sábado, 16 de mayo de 2020

GRANDEZA


GRANDEZA

La majestad del águila
Sólo se compara con el vuelo de una madre,
Mi águila hermosa quien planeó todo con sencillez
Y tuvo aciertos tan pequeños,
Siendo una semilla que germinó con gran fuerza y altura.

“El mínimo de todos,
Será el más grande ante los ojos de Dios”,
Y cada segundo lo comprobamos.

Planté muchas semillas,
Vi que las más grandes morían pronto
No todas eran aptas para el bosque,
Y que las que no podíamos ver,
Eran arrastradas por el viento
Siempre flores blancas,
Empujadas por la providencia.

Luego, advertí una pradera
Pocos árboles,
Todos eran muy gigantes,
Pero hasta los grandes
Tenían flores que volaban
Y con leve brisa podían caer.

No hay descuido para mi amor
Su cuidado es por igual,
Pero no podemos menospreciar
A esas plantas que se crecen
En las heridas de las rocas,
Pues ellas no sólo sanarán tu cuerpo
Sino tu espíritu y serán más fuertes
Que los árboles más inmensos.

Busca sabiduría entre un lecho de hojas secas
Verás cómo hay vida dentro de él,
Alza el rostro para que veas lo de arriba,
Sólo eres una semilla por crecer.

Las flores más hermosas
Nacen dentro de estiércol de reses
¿Qué hay de sucio en esto?
Suciedad es lo que tenemos guardado,
Aquello que nos dice
Que seguimos siendo humanos,
Semillas demasiado grandes
Con una corteza como roca
Y el corazón desértico.

Debemos hacernos pequeños
Para crecernos y volar como águilas
Por el inmenso mundo del pensamiento.

La grandeza le pertenece a Dios
Como el verdor a mi madre tierra
Y el paisaje a tu mirada.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla,julio 19/15



TUS OJOS B


TUS OJOS B

Se ha perdido esa luz
que navegaba en los míos
siendo centellas de fuego
que encendían mi carne.

Tus negros ojos
¿a quién miran ahora?
Tan efímero fue tu atender
cual rayo en un estero,

brizna entre ramas secas
danzando entre mujeres
donde mi ausencia brillaba.

¿Qué ha sido de tus ojos?
¿Qué guitarra tocan ahora?
¿En qué paisaje se entretienen?

Tan solo de pensar
que en ellos brillaba mi estrella,
perlas de mar saltan
y mis penas con ellas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 16/15







RECUENTOS


RECUENTOS

Buscando una entrada más para solventar los tantos gastos que tenemos los padres, llegó una ayuda cierta vez en forma de “suerte”, y es que tuve la suerte de hallar unos calzones escondidos y unos condones agazapados en el rincón del olvido de un campero que había comprado para llevar y traer a los sutes del colegio a la casa y resulta que decidí vender el carro con la fortuna de que al otro día hallé comprador y el tipo que andaba de aquí para allá picándoselas de bollo, pues tuvo que ajustar los centavos para irse unas veces en bus y otras a pie, porque así ha de ser cuando nos enojamos tanto que no se nos ve.

Pues bien, en esto el dinero en el banco y unos sorteos, pues siempre dije: estos pesitos van para esa cuenta porque están sorteando un dinero y me pienso ganar uno de ellos, y al mes me llaman de Bogotá de una emisora reconocida, para informarme que era una de las ganadoras, al principio no lo creía y pensaba que era mi hermano Pablo haciéndome alguna broma y todo resultó real, ante las carcajadas del tipo y mucha gente conocida me escuchó diciendo: ¡¡Ya Pablo deje de joder!!, ni crea que me convence con sus bromas y no recuerdo qué mas cosas dije. Pero fue mi hermano Pablo quien más contento estuvo y quien me acompañó al banco, el dinero se hizo rendir porque lo invertí en ampliar la casa y adaptar el segundo piso para dos apartamentos para alquilar, pero ese “alquilar” se ha convertido en una pequeña pesadilla, pues hemos tenido que pasar muchos sustos con la gente que ha llegado y empiezo:

La primera fue una amiga de Santander, lo mejor de lo mejor y se convirtió en mi socia en algo que no funcionó, pero decidí dar su parte y ella aceptó muy gentil, ella fue la inauguración más perfecta, empresaria y jefe, mi paisana luego compró su propia vivienda y se mudó para gran tristeza, como ella, todavía ninguna persona ha llegado.

