viernes, 19 de agosto de 2016

EL BICHO DEL AMOR (20) (R)

EL BICHO DEL AMOR (20) (R)

¿A quién envías tu amor?
El mío vuela siempre hacia ti,
Pero tiene alas cortas.

Un día de estos se crecerán,
 Pero si no sé a quién envías tu amor,
Serán como éste día: de cristal...

Han podado el pino de nuevo,
Pero en el rincón de los sueños
Ha quedado una frondosa rama
En donde se crecen los ideales
Y la vida retoña en sus picos abiertos
Pareciendo las más dulces flores del campo.

Tu amor es una lágrima en una hoja;
Tiembla un poco, refleja el paisaje:
Mi propio árbol, y ya es una joya,
Un diamante lleno de fantasías
Como éste sentimiento de hoy
Que aroma a ti en otra mañana.

Si tu amor es para mí,
La música será dulce;
Parecerá la flor abierta para el colibrí
Que guarda en su cofre toda la miel
Que se donará luego a otros
En sonrisas y dulces letras.

¿Sabías que el bicho del amor me ha picado?

El corazón está inflamado,
Los ojos parecen estrellas en el firmamento
Buscando la luz de los tuyos
Perdidos y ausentes de mí.

El amor no se interrumpe,
Es algo así como la brisa
Que mueve al mundo sin verlo siquiera,
Y nos lleva entre sus alas invisibles
Un día cualquiera.

Raquel Rueda Bohórquez
19 8 16







ACERTIJOS DE OTRA MAÑANA (21) (R)

ACERTIJOS DE OTRA MAÑANA (21) (R)

Si eres tú el amor, ¿por qué entonces duele?

Ha despertado la mañana conmigo,
El mar está en calma y escuché la voz del ermitaño:
Un paso adelante, otro atrás, /tiene miedo del mundo
Pero lleva la dicha de su casa en préstamo.

Hoy. alguien donará una más grande y amplia
Y será ahí en medio de tu corazón,
En donde al fin será feliz.

El amor es el motivo más dulce de todos;
Algo así como abrir los ojos
Y lo primero que sintamos sea la vida,
Lo primero que escuchemos sea un ave cantando,
Lo primero que advirtamos sea el dulce perfume
De una rosa blanca sobre la mesa.

Si eres tú el amor, ¿qué te impide nombrarme?
Cada día deseo alejarme de este sentimiento,
Pero luego despierto y me digo: ¿por qué razón?
Si estás aquí, no fue mi culpa ni la tuya,
La providencia trajo un día la voz de una gaviota
Y su voz se volvió una canción bailando en un poema.

Eres lo más dulce dentro de miles de días
En que buscando nada, te hallé en medio de lágrimas.

¿Eres tú el amor?, o nos hemos inventado un juego,
Porque si es así, ya eres el dueño de mis fichas
Y te doy por ganado mi corazón, ¿pero y el tuyo?

¿A quién pertenece tu sentimiento?
Adivino aquí o allá y veo tantos rostros de mujer,
No te imagino riendo de mí, jamás te he visto como el arlequín
Pero sigo preguntando: ¿Para quién son tus melodías?

Tus hojas secas son inalcanzables, nada puedo escribir en ellas,
Tal vez si el destino con su rara brisa, las acercase a mi ventana
Y entre los dos formemos ese gran libro con cada poema
Que en medio de la fiebre y ausencia de sueño, nos escribimos
Sin tener la real certeza de que sean como rocas pequeñas
Que nos lanzamos, en ese río que inunda el pensamiento,
Cuando desnudos nos vemos a los ojos,
Y en ese brillo, nos hallamos al fin,
Pareciendo amantes que en silencio se aman,
Y en ese mismo silencio conjugan el verbo
Sin que nadie lo adivine, ni se entere.

Si eres tú el amor, ¿cuándo despejarás esta duda?


Raque Rueda Bohórquez
19 8 16



jueves, 18 de agosto de 2016

JUGANDO AL AMOR (22) (R)

JUGANDO AL AMOR (22) (R)

Pensé que eras la estrella fugaz
A la que le pedí un sueño.

