viernes, 19 de agosto de 2011

COMO UN DIAMANTE (10)

COMO UN DIAMANTE (10)

No quiero hablar de otoños, de primaveras, de soles ni lunas.
Hablaré desde mi corazón evocador de fantasías,
sólo una mujer llena de ilusiones vanas cada día.

Les diré que aún no he pasado mi etapa de niña...
Soy un bebé grande que mira todo lo bello que la vida tiene,
pero que también llora y se entristece por las dagas
que llegan a su corazón sin motivo ni  razón.

He perdido muchas cosas, tanto materiales como espirituales...
Perdí mi honor en una batalla donde no hubo pelea justa,
las lenguas mordaces me denigraron y quedé como una sucia,
más mi dolor callado siempre quedó ahí, en espera de justicia.

He salido vencedora de alguna batalla, 
pensé que todas las había perdido,
he bajado mi rostro muchas veces sin poder creerlo;
no he levantado una mano contra nadie, pero aún así,
muchas me han herido sin causa...

Siento que he amado mucho, he aguantado más que otros:
desprecios, humillaciones, pérdidas irreparables, abusos;
más aún así, he podido elevar mi rostro airosa,
y creo que he vencido sin un arma en ellas.

Quiero utilizar la música porque me agrada, me llena de amor,
también quiero escribir desde mi corazón, sin métricas ni medidas;
la medida que llegue como agua de cristal desde allí,
el escondido rincón donde nacen las esmeraldas calladas,
que alguien buscará con furia y colocará a la luz,
un resplandeciente verde que amo, es como un sendero,
plácido espacio para caminar tranquila de la mano de nadie
pero con el rostro arriba pues no abusé de los ingenuos,
no perforé corazones, ni toqué cuerpos amparada en alguna oscuridad,
ni denigré de alguien hasta dañar su vida y llenarlo de pesares.

Estoy aquí para hablar sólo como una mujer,
la que tiene el rostro pálido y que la sangre mana por sus piernas,
y presiente que pronto ya no estará,
porque sus lágrimas se convirtieron en rubíes
y su corazón en un diamante 
que brillará cuando se haya ido.

Raquel Rueda Bohórquez
Bquilla, Agosto 19/11


ESMERALDAS (11)

ESMERALDAS (11)



ESMERALDA "ABRAZO".

Gemas son tus lágrimas que se abrazan a las mías.
Gran belleza entre gotas de rocío,
abrillantan tus cristales y se adornan los luceros
en las noches plateadas cuando miras los esteros.

Es gota de aceite que se vierte sin medida
y profundas miradas te socavan y te admiran,
más la sangre que se riega no aguanta tus suspiros;
sos más bella y sosegada que los necios que te miran.

Fuerza en tu corazón, enloquece y fascina
y el embrujo de las sombras que te roban y marginan
con las llagas que se vierten, y los azotes de la selva,
vienes bello a regalarme una sortija de mentiras...

Bella luna que te adorna en los bosques más lejanos
te penetran con sus dagas, te adoran y te usurpan.
Eres el crisma que se vierte por mis ojos,
¿quién te dio tanto valor, si como piedra vales poco?

Las gemas más divinas no engalanan tu belleza
con el sol sobre mi patria  y tú dormida entre mis manos.
Lluvia fresca de azahares son las piedras de tus ojos,
que se esconden en las selvas y se pierden en los llanos.



Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  16/11

jueves, 18 de agosto de 2011

BAMBÚES (12)

BAMBÚES (12)


Otra vez en la misma orilla;
el dolor agita mi corazón,
las palabras duras resuenan
mientras a lo lejos 
se entona una canción.

Lámparas necias de mis ojos
son las que añoran amar,
más postrada y de hinojos
una lágrima siempre ha de rodar.

Suenan a lo lejos vientos de paz,
más la guerra es un son de tambor;
late aprisa, no hay un duelo,
mientras muero de dolor.

Suaves cantares que la brisa trae,
cándidos sonidos de ruiseñor:
ven a mi ventana cariño mío,
mientras escucho versos de amor...

