viernes, 15 de agosto de 2014

MIENTRAS SALES

Aquí estoy de nuevo
te veo llegar apresurado
los afanes de siempre
y el achaque limonero
que se reparte.

Me quedo viendo mi ayer
quiero gritar y correr
pero no sé hacia dónde
mi amor de vientre
quien me pegó de su ombligo
se alejó de mí en días de mayo
con su Virgen María,
que se la llevó lejos
de mis quejas y pesares.

Porqué lloro siempre?
Es un mundo vacío el mío
van y vienen cada quien con su vida
y la mía es una cadena sin reventar
es tan solo una Rueda sin ajustar
que gira y gira sin parar.

Vete!!, quisiera que ya se alejara
que armara un nido de zorros
y que la madriguera fuera tibia
para poder volar al fin
libre entre las olas,
correr apresurada por mi felicidad
si acaso la encuentro
a la vuelta de la esquina.

Se antojan los chillidos ocultos
no quiero cantares hoy
río tanto que de reír me espanto,
pero es que la tristeza de payaso que tengo
no puede lidiar conmigo,
quiero entretenerla con carcajadas
para que se aleje la melancolía
que es como una roca filosa
apretando fuerte mi corazón.

Que no regrese con su sonrisa
con esa mirada de satisfacción
mientras yo, me  oculto
y le entrego a la luna leve queja
para pensar en ti.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 15/14

jueves, 14 de agosto de 2014

SI VOLARA


SI VOLARA

Nada quedaría tras mi vuelo
Un dorado estero no visto
Unas deseadas manos que no he tocado
Y entre las flores de algún tocado
Perlas claras, se habrán  llorado.

Si volara, el infinito sería mío
La soledad entre  barcos de papel
Agitadas  entre luces de octubre
Acompañada de un ave  peregrina
Llegando a puerto
Al  fin.

Y en el recuerdo de una página
Tan solo notas  que no leeré
Pues lejos de éste mundo raro
Cual hoja seca entre la bruma,
Me desviaré.

Y a tu ventana cual mariposa
Un aleteo para decir adiós
Y con las sombras de un nuevo día
Jugaré  a esconderme
Detrás del  sol.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto 14/14

AHORA


AHORA

Al caminar
Rocas y arena
Más nada ahora
Es mi  condena.

Un despertar
Tus rosas rojas,
Del viento suspiros
De Dios tu aroma.

Desvisto un lirio
De rojo traje
Hay lino más fino
Que su ropaje?

Y te amo tanto
Mi rosa blanca
Que en tu mirada
Me has llevado,
Y tú en la mía
Te has quedado.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 14/14



miércoles, 13 de agosto de 2014

LA VOZ DE LAS LIBÉLULAS

No marchita el tiempo el anhelo ni el alma se quiebra en su espera...
Fotografía: Laurent Scwebel

LA VOZ DE LAS LIBÉLULAS

13 de agosto de 2014 a la(s) 15:43
Aquí estoy,
Como una libélula hambrienta
Estática ante las ondas de un lago,
Tocada de luces sus alas,
Entre mallas miles, ojos tantos
Ansiando calmar sus hambres
En el amaranto verde claro
Enviado por la providencia.

Como una luz buscando su ocaso
Vencida se queda en alguna lágrima
Ansiando al despertar de la noche
Ser el abrigo junto a la luna gigante
Pegada de los ojos de una estrella.

Me doblo en el espejo
Cuento las líneas y pecas de las hojas secas,
Suelto sin temor mi escaso cabello
Que brilla ante mí
Cual luz en  pálido reflejo.

Y te espero,
No hay mentira
Al fin una respuesta llega
Cuando perdida mi barca
No hallaba su ancla.

Y ahora, amor mío…
Entre una roca incrustada en lejano mar
Aguardaba por  mí,
Con la calma del  ahora
Y el anhelo del mañana.

Se acabó el llanto
Las blasfemias no hieren,
Una puerta gigante se abre
Al  cerrar la ventana.

Y como bendición del  cielo, entras
Te paseas por mi sala para llevarme contigo
Anclada en el  mar profundo,
De tu corazón.

Raquel  Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 13/14






ESTRELLA DORADA [CUENTO]




ESTRELLA DORADA [CUENTO]

En un lugar lejano, vivía una  niña triste, quien siempre  hablaba de amor; pero el amor parecía un cuento de hadas, porque ella, por mucho tiempo le habló, pero la estrella tenía tanto brillo, que a todas iluminaba, y para ella no hubo certeza, ni correspondido son.

Decía la estrella, que sin importar lo que sintiera o viera, al  mundo no le importaba, porque él seguía en sus giros, imperturbable como el atardecer, ausente como el  ave que encuentra otro nido, y en él se acomoda.

