Aquí estoy de nuevo
te veo llegar apresurado
los afanes de siempre
y el achaque limonero
que se reparte.
Me quedo viendo mi ayer
quiero gritar y correr
pero no sé hacia dónde
mi amor de vientre
quien me pegó de su ombligo
se alejó de mí en días de mayo
con su Virgen María,
que se la llevó lejos
de mis quejas y pesares.
Porqué lloro siempre?
Es un mundo vacío el mío
van y vienen cada quien con su vida
y la mía es una cadena sin reventar
es tan solo una Rueda sin ajustar
que gira y gira sin parar.
Vete!!, quisiera que ya se alejara
que armara un nido de zorros
y que la madriguera fuera tibia
para poder volar al fin
libre entre las olas,
correr apresurada por mi felicidad
si acaso la encuentro
a la vuelta de la esquina.
Se antojan los chillidos ocultos
no quiero cantares hoy
río tanto que de reír me espanto,
pero es que la tristeza de payaso que tengo
no puede lidiar conmigo,
quiero entretenerla con carcajadas
para que se aleje la melancolía
que es como una roca filosa
apretando fuerte mi corazón.
Que no regrese con su sonrisa
con esa mirada de satisfacción
mientras yo, me oculto
y le entrego a la luna leve queja
para pensar en ti.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 15/14
Bienvenidos a mi blog, una experiencia de sanación, proyectándonos hacia el planeta verde, y el respeto que debemos al derecho de existir de los seres que nos acompañan en éste corto viaje por la vida. Gracias por ser parte de mi pequeña historia REGISTRADO DNDA REGISTRO AUTOR COLOMBIA
viernes, 15 de agosto de 2014
jueves, 14 de agosto de 2014
SI VOLARA
SI VOLARA
Nada
quedaría tras mi vuelo
Un dorado
estero no visto
Unas deseadas
manos que no he tocado
Y entre las
flores de algún tocado
Perlas claras, se habrán llorado.
Si volara, el
infinito sería mío
La soledad
entre barcos de papel
Agitadas entre luces de octubre
Acompañada de
un ave peregrina
Llegando a
puerto
Al fin.
Y en el
recuerdo de una página
Tan solo
notas que no leeré
Pues lejos
de éste mundo raro
Cual hoja
seca entre la bruma,
Me desviaré.
Y a tu ventana
cual mariposa
Un aleteo
para decir adiós
Y con las
sombras de un nuevo día
Jugaré a esconderme
Detrás del sol.
Raquel
Rueda Bohórquez
Barranquilla,
agosto 14/14
AHORA
AHORA
Al caminar
Rocas y
arena
Más nada
ahora
Es mi condena.
Un
despertar
Tus rosas
rojas,
Del viento
suspiros
De Dios tu
aroma.
Desvisto un
lirio
De rojo
traje
Hay lino más
fino
Que su
ropaje?
Y te amo
tanto
Mi rosa blanca
Que en tu
mirada
Me has
llevado,
Y tú en la mía
Te has
quedado.
Raquel
Rueda Bohórquez
Barranquilla,
agosto 14/14
miércoles, 13 de agosto de 2014
LA VOZ DE LAS LIBÉLULAS

Fotografía: Laurent Scwebel
LA VOZ DE LAS LIBÉLULAS
Aquí estoy,
Como una libélula hambrienta
Estática ante las ondas de un lago,
Tocada de luces sus alas,
Entre mallas miles, ojos tantos
Ansiando calmar sus hambres
En el amaranto verde claro
Enviado por la providencia.
Como una luz buscando su ocaso
Vencida se queda en alguna lágrima
Ansiando al despertar de la noche
Ser el abrigo junto a la luna gigante
Pegada de los ojos de una estrella.
Me doblo en el espejo
Cuento las líneas y pecas de las hojas secas,
Suelto sin temor mi escaso cabello
Que brilla ante mí
Cual luz en pálido reflejo.
Y te espero,
No hay mentira
Al fin una respuesta llega
Cuando perdida mi barca
No hallaba su ancla.
Y ahora, amor mío…
Entre una roca incrustada en lejano mar
Aguardaba por mí,
Con la calma del ahora
Y el anhelo del mañana.
Se acabó el llanto
Las blasfemias no hieren,
Una puerta gigante se abre
Al cerrar la ventana.
Y como bendición del cielo, entras
Te paseas por mi sala para llevarme contigo
Anclada en el mar profundo,
De tu corazón.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 13/14




Como una libélula hambrienta
Estática ante las ondas de un lago,
Tocada de luces sus alas,
Entre mallas miles, ojos tantos
Ansiando calmar sus hambres
En el amaranto verde claro
Enviado por la providencia.
Como una luz buscando su ocaso
Vencida se queda en alguna lágrima
Ansiando al despertar de la noche
Ser el abrigo junto a la luna gigante
Pegada de los ojos de una estrella.
Me doblo en el espejo
Cuento las líneas y pecas de las hojas secas,
Suelto sin temor mi escaso cabello
Que brilla ante mí
Cual luz en pálido reflejo.
Y te espero,
No hay mentira
Al fin una respuesta llega
Cuando perdida mi barca
No hallaba su ancla.
Y ahora, amor mío…
Entre una roca incrustada en lejano mar
Aguardaba por mí,
Con la calma del ahora
Y el anhelo del mañana.
Se acabó el llanto
Las blasfemias no hieren,
Una puerta gigante se abre
Al cerrar la ventana.
