices nada, pero igual te quiero más que a todos, porque eres mi
caballero andante, habitas las montañas de mis pechos, y te escondes en los
llanos, donde mi ardor en versos blancos te llama.
En
ésta carrera loca de sueños, advertí la fría montaña de éste tiempo, todo era
pálido, me gustó, para escribir en esa sábana un sentimiento de cariño, de
aprecio, de amor sincero, y florecieron todas las rosas, todas las flores
temblaron con el beso de una sábana fría,
que las resguardaba para el fuerte sol que se acercaba, y hallé mi jardín en
ti, ¡es que las mujeres no podemos vivir sin las flores!, me di cuenta que
multiplican el amor, y que el jardín parece una eterna sonrisa en el rostro,
como el músico moreno que canta como una estrella, y ríe como una cascada.
Doblé
las rodillas, otra vez levanté el rostro, sólo pude declamarte unas letras a lo
que mis ojos podían ver, pues nadie podrá jamás ver su rostro perfecto, ni por
más santidad o diablura que imagine poseer.
Tu
belleza intocable es lo que te hace mi sol preferido, y en esto golpearon a mi
puerta, con una advertencia en mi interior que me asustaba: Cuidado con
aquéllas personas que llegan a tu puerta a recoger chismes y luego los esparcen
como si fueran semillas de trigo, pavor le tengo a lo oculto del corazón, ¿cómo
podemos confiar de quien se ríe de ti a escondidas?, por eso mejor adivinar en buen tiempo quiénes
son los buenos, para en los difíciles volverlos a reconocer, pero no aprendo,
sigo siendo la ingenua de todos los tiempos y vuelvo a caer.
Me
deprimí como es costumbre, debo estar enferma, y ese dolor lo curará el tiempo,
o el silencio, porque desde que tengo memoria, la tristeza se aposentó en mi
casa y se quedó por siempre, y aquí me di cuenta que era bella, pues permitía
que hablara el alma, cada detalle en cada rincón es un poema, cada beso de la
primavera que aguarda de rodillas una mirada, y entre las rocas, esperanza y lujuria, ánimo
de gorriones al paso de una coral, volví a repetir los mismos pensamientos que
tal vez quedarán en otros poemas, ¿cómo lo puedo adivinar?, mi día es un verso
corto, anhelando que termine en la boca de un amor real.
Con
éstos paisajes tan bellos, la mirada se llena y el espíritu vuela sobre sus
bosques, seguí pensando, doblando los pensamientos, uno sobre otro, el sendero
por donde transita nuestra alma ha de ser bello, ¡ten fe!, no desaparecemos,
nos volveremos polvo de estrellas y brillaremos luego, eso cre, pues he visto
luces en los rincones, hablo con German y enseguida salen ellas brillando ante
su voz, para conmoverme aún más ante lo inexplicable de algunos acontecimientos
de la vida.
Luego
en mi sancocho de letras digo: ¡Me voy!... ¿pero, hacia dónde?, vivimos en la
prisión de huesos forrados en carne que
no es nuestra.
Nos
iremos, es seguro, cuando ni huesos, ni piel, ni carne... ¿tiene sentido?, ¿lo
tiene la bruma que arropa al bosque?
Un
continuar diciendo incoherencias se vale, mientras tanto, permitiremos cantares
de niños pequeños en lo blanco de la
existencia, pues promete una página, por un segundo más.
Después
de tanta vaina, de mentiras que se arropaban en gritos que no escuchaba, la
amistad se quebró como un huevo podrido que me salpicaba, ocultos en sus
marañas, ¿a mí qué podrían contarme?, era solo una estúpida de quien se podían
reír a su antojo, y volver público cada uno de mis pensamientos, ¿en quién
confiaba ahora?, la amistad voló también, me seguía dañando el mundo y su
falsedad, y entonces tomé las riendas de mi vida para alejarme de todos,
conmigo estaría a salvo y con Él, quien me dictaba cada segundo una letra, me
dijo que debía felicitarlos de verdad, y
solo pensé: Que sean felices a su manera, si en casa no encuentran lo que
necesitan, gente así nunca se llenará, la traición deja un espejo de agua en el
alma para llenar el mar, estamos poetas los venados, la traición nos permite
volar espacios tan inmensos, pero sí, ¡bien por ellos!, al fin encuentran la
felicidad que es como la ortiga que pica y rasca, pero nos gusta, que nadie
dañe el amor, me di un baño con miel, lejos de todos, para no perturbar el rincón donde se abrigaban
las pasiones, y empecé a buscar el alar donde nace la poesía, y mi amor me
abraza con la infinitud de sus alas.