La segunda persona fue otra conocida quien fue feliz hasta que se casó con un guache completo y terminó mudándose, ahora mudó de todo y se fue para otra ciudad sin el petuste que le ajustó dos muchachitas y una sonrisa amarga en el rostro, para qué fregar, si ella fue a todo dar, ¡lástima que se casó y la sonrisa se le perdió!

Viene entonces el desorden y es que me dejé convencer de mi hija de que no discriminara a nadie y un gay muy elegante y bonito la convenció y ella a mí, aquí pasó de todo, hasta los hombres muy hombres de por aquí, casi pierden la virginidad, era veloz, sagaz y tramposo, se aprovechó y me robó muchos meses de arriendo, un día Anderson mi sobrino que está en el cielo quiso ayudarme: ¡Madrina, le voy a poner un candado a ese hijueputa para que no pueda entrar más!, pero no se lo permití, le dije que no, porque me daba pesar echarlo a la calle, el tipo no me pagó, pero estaba ahorrando dinero para arreglar sus piernas y senos y en este cuento estuvo en coma y casi que se va para el papayo, por ahí anda todavía y no ha dejado la maña, falta ver qué otras prácticas hacía, porque recuerdo que tenía muchos santos y no eran tan venerables, me quedó un reloj de pared de recuerdo, espero valga aunque sea un peso, y eso porque levanté la vista y me gustó esa talla, me lo entregó desbaratado y alguien lo arregló, algo me darán por él.

Viene luego otra pareja de varones muy hermosos, pero eran pareja, los desórdenes empezaron y casi hay difunto, vidrios rotos, caras azules, gritos y escándalos, solo diré que me pagaron, pero no los sustos que pasamos.

Siempre hay que devolver como se entregó pero aquí nadie correspondió y los gastos venían luego, y así alquilé a unos hombres que trabajaban en una empresa, nosotras solas, sin auxilio de nadie y las peleas iniciaron, creí que sería bueno, pero revólver, cuchillo, patadas insultos y más, ¡menos mal la policía llegó temprano!, otro cuento sería, un poco de machos calientes y solos y el desorden de mujeres para arriba y para abajo y en esto no quise alquilar más y lo dejé a mis hijas, pero... pero... pero... ¡para abajo y a coger oficio!, no funcionó el cuento porque era doble el trabajo para mí. Ahora está Caro viviendo en uno y el de los problemas está desocupado.

Mucha gente viene, estoy prevenida, el susto de los varones viviendo ahí, los inquilinos de hace poco que estuvieron entre los buenos y las ganas de que alguien que valga la pena lo habite me tienen aquí en mi cárcel escribiendo mis penas y mis alegrías.

¡¡Ey mire a ver, solucione!!, me gritaba el macho de la casa y ésta hembra se escondía: ¡¿Quién acaso tiene los huevos aquí?! ¡Enfrente!, y entre cada grito quedaron muchas carcajadas.

Recordé ahora la pesadilla que vivimos en Bucaramanga, lo había escrito y desapareció, ¿esa vaina?, en el apartamento de mi padre hubo un muerto, esa pesadilla no se la deseo a nadie, ¡pobre de mi viejo!, ¡a él sí que le jodieron la vida!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Febrero 9/17


EN LA CUMBRE


EN LA CUMBRE

Nada más dulce que saber de ti
de la cumbre que guardó la semilla
y del viento que te empujó a mí.

Nada más grande que los sueños
ni más efímero que la existencia
pero aquí estás, en el espejo del lago
que se guardó en mi pupila para ti.

Ha llegado el día y la tarde asusta
me enredo en otro pensamiento
sacudo las sandalias y aguardo,
pero no llegaste después de tanto tiempo
debo volar hacia otro destino
bajo la sombra de otra acacia más dulce
llena de frutos y cariño.

Nada más delicado que el amor…
¿Por qué no lo cuidaste?
Ahora me voy con lo rubio de ésta mañana
y lo oscuro de las nubes
que anuncian lluvia
para la primavera.

Raquel Rueda Bohórquez
23 10 16

UNA VIEJA COMO YO


UNA VIEJA COMO YO

Una vieja como yo no sabe de amores,
no conoce del suspirar de una flor
ni del paso del colibrí por un jardín;

sólo sabe que pasaron por ahí
y que el tiempo se fue con ellos
estando entretenida en sueños,
donde ella era el ave y la doncella.

Dulce juventud: ¿a qué has venido?
Pasaste veloz, perfumas un rato,
una atracción enreda a los zumbadores
que por un instante se acercan
a robar tus mieles.