¿Qué será de Estrellita, que nunca me ha dicho que me ama, si en versos le declamo una y otra vez, que mis ojos se iluminan cuando le ven, pero sigue tan solo, dando pequeños brillos en mi ventana?

Cierto día la niña maduró, pero un poco viajando a la ancianidad  con la cabellera blanca bañada de luna, y los ojos, cual prado pisoteado con un intenso: ¡no más!...

Mis letras se pegan, los signos no quieren estar en su iniciar, el pc tan viejo como ella, y las ganas se quedaron temblando en sus piernas, cual lucero, que entre más amor, más  se aleja, y entre más corazones girando a su alrededor, menos le atina a una loca ilusión.

Cualquier día de agosto, un 13, puede ser, la niña limpió las frescas perlas de sus ojos, en el espejo quebrado y marchito, que entre sueños le invitaba a otros sitios, para  olvidar a ese amor, que palpitaba en su corazón, pero que no correspondía a su mismo latir, ya que él era parte de otro cielo, de otras manos, y unos negros luceros que lo amaban, desde antes que la niña le viera brillando en una blanca pared, untado de nieve y jugando con las gaviotas, entre inmensas rocas y helados vientos.

Quedará aquí: ¡Dios cuánto te amo! –Pensó la niña-,
olvidaré las melodías que imaginaba eran para mí, /con una sonrisa, -el vino griego que nunca  probé, pero que  ilusionada muchas veces en un sitio pequeño, lleno hojas secas, con el cielo despejado y una que otra gaviota de blanco plumaje peleando contra el viento: libar de su boca soñé.

"Estrellita": ¡que Dios te bendiga!, estoy muy dolida con el viento, pero dejo que azote a mi  ventana y sea pródigo la próxima vez, en tanto desde aquí, te veo ser, tan gentil y amoroso, tan luz en cada amanecer...

Me voy, de a poco me alejo, descubrí tu diferencia entre multitud de estrellas, pero también me expuse ante muchos, y ahora, debo ocupar mi rincón del silencio, de nuevo; buscando otros cuentos y otros luceros, que se advierten cada noche, para mí.

La niña con un enorme suspiro tomó  el delantal,  revisó que no se quemaran los guisos, un nuevo día inicia, -pensó- el sinsonte acaba de llegar a trinar en su árbol, y un espejo claro dibuja el cielo, con la estrella más grande nadando en él.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 13/14

martes, 12 de agosto de 2014

CARDOS


CARDOS


¡Si empinarme contigo pudiera! 


Pero nos alejan las rosas, 
nos separan los corazones de otras,
para quedar en versos el sentimiento
y en elegías el deseo.


Si al toque de tu espada en mi flor
¡pero nada!, ni espina ni rosas.

Vivir condenada a mirar a otro lado
sabiendo que siempre desviabas tus ojos
hacia otras curvas sinuosas,
y otros senderos ajados. 


Te vi en el desierto buscar lo que aquí abundaba.
Fueron flores viciosas apestando a perfume,
en tanto a mí, ni siquiera me tocabas.



Pero ahora, de tanto herirnos nos matamos.
Se acabó el amor, 
se fue hacia otros lagos,
y mi pensamiento dice 
que la providencia es buena conmigo;
otro amor ha llegado. 


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 12/14 

BURKAS

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Imagen: Internet

BURKAS

Quisiera saber qué hay tras ellas
Pues al imaginar la belleza mostrada
Todo tiene un sentido,
Pero también hay una razón oculta
Que no puede entrever mi propia mirada.

La belleza guardada para ellos
Un sentido incomprensible a nosotros
Pero razonable a muchas mujeres
Criadas al estilo del viento
Que sin ser visto, no puede ser tocado
Sólo él decide a quien besar.

Más el perfume de las flores del bosque
Es donado a muchos
Que sienten el placer  de un jardín cultivado
Y las flores adornadas para un amor perseguido.

No puedo censurar lo que no conozco
Pero lo hacemos, nacimos como un espejo de agua
La desnudez desde el nacimiento
Y la misma para morir.

-Qué nos llevamos- ¡nada!
La belleza se va, se quedan las cosas
Otro volverá cenizas el sudor  de ayer.

Por tal motivo, guardo para mí un secreto
El mismo que la burka tiene para ellas
Y el mismo que tienes  por tu fe.

!Pero no me gustan!
Parecen sepulcros
Donde viven ángeles sin rostro,
-por qué no las usarán ellos-

Está dicho que todo lo escrito
está amañado,
como las cárceles 
donde la belleza se oculta
con negro tocado
la mujer se condena por su hermosura
sin que parezca pecado. 

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 12/14