miércoles, 21 de septiembre de 2011

PERLAS DE SAL (31)




PERLAS DE SAL (31)

Se tallaron los diamantes,
y te dirán que poco a poco se congelaron,
protegiendo mis secretos
en su tibio sabor a mar.

Ellas conocen todos tus momentos,
descubrieron los míos entre sábanas,
estuvieron calladas, siempre cálidas,
sin apagar el brillo de mis ojos.

Lágrimas son las olas azules del mar
que abatidas descansan en el océano de la piel
desprendiendo sus pétalos sin enojo,
desperdiciándose en abundancias repetidas.

Aún hay más,
las de tu ausencia provocan.
Pero es otra lejanía la que duele:
la tuya tan nueva y llena de esperanza,
que me ilusionó con otro sueño,
pero hoy se esconde temblorosa,
cae desde el mar interior que la aprisiona
muriendo de nuevo sobre mi altar.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, septiembre 19/11

HAMACA DE RAYITAS (32)


HAMACA DE RAYITAS (32)

Soñar siempre en tus ojos de fuego, 
en una esperanza que duerma entre tus brazos, 
donde agonice el brillo de mis ojos 
en una estrella que se le escapa a tu luna 
y en un beso de tu pálido amor...

Te encanta que te atrapen en imágenes; 
suspiras como una niña sobre una hamaca 
y dejas volar tus pensamientos
para ser un águila asomada en el más alto risco. 

Humedades de mis ojos 
se esfuman por mis piernas,
y todavía crees en aves de cristal 
y en sueños de mariposa. 

 ¡Retoza que mi piel es ardiente, 
ya que mi boca es fuente 
de suspiros de amor por ti!

¿Qué me importa lo que otros piensen?
¿A quién le interesa que te juzguen 
cuando la esencia de la vida es el amor?... 

Siempre estaré aquí... 
Soy la flor que no se marchita, 
ni aún por el tiempo que anhela robarle sus quimeras.
Pero caerán mis pétalos sobre la aridez de los terrenos 
y florecerán frescas violetas en mi corazón.

¿Qué brillo le robaría a las estrellas?
¿Qué luna no gime en las noches? 
¿Qué sombra no te sueña? 
¿Qué mano que acaricia dulcemente, 
no te incita a una canción?

Quiero que te pierdas conmigo en mi hamaca de rayitas, 
que acaricies suavemente mis pechos, 
sin importar que el tiempo les haya mutilado, 
más el pensamiento es el mismo y mi eterno amor por ti, 
no cambiará como las nubes, 
ni se esfumará con las olas sobre los arrecifes...

El árbol de mango aún no ha muerto, 
se quedó por siempre dentro de mi piel, 
con las sonrisas que se fueron, 
con las huellas de tus pasos y esos ardientes besos con sabor a pomelo, 
con el canto ausente de tu voz y tus negros ojos de mirar inconfundible, 
en un cuerpo joven que envejeció dentro de mí.

Aún se mece con la brisa suave, 
mientras cierro mis ojos sin mirar a nadie... 
Hoy puedo decir tranquilamente, 
que las turbias aguas se alejaron, 
que una flor de loto renace en el pantano de la vida, 
y que pronto viajará sobre un cristal 
que la llevará tan lejos, que en su retorno, 
habrá olvidado que existías, 
y que marchaste sin una despedida.

¡Ven cariño mío!... 
Se anegó de acíbar mi alma,
pero ella cambia a miel
cuando las abejas le acarician
y el colibrí le penetra.

Mueve la hamaca que aún tengo el frío de tu ausencia, 
pero la esperanza de un nuevo amor, 
donde otras manos me hagan olvidarte, 
y otras brisas con olor a pino fresco retocen 
sin que revienten los amarres,
parece el sueño de una mariposa
al estrellarse contra las rocas.

La vida es un acertijo raro,
estamos con quien nos detesta
y el amor sube la cuesta,
en este despertar que ha tocado a mi puerta
con el corazón saltando
cual paloma asustada ante el filo de la muerte
que nos libera y redime ante el dolor de amar
y no ser correspondidos.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, septiembre  18/11




MI AVE AZUL (33)


MI AVE AZUL (33)

A fuerza de soñar 
tus rejas te alejaban de mí prontamente
tratando de inventar nuevos versos
con una lejana musa en abandono.

¿Cuándo llegará desde esa lejana prisión
un nuevo poema?

He imaginado tus besos en plumas de colores
que como el azul cielo brotaban cambiantes
nuevos cánticos al oír mi voz, yo oír la tuya
fuerte, embrujadora, con aires de cantor...

Aún espero a las olas repetidas
mecidas con sus eternos vaivenes
esfumadas con las brisas vespertinas.

Fueron tus palabras en días de primavera
con las flores que empezaban a perfumar
y abrían sus pétalos a la vida dulcemente;
que marchaste arrogante sin explicación.
fui estorbo para tu vida, una frase hiriente
dejando triste el corazón.

Se marchó aquél cántico,
mi ave azul consentida.
¿Tu voz desde tan gris jaula
algún día retornara?

Aún están frescos los lirios,
hay sueños y quimeras
que se renuevan al amanecer.

Mis manos ansían las tuyas,
mi boca desea tus besos 
que se pierden en un nuevo pentagrama
penetrando la esencia que creía perdida,
con un suspiro que me alienta a continuar.

Ven cariño mío,
arrogante corazón lleno de necedad:
¡dame un poco de tu bebida añeja!

Rojo licor que como la sangre da vida
hoy se pierde, se marchita la flor de loto
sobre un estanque de pensamientos,
que oscuro vuelve nuevamente
tu desamor...

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, septiembre 18/11


DANZANDO (34)


DANZANDO (34)

Mi vestido nuevo son mis alas,
¡danza zapatitos de piel!
¡vuelen pies descalzos!
el día comienza, es fresco,
la luna oculta días grises
nieva pero es de mañana...

Sonríe que la vida es bella
alcatraz de paso sobre mi enramada,
voces, chillidos y suspiros llegan
como el ritmo suave de  mi alma...

Ya se renovaron las rosas,
pétalos ajados, lluvia fresca,
canta sinsonte sobre una nueva rama,
trayendo recuerdos del pasado
de besos y lágrimas sobre mi almohada.

Ya no verás mi rostro triste
una nueva sonrisa anidó en mi estancia;
aún está tibia la aurora,
y aletea una mariposa en mi ventana.

Canta que la nostalgia se ha ido,
ya no hay soledad que te abrume.

Soñar te vuelve liviana y ligera
sobre zapatitos blancos de seda.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, septiembre 17/11