Pero una vieja como yo no sabe nada,
nunca en su vida conoció el amor
pero si vio como anidaban los vencejos,
y de su corazón la savia para endurecer un nicho,
donde perlas felices,
parecían flores en primavera.

¿Sabes qué sucedió?
 Hubo mucho por hacer
casi que ni el espejo lo podía ver,
porque una vieja como yo
no tuvo tiempo de ser niña
pues la niña se quedó vagando en su mirada
sobre cerros desnudos con olor a hierba
y pétalos de orquídeas sedientas.

Una vieja como yo
 se arruga de a poco
pero no envejece,
porque tiene el alma fresca
y se conduce como una paloma pequeña
en medio de un voraz mundo ausente,
pegado de lápidas de colores
en donde se entretienen,
con enredos de metal
 y sonidos de muertos vivos
que les roba el tiempo y el paisaje,
y ante todo, les roba el cariño de los viejos como yo.

Paso, tengo puesto el oído en sonidos de amores
en tambores y guitarras, en flautas y dulzainas;
en la brisa que se queda bailando en mi boca,
y creo que ciertamente es un beso que se me ha donado,
por eso, ¡por ser tan vieja y tan niña siempre!

A una vieja como yo no le pasan los años
porque se quedaron estacionados
 en un antiguo reloj sin movimiento
en una añeja sala que huele a todos los viejos
que por aquí pasaron.

En un rincón te veo,
más no eras una vieja,
la grácil niña se quedó en el sillón de todos los silencios,
amando, siempre amando cada sendero 
y cada peca de sus manos
como una bendición que contaba sus días,

y al fin, una vieja como yo,
siempre viva, alerta, pendiente
se quedará volando por aquí,
 junto a los enseres de otros viejos
que también fueron niños,
y frescas rosas en invierno;

pero nunca envejecen,
porque la mente está ocupada
y el ruido deja un espacio
donde sus ojos permanecen abiertos,
y sus labios cerrados;

pero sus manos parecen hablar,
sobre muertas teclas que bendicen sus días,
con letras que parecen luciérnagas ansiosas
ocultas en lápidas blancas
que no matan un árbol,
pero sí vuelven más dulce el tiempo.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 15/14




viernes, 8 de mayo de 2020

PERDÓN [37]

PERDÓN [37]

Disculpas por no estar si
 me necesitas, 
perdona por amarte en silencio 
sin saber qué sientes por mí.
Bajo el rostro para leer un poema, 
¿será de ti, para mí?...

Alzo la mirada y me has donado un paisaje, 
¡gracias mi amor!, en verdad me amas,
 ¡qué tonta soy!...
Un camino sembrado en cactus bendicen mi andar, 
ayer espinas, hoy flores de intensos colores, 
y el vuelo mágico de un colibrí.
¡Qué bien las sabe amar!...
 ¿Escoge acaso?, 
no hay favorita, todas suyas, 
de cada una un tando de miel, oro puro,
 sortija en su pico, y en mi corazón 
una espina me ha enamorado
de tan hermoso galán.
¡Oh amor!, mi dulce amor, 
esmeralda que mis bosques pintas 
de mágicos ensueños:

¡Es a ti a quien amo!
¿Cuándo verás mis pétalos ajados?
Es verdad, ¡soy una tonta!
 ¿Han visto acaso a un colibrí 
besando a una muerta flor?

¡Perdón!...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 19/15

MADRE DE GLORIA (60)

MADRE DE GLORIA  [60]

Dijeron que perdió la memoria, no sabía ni quién era ella, y sus hijas eran desconocidas, pero amaba a esa gente, inclusive a mí cuando pasaba, la mamá de Gloria me sonreía, a veces me decía comadre, una vez me dijo: ¿en dónde estabas hija mía?, fue ahí cuando me di cuenta, que gracias a eso, no sabía tampoco en qué lugar de su árbol los azahares florecían...

A esa señora gordita a quien abracé muchas veces, durante muchos años, a esa señora que vio caer a su hijo en su puerta, cuando el golero esperaba con paciencia con un arma bajo el brazo, y vimos sus ríos de sangre extenderse, mientras Gloria trataba de respirar en su boca, ansiando  elevar esa cometa de hermano, tan amada.

Creo que ella perdió la memoria a propósito, Gloria presentaba un cáncer, fue mutilada, mucho más que otras,  y a veces viene con esa sonrisa a medias, ¿qué se puede preguntar?, un día cualquiera también se perderá en el tiempo, porque debe ser bueno saber que no existimos, para  mantener siempre esa bonita sonrisa.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 3/15