martes, 11 de julio de 2017

SE FUE EL CARPINTERO (14) R

SE FUE EL CARPINTERO (14) R


Recién se fue a volar mi carpintero,
y espero en el cielo talle para mí
un árbol de cristal.

Todo fue veloz y hasta lloró en mis manos,
y el trino del ayer tallando en la madera
nidos y plumas de colores,
hoy es solo el recuerdo que pasa y pasa
en otras aves y otras flores.

Se fue mi amor con los ojos bien abiertos,
parecían de ámbar con un cultivo de penas
que volaron a una distancia enorme,
y se hallaron en el pergamino del aire
junto a lo incierto que lo disparó a mis brazos
cualquier día de junio.

Mi madre estuvo ahí para recibirlo.
Bajo el árbol de mamoncillo
recito una oración por su alma,
y el repiqueteo de otros pájaros
continúan los versos que brotan,
cual si fueran gorjeos de manantial
deslizándose por la montaña.

Raquel Rueda Bohórquez
11 07 17


CIERTO DÍA (15) R

CIERTO DÍA (15) R

Estuve frente a ti desnuda como ahora,
dejando el pecho al viento
y la mirada al frente de tu ojos.

Cierto día sentí que mis alas quebraron
y me escondí en el rincón
donde alguna vez se mataron los sueños
entre sombras oscuras y desconfianzas viejas.

Se paseó la cobarde envidia por mi casa,
el óxido llenó las alacenas y el olvido la cama.

Cierto día me volví tu amiga, ¿cuándo fue?
Al menos me quedó la dicha
de un sueño servido sobre la mesa.

¿Qué sabor tiene?
Es un acíbar que marca el rostro
y hace contonear la cadera de las ilusiones
entre pálidas sedas que no fueron
y rosas rojas que jamás llegaron.

Más nada pasa porque sí,
me di cuenta que eras débil ante la carne
y que las mariposas se puteaban
con los gusanos que brotaban de los rosales.

¡Qué vainas raras!
¿Algún día confesé que los gusanos tendrían alas?

Fue hoy, me arrastré ante el amor,
me di cuenta que mis alas quebradas
la lluvia pálida las renovaba
en otro cierto día en que pensaba
que a pesar de todo,
la vida se vale
entre espinas o encrucijadas
donde reptamos para volar luego
por sobre las ramas secas de la existencia.

Raquel Rueda Bohórquez
11 07 17



ESTA TARDE (16) R

ESTA TARDE (16) R


El pendenciero sol
asomado en el risco
es el amante divino
que se convierte en musa
entre las hojas.

Dulce viento les acaricia
y en este danzar sutil
veo tus ojos verdes
imitando la danza del colibrí
entre las ondas de un lago.

Carmesí a violeta,
color tierra a verde,
así coquetean las hojas
antes de morir.

Pero aún así
un beso las sacude,
no hay clemencia esta tarde
y el astro me arde la piel,
en tanto espero al amor
en la roca de la paciencia.

¡Oh viento del norte!
¡Aires soberanos del sur!

¿A qué sendero he de ir
sin que las hojas signen mi frente
en la estación de pálidos armiños
cuando todo sea frío e inmortal?

Pero escucho la cítara,
inició a llover después de tanto calor;
la tarde se presenta sublime:

¡Esto es amor!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 11 07 17


lunes, 10 de julio de 2017

PALABRITAS 0711010 (17) R


1
Ser adulador y mentiroso, atrae amigos, como la miel a las moscas.

2
Hay barcos que se hunden con un solo hueco, otros simplemente flotan,
aunque tengan mil.

3
Justificar los errores de otros a sabiendas del pecado, nos hace cómplices de
su maldad.

4
Decir la verdad nos acarrea enemigos, y aquellos que nos ven sufrir, se
miran de reojo y se hacen los locos, pues no se quieren comprometer.

5
Quienes fueron mis amigos, hoy me lanzan piedras, y a pesar de mi razón
solo juzgan su conveniencia.

6
Qué bueno saber mentir y mirar a los ojos.

7
Si un amigo nos traiciona, es que nunca lo ha sido.

8
Nos volvemos viejos creyendo que la vida es fácil y los amigos eternos.

9
¿Quién es mi amigo?
De mis palabras el eco,
de mi tristeza el mirar
del desengaño el traidor
que me apartó de su andar...