Desperté a la realidad
Para saber que eras la luz de un velero
Que se dirigía hacia otro lugar,
Que nada tenía que ver conmigo.

Siento que nada es para mí…
Cada poema escrito lo soñé mío
Y en cada frase se identificó el tiempo
Que pasa y pasa, dejando sombras de un amor
Que vive tan solo en el pensamiento.

Puedes mojarme con tus versos
Así como el rocío a las flores
Y el mar a sus rocas.

Hoy no sé si creer o huir
Pues nada parece concreto;
Lo único que ideo es otro verso
Para entretener el amor que por ti siento.

Raquel Rueda Bohórquez
18 8 16


miércoles, 17 de agosto de 2016

CERCA DEL MAGDALENA (23) (A)

CERCA DEL MAGDALENA (23) (A)

Somos "santos" o "demonios"
Hasta que nos toquen el rabo.

El alacrán que vive en mí
Se defiende cual ermitaño en su casa,
Esconde la tenaza y sus ojos saltones
Parecen perlas negras
Protegidos dentro de tal coraza.

Todos somos pestilentes sombras,
Nadie se escapa de un sueño oscuro
Ni de una verdad oculta entre ojo y nariz.

Somos “verdugos del otro”,
Hasta el momento en que no seamos nosotros
Quienes estemos en manos del yerro y la espada.

La vida siempre es hermosa,
A pesar de la carne que apesta y el olor a rosas.

Levanto las piernas y espero tu llamado…
La tarde está fresca y deseo andar un poco
Por los mismo senderos de ayer
Tomada de tu mano.

Veré otro paisaje, ¡el que siempre soñabas!
Pero el Río Magdalena continúa lejos
Muy lejos de la mirada,
Ahora habrá un gran edificio,
Tiene escaleras y más escaleras;
Vidrios y empaques de colores
Y gente afanada por gastar en lo que no vale.

¡Si estuvieras ahora!

Es el segundo de correr a tus brazos,
¡Pero no estás!, ni siquiera un perro llevaré conmigo
Para hablar a solas contigo entre el viento
Que mueve mi pálida cabellera,
Igual que la brisa, las briznas negras de la hoguera
Que acaban con el bosque que todos ven,
Pero se hacen ciegos a conveniencia.

Nada rima esta tarde
Porque la rima es la cárcel que no deja escribir
Lo que dice el alma cuando está despierta,
Y lo que canta el espíritu del bosque
En tu ventana abierta.

Raquel Rueda Bohórquez
17 8 16




UNA TARDE SIN CAFÉ (24) (A)

UNA TARDE SIN CAFÉ (24) (A)

Cuando las palabras sobran y el espíritu se manifiesta,
Hay un sonido dentro del silencio que nos grita frases.

Es en el tormento de la soledad, que escuchamos la voz de un ave
Que insepulta, alardea felicidad entre los gajos de un limonar.

Más nada sabe, ni intuye de la flecha que se dispara,
Ni la carcajada que suena a maracas en su funeral.

Ahora ronronea otro gato cerca de mí;
Tiene su mundo gris, camisita de seda blanca
Entre curvas y rayas, pero más que todo él,
Es la mirada inquieta que se calma luego
Y busca en el rincón del amor, un pacífico consuelo.

Viene ese dulce ronroneo que calma toda inquietud
Si nos están viendo cual si una madre apareciera en el camino,
Con la certeza de ser el azar quien tocó su corazón asustado
Y abrigó su temblorosa carne entre mis pechos.

Todo el día de hoy está raro…
Tengo calor, ganas de dormir, de leer,
Luego despertar y no desear hacer nada;
Retornar a la Teresa de “La insondable levedad del ser”,
Luego saber que todos somos Teresa
Cadáveres para mañana, sueños guardados en el baúl
Que regresarán como pesadillas
Al sonido de un disparo, una tras otra,
Desnudas riendo y cantando, /así lo dice,
Y así adivino que soy, que somos;
Mujeres lidiando con nuestras cargas interiores
Y deseando una mano para dormir aferradas de ella.