Han viajado los nubarrones,
los que llegaron se alejarán;
me han dejado sólo tristezas,
¡ya niña triste deja de cantar!

No sueñes con imposibles,
otros látigos te harán llorar,
ya con tus penas tienes bastante
ven y te arrullas con mi trinar,

mientras entona la brisa suave
sones de  palmeras y flautas dulces
que suspiran  en las laderas
inspirándote sueños de libertad.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 18/11

TENGO CELOS (13)

TENGO CELOS (13)

Tengo celos del aire que respiras,
de la enredadera que ven tus ojos,
del sol que te acaricia y abriga;
de las manos que te tocan...

Celos de tus atardeceres
de las frases que te dicen otras,
de los miles de besos que te envían
que me están volviendo loca.

Me abruman tus amaneceres
en brazos tibios de otras mujeres,
en las humedades que no son mías;
en los placeres que te excitan...

Tengo celos... ¡me muero!
Nunca los había sentido;
de las imágenes que atraen a tus ojos
desnudos insinuantes, palabras locas...

Celos que me enardecen y me agitan,
que me revuelcan con sed infinita
de tus besos, de tus caricias ardientes
que son para otras.

Muero de nostalgia por duras palabras,
por mi amor incierto que muere en silencio;
por las horas de soledad sin tus manos
que rocen mi alma desde mi aposento...

Celos de tu mirada hacia el cielo,
de las estrellas que te incitan
de la luna, de los luceros,de los esteros
que se pierden en tus ojos de fuego...

Puedo decirte que de celos agonizo,
que mi estancia solitaria te añora,
que mi calor se desperdicia con mis horas
y entre tanto empaño mis senos
que ansían por siempre 
el ardor de tus manos.

¡Oh por Dios! qué celos tengo...
Más no te enojes por eso,
es el gran amor que por ti siento
y la impotencia de verte tan lejos
y no poder respirar ni la brisa
que arrogante besa tus labios.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  16/11

lunes, 15 de agosto de 2011

CARTA PARA MÍ (14)


No retozo como en años anteriores, ni florecen para mí los lirios, ni llegan las rosas rojas tan anheladas; sólo quedaron pétalos mustios que se desvanecen con la lluvia tardía de agosto.

Aquí estoy de nuevo, sentada y poseída por pensamientos de juventud, abrazada al blanco cisne de mis quimeras con la mirada encendida, admirando las violetas que se extienden por el horizonte, y el mar azul que decide bañarme, con esos afanes exquisitos que se pierden conmigo, y que con tu verde mirada se confunden y me hacen imaginar en otros lares tan ajenos y distantes con el mágico de los prados ante esta mirada errante, y con unos negros ojos perdidos en los míos, en un largo y extendido abrazo de luces y colores, y en unas sensaciones que regresan y se anidan en mi corazón, que ha decidido tallarlos y dejarlos ahí por siempre.

Vengo a contarte  que me queda la última primavera y deseo pasarla contigo; nos miraremos juntas, nos amaremos las dos como dos hermanas únicas, que siempre han permanecido abrazadas  a pesar de las tormentas, a pesar de duras madrugadas con los desamores y las crueldades del destino, que se escondieron bajo nuestra  húmeda almohada, que hoy  parece el lago silencioso que te abraza siempre y comprende de tus tristezas y las mías,  más ella te consuela,  te acaricia, te perfuma y recoge todas tus sales de mar para juntarles y convertirlas en perlas pálidas, con las que formará un collar, que te regalará algún día, un pronto día donde las dos seremos una sola y viajaremos sobre las olas, y nos extenderemos y nos posaremos livianas sobre las nubes, desde donde miraremos el vacío espacio y las bellezas vistas desde cristales de fantasías y añoranzas.

