Bienvenidos a mi blog, una experiencia de sanación, proyectándonos hacia el planeta verde, y el respeto que debemos al derecho de existir de los seres que nos acompañan en éste corto viaje por la vida. Gracias por ser parte de mi pequeña historia REGISTRADO DNDA REGISTRO AUTOR COLOMBIA
miércoles, 9 de diciembre de 2015
martes, 8 de diciembre de 2015
SI AL DESPERTAR (45)
SI AL
DESPERTAR (45)
Si despierto
a otra mañana,
Y el mismo
sol me acompaña;
Y las
mariposas rondan mi jardín.
Si de la
miel
Continúan
nutriéndose las abejas
Y puedo correr
desde mi rincón;
¡Escribir y
escribir!…
Si no se
acaban los sueños;
Si enredan
las orugas sus casitas abrigadas
Y pueden las
hojas reverdecer...
Si cae y cae
la nieve
Y entre
maracas
Llega otra
navidad.
¿Qué tanto
me afano?
¿Qué tanto
me puede entristecer;
Si te vas, y
no te vuelvo a ver?
Raquel Rueda
Bohórquez
Barranquilla,
diciembre 8/15
lunes, 7 de diciembre de 2015
ESCUCHANDO A SCHUBERT/Serenade (46)
ESCUCHANDO A
SCHUBERT/Serenade (46)
Así pasó el
amor:
Fue rumor de
brisa,
Canto de
pájaro
Viendo que
el río se crecía
Y todo se
inundaba.
Escuchaba al
toche de la esquina
Con su mujer
de guitarra,
Y acariciaba
sus pechos
Entre hilos
duros
Que sus
dedos cortaban.
Se pintó,
fue dorado el mundo al verte;
Fue pasión
de mar en su orilla
Ardiendo de
besos entre las arenas,
Tocando nada
prohibido;
Subiendo y
bajando por entre tus lomas.
Al cerrar
los ojos,
Sentí que
volaba...
¡Me
emborraché de tanto amor!
Y creída de
la vida te esperaba…
Día a día,
año a tras año,
Hasta que la
montaña se volvió nieve
Y se quedó
durmiendo en mi cabeza.
Más como el río,
Que no retorna
a su fuente;
Te fuiste un
día,
Sin jamás
volver.
Pero me
quedé
Con el sabor
de tu boca
Y un tanto
de pena,
¡Que me sabe
a hiel!
Raquel Rueda
Bohórquez
Barranquilla,
diciembre 7/15
ESCUCHANDO A FRANZ/Sueño de amor (47)
ESCUCHANDO A
FRANZ/Sueño de amor (47)
El músico
estaba triste,
Buscaba en
su teclado un sueño,
Y era entre
notas y acordes
Que lo
hallaría.
¡Me cansé!,
/pensaba.
¡Me aburrió
ese amor falso;
Los
chillidos sobre la almohada
Y ese irme
tan pronto
Hacia un
mismo camino,
Para
encontrarme conmigo;
Pálido y
cansado!
Estoy aquí,
eres tú mi amor;
/acariciaba
el piano,
Imaginaba
que esas teclas
Eran
endurecidos pezones,
Que era
blanca o morena, / ¡igual da!
Y cerraba
los ojos,
Su cabellera
dorada ondulaba noches,
En tanto le
imaginaba
Conmigo ahí,
enredando mis dedos,
Tocando su
fuerte diapasón
Y haciendo
sonar mi corazón
Al sentirle
como ahora,
Tan mío y
lejano.
Todo era
paz; /veía desde su ventana al bosque:
¿Qué paisaje
puede haber más perfecto?
Avecillas
cantando, grillos sonando,
Ranas
amando, verdes fluyendo…
Y al fin una
sonrisa hallé…
Nos estrellamos
en éste infinito raro;
Su alma tocó
la mía y nos elevamos
Como dos
cometas buscando amor.
Pero el amor
no era asunto de dos,
¡Es que la
música nos había ablandado
Y el sol nos
había curtido!
El amor
inició a cantar
Entre
ramitos de olivo
Y flores del
campo.
Raquel Rueda
Bohórquez
Barranquilla,
diciembre 7/15
ESTARÉ AHÍ (48)
ESTARÉ AHÍ
(48)
Vestida de
escarlata para ti,
Con una
alfombra blanco y oro
Que acolchó
las sombras de mi bosque;
¡Para que
nada sea umbrío!, nada duela;
Y pueda
conversar asuntos de aves,
Cuestiones
de flores, contigo.