10
¿Cómo borrar las heridas
que me han hecho llorar
si el alma está yerta de tanto suspirar?

11
Me hablan con dichos escritos por otros,
¿puede alguien cantar y silbar a la vez?

12
Muchos están arriba gracias a las caídas de otros.

13
¿Puede un hombre derrotado
hablar con la arrogancia
de quién lo derrumbó?

14
Las penas se desahogan cuando se escriben,
las huellas se borran si caminas en la arena...

15
Comimos en el mismo plato,
seguimos los mismos caminos,
pero en el inicio del mismo,
alguien decidió empujar mi barca al vacío...

16
Los hijos nunca entenderán los errores de los padres
sino hasta el momento en que sean víctima de sus propios amigos.

17
¿Cómo ponerme en el lugar de mi hermano?
Sólo si me encuentro con él en su soledad
y lo veo a los ojos sin ruborizarme...

18
Si recrimino a mi amigo
por lo que hice por él,
es como si no hubiera hecho nada,
pues era ese mi deber.

19
Mis palabras sonaban graciosas
y alegraban el corazón de otros,
hoy suenan como campanas
de las que no se escucha ni el eco...

20
Si él que es mi hermano,
me odia sin razón
y me hiere con su daga;
¿cómo alguien que no lleva mi sangre
me puede amar tanto?

Ese alguien es Dios
manifestándose en el canto de un ave
que peregrina pasa
y halla su favor en el camino.


Raquel Rueda Bohórquez
Julio 10/10 3 am



EL BAOBAB (18) R

EL BAOBAB (18) R

Entre las flores blancas del baobab
imaginé el derroche de tu amor
que festejaba con un iris de colores
entre las sombras vagas que te recordaban,
y el aire campesino que versaba
notas alegres cual trino de toches,
bajo las ramas de los platanales.

Desperté para sentir el aroma
que la tierra mojada regalaba,
y la inmensa flor no estaba
para lucir tal hermosura
entre sus hojas sagradas.

Todo fue peña y cascos sonando,
polvaredas hechizando a la lluvia
que cayó de pronto vagabunda
sobre los frutos verdes
que con magia descolgaban.

¿Qué pájaros cantaban?

Era rara la sensación,
como si en una función
la orquesta se desatara,
entre hojas verdes
caminos empolvados
y el baobab erguido y soberano.


Raquel Rueda Bohórquez
10 07 17




domingo, 9 de julio de 2017

AL JABUTICABA (19) R

AL JABUTICABA (19) R


Si el poeta pudiese otorgar desde su alma
flores sobre su talle como el jabuticaba
y convertirlos en vino rojo, cual sangre de drago,
podría creer en todo, sin abandonar lo demás.

Cubierto de flores y frutos de pies a cabeza
te vi soberano en un terreno falso,
pero las aves se juntaron y aplaudieron las abejas
con sus alas abiertas y sus patas llenas de oro.

Tanta flor y tanto verso juntos
jamás lo creí, ni en los mejores sueños,
rojo fruto, flor hermosa, aroma y Dios.

¿Quién puede hablar de ti
sin doblar las rodillas?

Raquel Rueda Bohórquez
09 07 17










LA PANTERA (20) R

A la distancia, el Jabuticaba extendía sus dominios, las flores brotaban de su pecho y se extendían hacia las ramas, la magia de unos días las convirtió en uvas y el vino escurría versos rojos por entre lo añoso del árbol.

LA PANTERA (20) R


Tengo ojos de pantera
que iluminan en la noche
la hierba húmeda del bosque,
mojada entre guijarros
y ojos de búho en su derroche.

He caído bajo ante tu calor,
temo caminar y vuelo en mi andar
con aplomo y dignidad,
para fundirme en tus ojos y tu carne
y dejar tu alma volar.

Soy la piel para las estrellas
y las garras para el filo de la noche
donde hallo en un árbol mi descanso
y entre su follaje mi ánimo.

Doblo las rodillas ante ti
para luego brindar con tu sangre
que tiene el sabor del vino rojo
exprimido de las mejores uvas
que se crecen y se alargan
entre surcos y surcos de pestañas.

Semejo el árbol uva
brotando amor desde su talle,
y en flor soy hermosura
que se funde y alardea en el valle.

Raquel Rueda Bohórquez
09 07 17