jueves, 20 de agosto de 2015

VOY [31]


VOY [31]

Voy a donde mis alas me lleven…
Mi frontera es la infinitud del cielo, 
mi barca es tu amor,
sin fin, 
eterno como luz en la oscuridad.


Raquel Rueda Bohórquez 
20-08-15

BESO DE RÍO [32]

BESO DE RÍO [32]

Río Suárez, Chicamocha, Sogamoso,
de mi tierra Santander del Sur,
aunque toda la tierra es nuestra,
ella mi madre,
río y quebrada a la vez,
manantial primero buscando el mar
para quedarse por siempre
siendo amantes.

Donde se besan éstos dos ríos, nací,
a veces no sabía si Chicamocha o Suárez
pues en cada estación cambia su nombre.

Lo único cierto, es que aquí me parió mi madre,
fue en este lugar donde se fundaron historias
muchas de amor, otras de un gran desamor...

¿Qué importa lo malo?, no todo fue llano,
montañas y quebradas, acequias y hormigas,
arepa con caldo y cilantro,
y ellos en mis mañanas.

¿Qué mirlo de pecho blanco no pasó por aquí?
¿Qué paloma torcaz no fue símbolo para un poeta?
Pero entre pepitas de agraz y moritas de castilla,
un beso largo y mordelón, se quedó en nuestra boca.

Aquí me agarraba de su mano,
él fue conductor de buseta de madera,
pero ante todo, fue un gran hombre,
mi padre...

Recuerdo negros ojos viendo al horizonte,
aquí mismo, ahora, tomada de sus dedos,
viendo entre los dos lo mágico de un río
que como anaconda se pierde
entre borrascas y arenas rojas...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 20/15



miércoles, 19 de agosto de 2015

SI EN LAS OLAS [33]

SI EN LAS OLAS [33]

¡Ay amor!,
¡si en ellas, el aura de una niña descubriera,
perdida junto a cantos de mar y caracola!

He de pensar que tal vez tu amor fuera,
púrpura rosa en mi última primavera
entre el  frío abrigo de una fosa.

¡Qué más quisiera!
Que entre las olas hallar tu nombre.
Lágrimas perdidas han llenado un océano,
cantos de pajaritos enjaulados trinan ahora.

¿Quién me dirá que no están llorando?
Llega la tarde, empieza a oscurecer,
siguen cantando los prisioneros sin deuda
y mi corazón no te deja de querer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto 19/15

CANTABA [34]

CANTABA [34]

Era una quebrada cantora
pasando por rocas grises,
descubriendo mirlos dorados,
bonitas y rojizas perdices.

Caminé a tu lado la montaña,
vimos los dos construir un nido.
¡Así será el nuestro en un mañana!,
lo decías con tus manos en las mías.

Y pasó el tiempo, subimos la cuesta
caminaste otros senderos sin mí,
pariste mucho dinero a la vida,
yo parí a mis hijos sin ti.

Ahora te veo en las mismas rocas
sin recordar ese amor cierto.
Hoy te suspira mi corazón,
¡y más te pienso!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 19/15








CRUZANDO EL MAGDALENA [35]

CRUZANDO EL MAGDALENA [35]

Amigos, en verdad les digo
que no fue el árbol en sí,
hubo un temblor entre sus hojas,
agitándose con frenesí.

Ni aroma, menos perfume,
se movían al vaivén del viento
y con donaire en mi aposento,
bailó su cintura como adviento.

Pero fue un segundo no más,
un palidecer de sol en la tarde,
un ramo de rosas rojas extendidas
que jamás pude entregar a mi madre.

¿En dónde ahora?
¿Qué otro cielo me regalará ese iris?