Hallé
al traidor borracho y de vómito hasta los ojos, grita y grita por lo poco que hace, ¿quién
uniría la sensibilidad con la espada?, y rogué para que pudiera tener mi
espacio de nuevo, aquí en la soledad, donde sólo cabe el sentimiento, ¡que nada
dañe a la flor que necesita riego!, ¡que nadie perturbe el silencio!, sólo el
cantar de las aves prisioneras como yo, que penden de un solo árbol, del viejo
árbol que resucitó, después de tanto dolor y odio ajeno.
Al
hombre traidor le asquea lo que tiene en
casa, así sea lo mejor, entonces para nada el pavor, si tengo a mi hermoso
lucero, que cada día como un sol llena
mi vida de fantasías y magia.
Se
visten con galas nuevas, los perfumes caros rondan, las sonrisas se bendicen,
¿será por el diablo?, pero están benditas, el brillo en los ojos me habla de
piernas abiertas, de lenguas que se mecen como las hamacas de Yabel en el mar,
y las hojas que caen, y caen, para volverse bailarinas al paso de la corriente
de un río más propicio, luego callan, una a una, despaciosas, para esconder al
navegante perdido y protegerlo un rato, bajo su pálida existencia que no tiene
afán.
Corría
ahora, tenía prisa y pensé: Ya no hay inquietud en mí, eso era cuento del ayer,
ahora era la sombra del gran árbol sobre mi vida, y con ella me bastaba para
estar tranquila.
Con
sus harapos, el carnero sabe hasta dónde trepar, y la montaña lo deja a
veces, en raras ocasiones una pata se
enreda, y cae al precipicio buscado por sus ansias, pero se vale el ardor de un
día, para lo que es la existencia del hombre.
Imaginé
entonces cuando pasaba la brisa y besaba mi boca: ¡Hermosa obra!, le escribiría
a esa brisa que se lleva la vida poco a poco, y que nos mantiene a pesar de
todo, como pequeñas cometas, pegadas de un sueño.
Vi
sus óleos maravillosas, ¿por qué no vivo siempre doblada?, pero levanto el rostro
airosa, soy soberbia y altanera, la bajaré ante Él, pero la estúpida humanidad
me mantiene muy herida, sanaré con la gente sabia, la que no grita, desespera
ni humilla, cada vez que quiere lucirse ante los demás, para envilecer a quien
confía y entrega.
En
cada obra el pintor se entretiene, parece que la vida se escondiera en el mundo
del silencio, que el mar flotara y las hojas, coloradas fueran, al beso suave
de su aliento.
Parece
que el alma al fin se desprende del cofre cansado y abatido, el dolor pasa, alas de nieve, de espuma,
inspiran al poeta y al cantor con sus creaciones, siempre termino hablando de
Él, no lo comprendo, ha de ser que pastoreo en su bosque perdido, debe ser que
me busca y al fin me dejo encontrar con un balido fuerte, creo que su corazón
me invita al descanso para que llene desde mi propio encino, las hojas de mi
árbol, y luego, después, las conozcan, pues no para todo el mundo son los
tesoros del alma, se dice que no dar a los puercos rosas, ¿pero qué son los
puercos más que una palabra inventada?, si les damos desperdicios eso comerán,
pero si les damos amor, se volverán niños mansos y arrodillados, pues el amor
en vez de volvernos soberbios nos ha de poner de rodillas,
¿Cuánto
dura la felicidad?, un parpadeo, pero se vale, es la búsqueda de cada día.
Vi
tus ojos y pensé: Sólo tus ojos negros
pueden iluminar lo pálido de mi existencia, y también se bendijo un amor,
sonreí, ahora mantengo una tímida sonrisa, la ilusión de un algo diferente,
callado, sumiso, esperando sea propicia el viento perfumado a pino silvestre,
admirando cada roca en el camino, bendiciendo cada espina en la mirada, en
medio de todo, del árbol salió el pájaro más lindo que jamás había visto,
prisioneros se quedaron los dorados, pero cantaban, ¿será que lloran?, siempre
me ha inquietado que un ave prisionera siempre canta, ansían la libertad,
cierran los ojos y lloran, pero su llanto es un divino cantar.
Cierto
día, a uno de ellos vi salir libre, partió, parecía muñeca de cristal dulce y
plena sin dolor, y llegó a un sitio donde entre música de arpas y alabanzas fue
recibida.
Raquel
Rueda Bohórquez
Barranquilla,
febrero 15/15
©10-498-459
DANILO Y LA SOMBRA [79]
DANILO Y LA
SOMBRA [79]
Doña
sombra ha llegado a casa, viniendo del cementerio y al rato mi bebé; un poco de
algodón, seda fabricada con dulce ternura, espera a morir entre mis brazos y su
mirada/puro amor en derroche, se quedó prendida de la mía ajustándose al frío
de la noche, y sin importar lo dejé en el poema anterior, jajaja! igual da dijo
Barbitas, ¿cuánto durará el día y cuánto la noche?, el tiempo no existe, así
que sigamos rojos de la ira o pálidos por ignorantes.
