viernes, 2 de marzo de 2012

CANTO A LA BRISA



Algo me incita... me llama
una sombra lejana un sonido
una flauta que llora al viento.

Algo dice que estoy aquí
que lloro ausencias
que levanto a tambor los cerros
que gimo en la oscuridad...

Algo me dice que ese huerto
el que resecó mis lágrimas
hoy reverdece en otras manos
y otros ojos son los míos 
mi piel se tiñó de colores
y mi alma se vistió de dolor.

Algo me dice que mi agua no es pura
que mis ceibas ya no lloran
lobos hambrientos aúllan a la luna
las manadas ya no existen...

Algo me dice que pacha mama llora
que su cal y canto es mi sangre 
se rellenaron paredones a la iniquidad
se cubrieron palacios con mi agonía
se levantaron copas llenas...

Algo me dice... 
algo me dice que mi Dios agoniza
y que el blanco aún roba...
roba el alma que desea retornar
a un desierto donde murió el amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 3/12

VESTIDA DE TU MIRADA...

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Quiero vestirme de tu mirada
Que los cerros inunden con su perfume
Esa boca tuya con aliento a limonares
Esos pechos que endulzan éste frío abrumador.

Quiero tallarme en tus morenos brazos
Viendo contigo volar las gaviotas
Extenderse sin malicia, esa llanura de colores
Que se copia de mar en las mañanas.

Quiero a mi arrogante pirata
Desvistiendo las olas en mi cuerpo
Vivir éste instante donde los sueños nos acosan
Suspirando las palmeras versos a su antojo;
Viendo salir ese ardiente sol con disimulo
Sobre las azules nubes que empuja el viento.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 2/12

EN LA LLANURA...

Trota mi hermoso salvaje
mi corazón repica a tu paso
levanta tu mirada al sol
y alegra mi vida con tu andar.

Retoza al viento...
tus crines azota el vendaval
tus ancas rebosantes de fuerza
¡pisotea fuerte la llanura!
que sientan todos que ahí estás
que yo estoy...

Nos perderemos de mañana
cerca a los grandes cerros
desde allí miraremos una salida de sol
y el ocaso será pequeño
nuestro amor danzará como las olas
y el vértigo de la vida
nos hará relinchar...

¡Observa desde aquí!
nada nos es grande
el mundo es mínimo
y nuestros besos
nos harán ver liviano el dolor
y el relincho se escuchará de nuevo
al aparecer la luna vestida de seda
que silenciará versos
ante nuestros gemidos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 3/12

LUNAS DE FEBRERO

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Divisando tus lunas, tu tiempo
El trote por la inmensa llanura
Como latidos fuertes de mi corazón
Tu mirada altiva y esas dagas
Que volaron al viento junto a tu libertad
Robados laureles que acalló la noche.

Sin importar en dónde estés
Cómo te adornes...
Descubro a ese potro salvaje que hay en ti
Que voló al viento cierta tarde
Cuando tu plenitud te invitaba
A danzar a una nueva noche
Con las llamas encendidas.

Señala con tus ojos éste camino
Que te invita a retozar en sus llanuras
A extender esos morenos brazos
Buscando la libertad de amar
Con la desnudez de nuestras pieles.

Nadie te señalará cuando lances esa flecha
Y penetre en éste añejo corazón mío
Palpitando estoy esperando lunas de febrero
Extasiada como las olas sobre la arena
Al descubrir tus ardientes ojos en los míos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 29/12





jueves, 1 de marzo de 2012

AL PASO DEL TIEMPO...

Creo que nuestro tiempo ya pasó…
El hielo de tus miradas, la ausencia de tus besos
Quebró  la enredadera  el  viento…
Los huracanes de la convivencia repetidos
Donde no hubo riego tibio, y pronto se  enfrió la almohada.

Ya no hay  espacio  para mirar atrás…
Mis ojos aprendieron a esperar
Otros brazos que no sean los tuyos,
Otros sueños enredados en mis piernas
Donde las quimeras brotaron
Y el fuego se extingue poco a poco
Con una lámpara  donde no hubo aceite
Y el  ardor se agotó  antes de la aurora.

Aquí estoy de nuevo esperando; mirando a un techo vacío
Mi acompañante silencioso desvelado conmigo
Los motivos y razones ya olvidé…
Sólo detallo  ese candil cerca a una virgen de cerámica
Donde un aceite perfumado riega mi estancia,
Una tenue luz encendida eternamente
Y mis ojos evadiendo los tuyos… ajenos  y lejanos
Con una mirada hostil que me roba la sonrisa
Encorvando mi cuerpo para encontrar un abrigo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 1/12

miércoles, 29 de febrero de 2012

AMOR MÍO (1)


AMOR MÍO (1)

Amor mío…
De cal y cenizas de viento y ocaso…
Dueño de mis sentires desde el amanecer
La rosa nueva abrió hoy sus pétalos
Hojas nuevas caen dorando pieles,
Pétalos pisoteados abonan senderos olvidados…

Eres ese candil encendido en mi corazón
Mi callada boca como roca al viento
La tibia brisa azotando mi ventana
Con el óxido que el tiempo mata y envuelve…

Qué triste suelo estar ante éstos sueños míos
Pero éste amor no vence los huracanes
Éste fuego no se apaga ni las cenizas vuelan
Éste atardecer lo pinto con sones de un piano envejecido
Que a pesar de su tiempo aún tiene mágicos sonidos.

Aquí estoy de nuevo tu imagen en mi corazón
Esas manos tuyas como hiedra por mi cuerpo
Un cuerpo que venció la tarde…
Una aurora que me encontró de nuevo con perlas de sal
Que se esfumaron nuevamente sobre mis envejecidas piernas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 29/12

ESE SILENCIO (2)


ESE SILENCIO (2)

Silenciosos ante las injusticias
de cómplices pasamos…


Los miedos nos acobardan
ojos de fuego nos retratan en los suyos
y seguimos caminando sin dejar huella
atrapados en cápsulas de perdón y olvido.

Voy callada por sus muertes...
Han caído sobre charcos sucios;
aterrorizados están mis ojos y de nuevo continúo
con un candado que oprime la boca
y pareciera hacer estallar el corazón.

Silencios de amor…
La cobardía es más fuerte que nosotros
 nos impide alzar vuelo,
expresar un sentimiento.

Nos somete un silente beso
en una pesadilla eterna
sin una flor que adorne cristales
ni unas manos que entibien pieles.

Quiero en el silencio de mis labios
ajustados a los tuyos,
decir te quiero
sin importar que no estés…

La omisión tuya te la lleves
y una blanca flor tal vez presientas
sobre una fría lápida cansada de tu ausencia.

Ya enmudecida abrió la boca...
Una muerta palabra interior 
se desperdicia en bondades
sobre aquéllos que las negaron.

Pero hoy, ¡todo tan extraño!
Pronunciaron: ¡si, también te amo!

Y roja flor perfumó de nuevo
una estancia que parecía olvidada.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 29/12