miércoles, 1 de julio de 2015

A MARÍA [88]

A MARÍA [88]

Virgencita de tierra morena
si me tocas ahora,
borrarás ésta melancolía
que llena de rocío mis laderas
y ante mi propio pavor
sin deseos de continuar me quedo.

Morena joya de dulce mirada,
que pase tu aroma por ésta quebrada
y en sus rocas navegue tu estampa
con el sol de ti engalanado.

Que en el viento se agiten mis versos
oraciones de pájaro libre
divulgando entre pálidas hojas
que si hay amor, nada se destiñe.

Que me toquen tus luces navideñas
y como relámpago huya mi afán,
iluminando entre sombríos espacios
para que pase mi felicidad.

Pero si no regresa,
¿a dónde la he de buscar?
en el refugio de sus brazos estaba,
como perfume de rosas
en un altar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 1/15




VANA BELLEZA [86]

Gian, mi gata

VANA BELLEZA [86]

A veces buscamos belleza exterior
pero es tan efímera y fugaz
como la de una mariposa.

Olvidamos, que bellas son las aves
hermosas las flores,
preciosos los paisajes /pero no lo saben.

Soy bella porque puedo dar
hermosa porque amo,
linda porque respeto a mis padres.

No me ufano de lo exterior
ni de mis ojos cristalinos
ni de mi corazón lleno de fuego,
ni de mi cabellera pintada.

Digo que soy hermosa
porque aprecio el don de la vida,
porque hablo con las aves del cielo
y comulgo con ellas en silencio,
agradeciendo por un nuevo día.

Una niña se sentía la más bella,
pero su corazón era pálido y sin brillo,
sus ojos y su boca eran altaneros,
causaban sus palabras muchas heridas.

¡Niña!... Eres bella por lo que guardas
como la caracola su casa de cristal…
Si descubres como es su interior,
así debería tu alma estar.

Es pasajera la belleza...
El tiempo implacable no perdona,
hermosa mi madre,
y su olor a hierbabuena,
divinas y pacientes,
 sus arrugadas manos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 22/13

AMOR ES 68

martes, 30 de junio de 2015

POEMAS DE SHEILA, KIRIKO

DE GRANJA CON SHEIILA JUNIO 3015

KIRIKO [4]


KIRIKO [4]

Gentil y gracioso,
el Kiriko fue dueño del llano,
su canto fino alegró mi día,
mendigaba por ahí al cielo
ese cariño que a veces se niega,
pero en un campo seco
ausente de inviernos
en abundancia se prodiga.

Atravesé cada surco de sus ojos,
¿sabían que parecían oro puro?
Una niña gigante vivía en ellos
siendo para ti este amor extraño,
de cortesana de mentiras
que deambula con sus letras.

Pordiosera siempre de un paisaje
y contenta porque llegan miles,
disfrazando mentiras por, ¡te quiero!,
divulgando oraciones
junto al verde esmeralda,
tupiendo joyas y bordando lirios.

Quise mezclarme con la voz del viento,
aquí en casa me asusta el ruido,
y deseo ser como él,
¡feliz en medio de todo!,
sin mendigar a nadie una flor
porque todas son suyas.

Y cantó en mi despedida,
nos peleamos un poco y me hizo sonreír
¡al elevarse tanto sobre el tejado!,
mi pequeño diablillo de plumas negras y blancas
entonando un verso,
para llenar de profundidades
mis silencios.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, junio 3/15