No será ahí,
será en un lago,
Donde dice
que nacieron sabios
Y bajo sus
aguas nadan delfines de colores
Que serán
rubor en mi rostro al verles,
Y temblor en
mi pecho al tocarte.
Pasará el
sol y reiremos mucho,
Correremos
con él para alcanzarlo
Y no habrá
nudos en la garganta,
Ni lágrimas
que nos hagan recordarlos.
Veremos que
ha salido la luna
Y el bosque
cobra vida, ¡no hay inquietud!
Esos ojos
que parecen luciérnagas,
Se han ido,
A iluminar
otro anochecer.
¡Amor!,
¡amor mío!
No sé a
quién escribo,
Ni para qué
me canso tanto
Si nada dices
a mi oído;
Si tus
canciones
Son letras
donde no está mi nombre.
Pero ahí, en
el momento del sol
Cuando sus
rayos aparezcan
Y pinten de
luces las praderas;
Siendo un
cervatillo asustado,
Hoja vencida
que de mi árbol cae,
Sólo ahí
estaré contigo,
Contando
nubes y bordando rocas
En nuestro
palacio.
Raquel Rueda
Bohórquez
Barranquilla,
diciembre 7/15
ESPINAS (49)
ESPINAS (49)
No hubo
necedad;
Creí morir
en tus manos,
Pero unas
manos más abiertas y puras
Esperaban por
mí.
No quiero
deprimir por nada,
Pero después
de tener a ésta ave,
Vinieron recuerdos
del ayer,
Y una
pesadilla horrenda,
Revivieron angustias
pasadas.
Abría una
puerta muy oscura...
¿En qué
lugar estaba?
Era su carne
morena,
Sólo morena
como mis pecas,
Pero en sus
mirar había un negro foso
Que se acercó a los míos que estaban
asustados,
Con mi
pequeño corazón queriendo salir de ahí.
Luego, ¿qué
soy acaso?
¿Por qué
entre tus dedos,
Después de
tanto tiempo?
¡Ay
libertad!...
Volví a
manos de mi carcelera;
Regresé a su
voz y reconocí mi huerto.
Dormí un
tanto, pensando en mi amor;
Pero el
demonio de ojos sin luz estaba sobre mí,
Trataba de
correr pero no tenía pies,
De volar y
no tenía alas,
Y recuerdo
que mis manos
Penetraban miles
de angustias en su carne.
Todas las
rosas se abrieron…
Sus pétalos
chorreaban tinta,
No era azul,
fue un rosal;
Sólo un
rosal que salía como un río
Y brotaba de
su propio manantial.
Todo fue
silencio luego...
Me vi
empapada de pétalos,
Sentí mucho
miedo y quería gritar.
Alguien
escuchó mi voz:
¿Qué pasará?
Recibí su
llamado a punto de las 7 am:
¿Estás bien
hermanita?
La mujer de
la válvula de gas abierta
En plena
presentación de párvulos,
Estaba inquieta;
Mi voz
estaba allá,
Y ella
escuchó mi angustia.
¡No sucede
nada!
Sólo una
horrenda pesadilla;
Un recuerdo
del pasado
En medio de
espadas y fusiles;
Pero nada
fue,
Porque tenía dientes,
Y una fuerza
poderosa me hizo volar.
¡Sólo tengo
un poco de cansancio!
Un raro
agotamiento, como esas veces,
Esas tantas
que hablando con la gente,
Sentía que me iba despacio y dormía,
Siempre dormía
en medio de carcajadas,
Iniciando apenas
la fiesta.
Una rata
había tomado miel...
Es que era
tanto el amor,
¡Que no me
querían ver!
Raquel Rueda
Bohórquez
Barranquilla,
diciembre 7/15
domingo, 6 de diciembre de 2015
Y SE FUE (50)
Y SE FUE
(50)
El atardecer
se va;
Me ha
castigado otra vez
Y no vi
siquiera abrir una rosa
Ni sentí el
perfumar de su voz.
Ha pasado la
mañana,
En mi rincón
el tiempo vuela.
Pero tú
pareces blanca paloma
Dormida en
un rosal.
Y te vi, era
vaga tu sonrisa...
Un frío escarchó
tus dedos en los míos.
No paré de
llorar un sueño perseguido
Y corrí
hasta el manantial
Que cubre tu
montaña.
Ahí me
enredé en tus hilos de plata;
Se quedaron
las flores del campo
Escondidas,
tímidas al verte pasar,
Y me quedé
como una espina
Aguantando a
mi flor
Que se
vencía lentamente,
En medio de
una mañana
Que no
adivinaba del sol
Su encendido
despertar.
Raquel Rueda
Bohórquez
Barranquilla,
diciembre 6/15
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