Y como bendición del cielo, entras
Te paseas por mi sala para llevarme contigo
Anclada en el mar profundo,
De tu corazón.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 13/14
ESTRELLA DORADA [CUENTO]
ESTRELLA DORADA
[CUENTO]
En un lugar
lejano, vivía una niña triste, quien siempre hablaba de amor; pero el amor
parecía un cuento de hadas, porque ella, por mucho tiempo le habló, pero la
estrella tenía tanto brillo, que a todas iluminaba, y para ella no hubo certeza, ni correspondido
son.
Decía la
estrella, que sin importar lo que sintiera o viera, al mundo no le importaba, porque él seguía en
sus giros, imperturbable como el atardecer, ausente como el ave que encuentra otro nido, y en él se acomoda.
¿Qué será de Estrellita, que nunca me ha dicho que me ama, si en versos le declamo una y
otra vez, que mis ojos se iluminan
cuando le ven, pero sigue tan solo, dando pequeños brillos en mi ventana?
Cierto día
la niña maduró, pero un poco viajando a la ancianidad con la cabellera blanca bañada de luna, y los
ojos, cual prado pisoteado con un intenso: ¡no más!...
Mis letras
se pegan, los signos no quieren estar en su iniciar, el pc tan viejo como ella, y las ganas se quedaron temblando en sus piernas, cual lucero, que entre más amor, más se aleja, y entre más corazones
girando a su alrededor, menos le atina a una loca ilusión.
Cualquier
día de agosto, un 13, puede ser, la niña limpió las frescas perlas de sus ojos,
en el espejo quebrado y marchito, que entre sueños le invitaba a otros sitios,
para olvidar a ese amor, que palpitaba en
su corazón, pero que no correspondía a su mismo latir, ya que él era parte de otro
cielo, de otras manos, y unos negros luceros que lo amaban, desde antes que la niña le viera brillando en una blanca
pared, untado de nieve y jugando con las gaviotas, entre inmensas rocas y
helados vientos.
Quedará
aquí: ¡Dios cuánto te amo! –Pensó la niña-,
olvidaré
las melodías que imaginaba eran para mí, /con una sonrisa, -el vino griego que
nunca probé, pero que ilusionada muchas veces en un sitio pequeño,
lleno hojas secas, con el cielo despejado y una que otra gaviota de blanco plumaje
peleando contra el viento: libar de su boca soñé.
"Estrellita": ¡que Dios te bendiga!, estoy muy dolida con el viento, pero dejo que azote a
mi ventana y sea pródigo la próxima vez,
en tanto desde aquí, te veo ser, tan gentil y amoroso, tan luz en cada
amanecer...
Me voy, de
a poco me alejo, descubrí tu diferencia entre multitud de estrellas, pero
también me expuse ante muchos, y ahora, debo ocupar mi rincón del silencio, de
nuevo; buscando otros cuentos y otros luceros, que se advierten cada noche, para
mí.
La niña con
un enorme suspiro tomó el delantal, revisó que no se quemaran los guisos, un nuevo día inicia, -pensó- el sinsonte
acaba de llegar a trinar en su árbol, y un espejo claro dibuja el cielo, con la estrella
más grande nadando en él.
Raquel
Rueda Bohórquez
Barranquilla,
agosto 13/14
martes, 12 de agosto de 2014
CARDOS
CARDOS
¡Si empinarme contigo pudiera!
Pero nos alejan las rosas,
nos separan los corazones de otras,
para quedar en versos el sentimiento
y en elegías el deseo.
Si al toque de tu espada en mi flor
¡pero nada!, ni espina ni rosas.
Vivir condenada a mirar a otro lado
sabiendo que siempre desviabas tus ojos
hacia otras curvas sinuosas,
y otros senderos ajados.
Te vi en el desierto buscar lo que aquí abundaba.
Fueron flores viciosas apestando a perfume,
en tanto a mí, ni siquiera me tocabas.
Pero ahora, de tanto herirnos nos matamos.
Se acabó el amor,
se fue hacia otros lagos,
y mi pensamiento dice
que la providencia es buena conmigo;
otro amor ha llegado.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 12/14
BURKAS
Imagen: Internet
BURKAS
Quisiera saber qué hay
tras ellas
Pues al imaginar la
belleza mostrada
Todo tiene un sentido,
Pero también hay una razón
oculta
Que no puede entrever mi
propia mirada.
La belleza guardada para
ellos
Un sentido incomprensible
a nosotros
Pero razonable a muchas
mujeres
Criadas al estilo del
viento
Que sin ser visto, no
puede ser tocado
Sólo él decide a quien
besar.
Más el perfume de las
flores del bosque
Es donado a muchos
Que sienten el placer de un jardín cultivado
Y las flores adornadas
para un amor perseguido.
No puedo censurar lo que
no conozco
Pero lo hacemos, nacimos
como un espejo de agua
La desnudez desde el
nacimiento
Y la misma para morir.
-Qué nos llevamos- ¡nada!
La belleza se va, se quedan
las cosas
Otro volverá cenizas el
sudor de ayer.
Por tal motivo, guardo
para mí un secreto
El mismo que la burka
tiene para ellas
Y el mismo que tienes por tu fe.
!Pero no me gustan!
Parecen sepulcros
Donde viven ángeles sin rostro,
-por qué no las usarán ellos-
Está dicho que todo lo escrito
está amañado,
como las cárceles
donde la belleza se oculta
con negro tocado
la mujer se condena por su hermosura
sin que parezca pecado.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 12/14
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