Cruzaba El Magdalena cuando le vimos
y nos apretamos las manos,
nos sentimos madre e hija
entre  aromas a mar y perlas del río.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 19/15



INOCENCIA SE NOS VA 6 [36]

INOCENCIA SE NOS VA 6 [36]

6.1 CON LAS PATAS ESTIRADAS

¡No quiero  preguntas!, decía doña Clemencia abrazando una a una a sus hijas y nietos, en tanto los yernos esperaban turno un poco  perturbados, ¡mmmmm!, tan contentos que estábamos, esta vieja a veces jode mucho!, ¡pero ni modo!, ¡la casa es suya, y por ahora nos toca arrugar la jeta!, sin embargo de sus bocas salió una enorme sonrisa, mientras entregaban sendo abrazo con todo y carcajadas, igual la vieja es atenta y nos ayuda con los niños, toca ser agradecidos también, es la mae de la china, pues sí, es mejor quererla que hacerla de lado.

Aquí entre nos, ¿por qué será que las suegras se llevan mejor con los esposos de sus hijas, que con las nueras?, porque bien sabido es, que las nueras se portan algo hifueputonas con las suegras, ésta joda tiene que cambiar algún día, imagínense ellas fueron quienes parieron a los hombres, que ahora nos tienen como reinas, ¿cómo no quererlas?, ¿será que las mujeres somos peores en verdad que los hombres?

En medio de todo, Inocencia era otra mujer, parecía más cariñosa y dulce, pero un dejo de tristeza se veía en su mirada, su rostro un poco curtido, uñas cuarteadas, para nada bien cuidadas como cuando se fue, y sus hijas quedaron admiradas de sus pies, tenían callos, ¿desde cuándo mami tenía pies tan horribles?, ¡Dios!, para mí que a mami no le fue tan bien como dice!, ¡algo maluco tuvo que pasarle!, pero no debemos preguntar nada para que no se enoje, esperemos el momento, y que sea ella misma quien se desahogue, -¡es verdad!, respondía su hermana, pobre de mami, se ve un poco triste, no es la misma que se fue, llegó cambiada, pero está como mansita, porque no ha dicho nada por nada, sólo se quedó en su cama viendo al horizonte…

De repente no sabía en donde estaba, no escuchaba el canto de esos pájaros, aquí había otro huerto, un ruido conocido, unos pájaros que sabían su nombre, los mismos que jamás aparecieron a despedirla, ¡qué raro!, todo parecía un mal sueño, lo que vivió jamás fue, ¿es así todo?, ¿un día una pesadilla, al siguiente sólo resplandor?

Alguien colocó un café sobre la mesa, esas manotas eran conocidas, ¡claro!, el esposo gigante de su hija, ya estaba por salir, y una nueva historia tenía el destino programada, se va la niña de sus ojos, se van y luego la volveré a ver muy crecida, pero eso sí, prometieron que sería  invitada, conocería otras tierras, nuevas promesas, puede ser, ¿quién quita?,  un sueño real de manos tibias, de abrazos y caminatas viendo el enorme río, o adivinando alcatraces a la orilla de un barco pesquero, ¿por qué no?, mientras haya vida, una esperanza es como la bendición de una flor en la herida de una pared.

¡Día nuevo!, ¡gracias Dios mío, por permitirme éste despertar, por estar ahí siempre a mi lado, no miraré sus ojos, ahí delatan el gusto que les da cuando nada nos sale bien, no miraré sus bocas, ni esas sonrisas maliciosas, me tragaré sola éste amargo, igual ahí estás, para nada me has abandonado, y me abriste la puerta para que pudiera volar lejos del infierno que estaba viviendo.

¡De aquí me sacarán con las patas estiradas!, ¡jajajaja!, ¡qué risa!, ahora sólo puedo reír, porque se agotaron mis ojos de llorar, y se ha secado ese manantial de soledad y tristeza que las hacía brotar.

-¡Bendito mar!, creo que ésta semana besaré tus aguas y serás mi amante de nuevo, decía Inocencia, en tanto encendía el equipo a todo mecho, para escuchar su música preferida.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 19/15






MI LUGAR [37]

MI LUGAR [37]

No es por lo que dejé de hacer,
sino por lo que todos dejamos de lograr,
pero mis manos fueron bendecidas,
han parido miles de pequeñas letras,
¿de qué servirán?, no lo sé,
pero Él sabía cuál era mi sitio,
la que siempre lo ignoró
fui yo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 19/15