Mujer,
¡cuántas patadas recibimos!, pero aun así tenemos agallas para gritar en medio
de la palidez de un mundo lleno de crueldad, somos la sombra perfumada en medio
de los rojos que se extienden en las llanuras del descontento, pero se esgrimen
espadas en la lengua, y venenos en el aire para matar la vida, que resucita de
nuevo entre gajos de limonares, como hembras servidas para el pasajero, sin
pedir nada, entregando de su corazón oro y perfume, tomado entre besos dulces y
cariños de alas, que se mueven con prisa y afán desconocido.
Las
sombras, el color, aunque todo parezca
blanco, no hay grises que no se utilicen, ni flores que no se amen.
Gracias
por tanta belleza, le dije al bosque, pero la sombra tapó mis ardientes palabras,
ellas no las necesitaban, sólo requerían de una sola letra para seguir, ¿acaso
no lo adivinamos cada segundo?, nuestra sombra apaga la de arriba, mueren los
árboles, los martirizamos antes, secamos su tronco con agua hirviendo y
veneno, para que sea silencioso, y echar
la culpa al comején de la ignorancia que corroe nuestra mísera existencia.
Magia
en la paleta, esa era la sombra que veía, como el desteñir de las nubes en el
ocaso, y al movimiento del brazo, aromas y destellos de un amor más grande que
nos bendice, eso dije por ahí, y la paleta continuó a pesar de mis inquietudes,
las nubes corrían aprisa y la fuerza
invisible que mueve nuestro pulmón, era la responsable de sus vidas llenas de
magia y encanto, estalactitas que caían al beso del destino para mojar mis
propias lágrimas y humedecer a besos, la carne del malvado, ¿estoy ahí?, que me libre la sombra de lo
alto, de todo lo de abajo.
Él
en medio de todo me regaló el océano de sus ojos para contemplar el sueño de
ser feliz, y estuvo también ahí su paleta, la real sombra divina que acude al
encuentro de cada pavesa, somos brizna de un incendio, nos quemamos unos a
otros, nos ardemos, nos matamos, y a pesar de todo, la sombra nos persigna con
una bendición, con otro día, con un nuevo desayuno sobre la mesa.
A
ratos pálidos, nos duele el estómago pero se nos regala la noche con una torta
inmensa adornada de estrellas, de las que pedimos trocitos, y los comemos en
versos que juntamos y volvemos sábana inmensa, para que las estrellas de abajo
puedan brillar como las del cielo.
¡Hermoso!,
que no olvidemos el detalle del mirlo al regresar al mustio árbol, ni las gotas
de rocío que se vuelven diamantes al sol, nunca se olvidará cuando la última
hoja del árbol de la vida se junte con las que se fueron primero, y también te
lo dije, escribiendo a mi tesoro, esa sombra tenía perfume en mi existencia,
tan rara a ratos, ¿qué me sucede?, sólo tristezas parecen abonar mi huerto,
pero también esa inquietud vuelve inmensidad la pradera, donde la poesía se
crece con alas de cóndor, ¡y se levanta altanera!, hasta besar las estrellas y
comerlas una a una.
Luego
la sombra entonó una melodía, música como
la oración más perfecta de todas, paz, armonía, el corazón desgaja
flores y los azahares perfuman, tan dulce, como la voz del cantor en el
llano, y también ahí pasó la paleta, mi Pintor llenaba de gracia mis días y no
me daba cuenta de ello, inicié a escuchar todo, eran palabras dulces de poetas
solitarios que rogaban al cielo un trozo de amor, y el amor caía cual aguacero
sobre el desierto.
Tocó
las fibras del alma con esos retazos que se parecen a nuestra propia existencia,
y los caminos andados entre tropiezos, caídas y manos en el camino que nos
ayudan y levantan, y otras que nos vuelven a lanzar con sus patadas, me
permitió saborear la boca de mi madre, a tierra, a sal del mar de mis ojos que parecía
manantial presuroso, para secar del poeta sus ansias y convertirlas en
realidad, y la sombra se volvió luz al fin.
Estaba
corriendo ahora, ¿para qué tanta prisa?, pero corría y corría y ella detrás de
mí, como mi perrito Danilo, hasta que al fin calló cuando su mirada triste se
enredó en mis ojos, y los míos, se fundieron en el silencio de su fin.
Mi
carrera intensa parecía terminar, pero otros luceros esperaban una mirada, otras
pieles ardían en la pradera…
Raquel
Rueda Bohórquez
Barranquilla,
febrero 15/15
©10-498-459
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