Espero a la tarde, habrá reunión,
Nuevos mensajes, otras personas,
Otros abrazos que nos juntarán
En el mismo sueño vano de luchar,
Para vencer la tarde con los bolsillos rotos
Y el alma espinada por el cardo de la indiferencia.

La caja de los sueños perdidos, se abre poco a poco,
Para que sean leídos y esculpidos entre perlas pálidas
Todas las rarezas de la vida, que contamos de a trocitos
Para brindar después con una sonrisa fingida,
En medio de un mundo de gentes raras
Y amigos que no suenan ni a carnaval.

Esta tarde sin café tiene sabor a nostalgia,
Esa nostalgia que nos pone a girar y girar
Para retornar al mismo punto donde inició el círculo
Y en el centro, una espina nos mueve.

Somos del mundo el gorrión que no se ve
Y de la llama, la imagen que no se refleja en la pared.

Hoy no habrá café de pepitas,
¡Ni por el putas voy a lavar pocillos!
Qué tomen instantáneo y luego se alejen
Con los zapatos sonando y los bolsillos vacíos,
Porque si aquí no hay para dos,
Menos habrá café para brindar por un deseo
Que jamás se cumplirá.

¿Me hice entender?

Raquel Rueda Bohórquez
17 8 16






DEL ERMITAÑO (25)

DEL ERMITAÑO (25)

El ermitaño es huidizo,
Parece siempre asustado, tímido…

Ese caparazón que halla en su camino,
Es la fortaleza que guarda
Lo blando que lleva por dentro.

La luna ciertamente,
Causa tremendos cambios
En su estado de ánimo.

Parece el mar,
Un día inquieto con sus olas traviesas, cambiantes,
Luego tranquilo, pacífico...

¡El ermitaño parece tan feliz!, pero es frágil,
Se puede quebrar con la más leve brisa, es sensible,
Demasiado para tener esa pinza tan gigante
 Que usará para apresar lo que anhela.

Si conoces a un ermitaño que se parezca
Al que vive dentro de mí,
Me gustaría brindar con él,
Porque mañana habrá cambios importantes.

Las rocas no se mudarán,
Las arenas seguirán de allá para acá;
Nuevas casas vacías esperarán en la orilla

Y él se habrá crecido tanto,
Que hallará de nuevo un palacio
Que lo protegerá de cualquier vendaval.

Raquel Rueda Bohórquez
17 8 16




martes, 16 de agosto de 2016

LOS DOS (26)

LOS DOS (26)


En un rincón, adivino a una niña y a su perro,
Llueve, una sombrilla los cubre;
Las miradas los llenan de todo lo que nos hace falta
Y el arco iris le hace la venia al sol.

 Después de todo, los dos somos poesía,
¿Qué nos importa el mundo,
 Mientras nos comprendamos?

El día será lluvioso,
Despejará el gris en un instante,
Se doblarán las luces de colores

Y el viento cálido del norte
Empujará nuestra barca.

Estaré contigo siempre,
En tu recuerdo, en otras miradas;
En la miel de otro cachorro,
En la seda de otra piel.

¿Pero me recordarás como yo a ti?
Tendré presente tu cuidado
Las carcajadas que sonaban a pájaro mojado,
Las carreras de potros pequeños
Los ruidos, ¡esas miradas!...

¿Y tú, me recordarás?

¡Siempre, siempre estarás conmigo!
No importa lo que tengamos que vivir
Ni lo que tenga que soportar,
Serás como un dije pegado del corazón,
Serás la primavera en toda estación.

Y luego, después de todo,
Al hallarnos en el mismo remolino
Entre los paisajes escritos en letras,
Luego de todo ese vendaval de sonrisas,
Sabrás que la luz de luciérnaga soy yo
Y la estrella que al fin se estacionó,
Eres tú...

Raquel Rueda Bohórquez
16 8 16