lunes, 30 de junio de 2014

LE PIDO AL TIEMPO/A Pablo Rueda

LE PIDO AL TIEMPO/A Pablo Rueda [4] L2R

Le pido al tiempo un madrigal
bajo un frondoso roble florecido,
bajo un mango lleno de frutos
una cascada como sonajero.

Ruego  a dios unos segundos...,
un renuevo en mi vientre
una flor en primavera,
una sonrisa al viento...

Paso a paso... segundo a segundo…,
una novia tomada de mi mano…
un mañana que prometa sueños cumplidos,
salud renovada por el milagro de las oraciones
¿o la sábila quien dice que no?,
que tal vez nunca tomo.

Le solicito a ese reloj que marca mis pasos
que no se apresure...,
que me dé todo el espacio
para tomar otras manos pequeñas y sostenerlas…
Un rosario,  un escapulario donde está la virgen María
mirando al cielo desde el tejado, observando un lucero
parecido a la reina de corazones, que me dejó aullando
como lobo hambriento en las noches.

¡Tanto le pido al tiempo!... ¡mucho  me ha dado!...
Más es muy temprano, mi reloj pide cuerda
la de mi destino, no quiero se quiebre
sin antes marchar como pavo perfumado
con una niña hermosa tomada de mi mano,
vestida de blanco con sus azahares.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 17/12






VESTIDA DE AZAHARES

VESTIDA DE AZAHARES [3]  L2R

Allá estás vestida de blanco
ya no hay edad sobre tu tiempo,
todo es calidez y fantasía;
el café caliente aún recuerdas,
pero hoy tomas té de dioses
donde eres al fin la reina.

Aquí eres mariposa de colores
marioneta mecida por la brisa;
eres canto de zorzal, alas de seda;
danzas con los girasoles,
las playas son cristales de tus ojos,
hablas con las aves de tus sueños
descansada sobre un tronco dorado.

Ya no deletreas su nombre… ¡ahí estás con él!
te toma de la mano y vuela a la par contigo,
tu existencia es como una pluma de garza,
la brisa suave la conduce hasta una estancia
y cae con la suavidad de la bruma.

Te pierdes con tus  plumas  claras
ocultándote en las aguas apacibles de su alma
donde sonríes, cantas…danzas.

Tu traje tiene la calidez de madreselvas,
todas las flores se han conjugado contigo;
las rosas se besan con las orquídeas,
tu olor es como el de ellas;
tu sonrisa es como  trino de gorrión en plena lluvia
batiendo sus alas sin miedo a nadie ni a nada…

Te observo en ese balcón que hoy habitas;
mis ojos ya no vierten llanto…
Una sonrisa tuya me conmueve
mientras espero el día en que ese rayo me visite,
y duerma, descansada sobre tu sutil pradera.

Raquel Rueda Bohórquez
Colombia, junio 9/12



CUANDO LLEGA EL OTOÑO

CUANDO LLEGA EL OTOÑO [2] L2R

Cuando los árboles desean cambiar sus hojas,
y las aves sus plumas;
una vaga tristeza casi que sombría,
cubre nuestro rostro.
Ayer no lo entendía,
hoy pude  descubrir esa mirada en la mía.

No habrá retorno a un ayer…
Los pasos quedarán en el olvido,
y las hojas del otoño que nos cercan
sólo abono serán,
mientras brotes tiernos y hermosos
hacen renovar lo que parecía triste y olvidado.

Continúa tu propio sendero, el nuestro,
hasta que al fin,
cuando en el  espejo de tus propias huellas
se vean los niños caminantes, como nosotros;
¡sabrán de qué estación  les hablaba!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 4/12


YO TAMBIÉN L1R [144]

YO TAMBIÉN [96] L1R [144]

Recuerdo de sus manos arrugadas
con las agujas punzantes en sus dedos,
y recuerdo de viejas madrugadas
con el corazón alegre,

como un gorrión recibiendo sus consuelos.

Sus remiendos son la vida misma
sus pocas alegrías, que para ella eran todo,
mi abeja cantora y divina
mi ángel en su vieja silla descansada.

También rememoro sus orquídeas
tenían su olor, una eterna primavera,
sus flores conocían de sus manos
y gajos preciosos le donaban.

De su hombro un toche,
de sus silbos de continuo
un mirlo cantor en su ventana
aprendiendo lecciones de vida,
donde el amor era su don
y amar su ventaja.

Y la recuerdo en la cocina
con las inmensas ollas preparadas,
heridas que sanaba con besos y sonrisas;
sus rincones escondidos


donde también lloraba.

De su última mandarina sólo un tajo
que desgranó ante mis ojos,
silenciosa y cansada...

Del último poema declamado
¿quieres que hablemos? /me dice con su voz apagada
Está bien... empieza...
y ante mi sorpresa,
con deseos incontenibles de abrazarla
lo recitó... de principio a fin,
como su elegía final
que se quedó conmigo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 1/13

ERES 2

ERES 2 L1R

Eres el responsable de mi sonrisa diaria,
por tal razón mereces un castigo:
te dejo las rosas sobre mi almohada,
las espinas las tomas,
con ellas arañaré tu corazón
cuando estés con frío.

Eres la persona que ha permitido
un rayo de luz en mi ventana,
el motivo para un poema nuevo.

Una orquídea negra será tu premio para mañana
cuando nos descubra desnudos el alba,
riendo a carcajadas con el ardiente sol.

Eres un poco menos de melancolía,
esa pequeña flor tan deseada
que estaba en otro valle perdida,
en otra alcoba, donde no te amaban.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Colombia, marzo 17/13

CON EL MAR

CON EL MAR [42] L1R

Mar azul encantador;
de tus olas enamorada vivo
del cantar de tus entrañas,
sobre las rocas tus suspiros.

Mar azul, novio divino,
báñame con el aroma salobre
con la intensidad de tu nombre,
con el abrigo de tu piel.

Como una manta me cubres
como  nube ondulante,
como un amante sincero
que me llena de dulzor y ansias.

Me pierdo en ti enamorada
hasta la cumbre de tus olas,
mi piel húmeda de ti,
con lágrimas de sal que me lloras.

¡Me hinco ante tu hermosura!,
me arrojo ante tu soberbia,
me pierdo ante el sol que te cubre,
llenando tu vientre de oro.

Y así, como el amor de la luna
que te penetra en las noches;
mar azul imponente y arrogante,
quiero morir bajo tu sombra.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Colombia, marzo 20/13






SOÑANDO [34]

SOÑANDO [34] L1R

¡Qué trajín tan bello es el amor!
¡Qué dulce destilan las flores!...,
las abejas de mi panal quieren volar
mis ojos quieren llorar.

¡Qué almíbar eres amado mío!
Mi cielo es para ti, el tuyo quiero poseer,
delicias son tus manos sobre mis pechos,
déjalas como río violento caer.

¡Qué bello padecer por el amor!,
mágico soñar en una isla desierta
volando hasta tu lecho,
desnudar mis ojos en los tuyos
y cerrarlos, para de ti beber.

¡Qué oración emborracharme de placer!,
que pecado tan bello es soñar
que tus piernas son mi enredadera,
y mi cofre, es la flor que apeteces tomar.

¡Qué rico!... ¡qué delicia el placer!
Que pecado no sentirlo,
¡qué tristeza no soñar con él!

Barranquilla, Colombia, marzo 20/13