Aparecen miles de flores del amor por el sendero, más las mías fueron pisoteadas desde niña;  ¿a quién le contaré mis penas si nadie me quiere escuchar?... Hablaré contigo mi amiga, mi gran amiga y compañera, mi tierna soledad que te ves conmigo en el mismo espejo y me dices que esté siempre callada, que no abra la boca porque pierdo, porque alejo con  palabras necias a mi amor y al tuyo soñado, que marchará sobre un caballo blanco, donde tantas mariposas lo rodean y le envían besos, lo encienden y lo vuelven arrogante, como pavo real esponjado, que no sabe a cuál hembra  escoger, mientras nuestro amor puro, busca el nido de sus brazos y los besos de sus labios que no entonan la misma canción.

Hoy he decidido que marcharé hacia mi lago, que ya no habrá más palabras; mi cisne decidió emprender vuelo, está en un lago ajeno y desde allí se ríe de las dos, las que lo amamos y las que hoy decidimos que sea feliz sobre ramas que sólo quieren fantasías y que siguen sus besos fríos desde los alambrados de púas de colores.

¡Ven amiga mía!, vamos a nadar por éste lago que se presenta claro, nos ocultaremos entre las  ramas, donde la humedad y el vértigo nos espera; nos abrazaremos como una sola, confiadas, pues sólo tú eres  el cofre de seda que guarda mis sentimientos puros, y resguarda los sentires de mi corazón.

¡Vamos pronto  amiga linda!, recojamos entre las dos las últimas flores que nos quedan, son las más hermosas, las llevaremos y nos perderemos entre sus pétalos y nadie dirá nunca que no fuimos felices, y que nuestro perfume no esparcimos por el cielo, y nuestro último abrazo nos daremos como una sola, con el amado cisne que tanto esperó por nosotras...

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  15/11

BÉSAME 15)

Publicado pors en agosto 15, 2011 en 3:39pm



BÉSAME (15)

Si los acordes empiezan a sonar: ¡bésame!
Con cada tecla que se mueve a tu alrededor,  ¡hazlo!,
aún hay  tiempo y la calidez es temprana...

En el instante en que te roce, sí como la brisa
pasando desde los cerros ensoñadores
que traen olor a orquídeas y flores: ¡bésame!

Ya el atardecer se mira en el cielo...
Estelas encendidas rojo fuego,
alondras se invitan y se quieren
yo las miro... tú también, ¡bésame!

Se  entrega el arco iris sin pedir nada
con todos sus colores mágicos,
con la lluvia suave que los dos divisamos
tus manos en las mías, tus ojos en los míos...

Bésame antes de la puesta de sol,
cuando la estrella viajera pase,
al sonido de la vida que te incita
y que aún no termina, 
alguien mueve su teclado...

Bésame corazón de fuego,
por entre los enrejados del pensamiento,
en líneas invisibles que nos llaman,
al reloj  anunciar el tiempo
que aún no termina.

Bésame en cada sueño...
Cada vez  que despierte y en ti piense
y me convenza una vez más
que lo soñado sucede.

¿Si ves amor cómo me has besado?
Y la música continúa...


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 15/11

DIVINA INFANCIA (16)

Publicado pors en agosto 15, 2011 en 12:00pm



DIVINA INFANCIA (65)

Divina infancia que gateas aún;
tiernas manos, flores blancas
sedas que tocan, que callan...

Canto tibio, beso suave
mirada cándida de estrella,
llanto de alegría
desde mi balcón.

Niñez que aún jugueteas:
regálame tus sonrisas,
tus pasitos temblorosos
posados sobre mi vida,
tu alegría que marchó...

Bebé de gracia fina,
manitos en mis pechos
leche tibia en tu boca,
llanto de amor...

Tráeme nuevas flores
que me embriaguen,
que extasíen las miradas
que rieguen mis tibiezas
sobre tu corazón.

Pies descalzos divinos,
boquita con sabor a fresa
cantarina palabra,
la que arrulla y besa,
la que susurra mis mañanas
y ahonda mi dolor...

Te marchas pronto
cual mariposa en vuelo;
no retozas ni perfumas,
te has esfumado con las olas
que se roban mis auroras,
y las flores perfumadas
que no retornarán.

Raquel Rueda Bohórquez 
B/quilla, agosto 15/11