viernes, 22 de marzo de 2013

A LO LEJOS [22]

A LO LEJOS [22]

Levanto la mirada para verte,
mis sentidos para olerte,
mi corazón para sentirte.

Eres rumor de corriente ajena,
sé que no eres mío, ni de ella,
eres del sol, de la primavera.

Eres amante mío,

de la noche…
De los tejados ajenos,
del maullar de las gatas
que de a poco de mí te alejan.

Eres del dorado infinito
de las flores de la primavera;
de las oraciones perdidas,
de la luz de otros ojos
y del ardor de otras piernas.

Raquel Rueda Bohórquez


Barranquilla/marzo 22/13

ENTRE GIRASOLES [23]

ENTRE GIRASOLES [23]

Aquí estás mi negro azabache
tan lejano y tan cercano,
tan mío y de todas.

Levanto como ellos el rostro,
le pido al sol su tibieza
y al amanecer,

el brillo de un nuevo día.

Abrazo de tu cuello un relinchido,
el lustro de tus ancas me llama,
la luz de tus ojos me enajenan.

Paso mis labios por los tuyos;
ansiando la brisa te lleve
del alma mis suspiros. 

Raquel Rueda Bohórquez


Barranquilla, marzo  21/13

TU OLOR [24]

TU  OLOR [24]

Hueles a limonar en flor,
te siento en todo
tiembla todo, arruga todo,
enterneces hasta mi calor.

El cantar de los grillos
las luciérnagas de tus ojos, los cedros,


los pinos y su olor majestuoso...

Tengo tu olor en mí,
cada noche es un martirio,
pero hoy no pido más  auxilio;
te vi pastar cerca de un lago
tan manso cual mis sueños,
tan dulce como mi desnudez.

¡Quiero volar, deseo correr!...
¿Quién detendrá mi marcha?
¿El lucero que pasa,
la voz que me impulsa;
éste corazón de cascada
que se fundirá con el mar?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 22/13


ANOCHE [25]

ANOCHE [25]

Descubrí anoche que eras mío
cuando de las estrellas su brillo,
y la luna muda y bella
con el suspiro de la brisa
bailaba con las palmeras.

A lo lejos, sobre una roca,
extendidas mis alas
abierto mi corazón,
del acantilado adiviné sus filos,
la vida dentro y fuera del mar
con sus preciosos sonidos.

¡Anoche vi tantas estrellas!
Se juntaron en tus ojos
preñando de ardor los míos,
y en el rojo encendido de mi sangre
un volcán estalló…

Comprendí el don de la vida,
desafié tormentas y  rayos,
descifré su magia y exquisitez.

La gracia de sentir, de dar y recibir,
¡tan dulce cerrar los ojos!,
perdida, ausente, desvanecida,

siendo tus labios en los míos
la más deliciosa orgía. 

No era tal la oscuridad
sólo brillo, pequeñas luces y colores,
en una corriente de fuego


que sube y baja por las entrañas
al descubrir la felicidad.

Sí anoche, ¡qué divina e inigualable noche!,
me vestí amor mío con tu piel,
tan negra como tus ojos, ¡tan suave como la miel!,
y soñé que un lucero cumplía todos mis anhelos,
¡hasta que desperté!...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 20/13


NOSTALGIAS [26]

NOSTALGIAS [26]

Un sueño navega en un lago
un cisne, un lirio, una flor;
en mis ojos un cielo estrellado
que musita palabras de amor.

La nostalgia hizo nido en mi pecho
se ha quebrado una blanca flor;
¡es tan linda que me la robó el cielo!,
tan cantora como un ruiseñor.

Y aprisa, vuelan las garzas

en extendidos espacios,
en infinitos azules…

 Ayer la vi pasar,

eran muy blancas sus alas,
pero una certeza me halló de hinojos,
y comienzo de nuevo a llorar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 20/13


UN CAFÉ [27]

UN CAFÉ [27]

Invítame un café, que tengo hambre,
agonía de amor, de paz...
Apetito de luz en mis mañanas,
que al recordarte,

se vuelve oscuridad.

Invítame tal vez un tinto
que recuerde de sus arrugadas manos,
de sus verdes esmeraldas,
de la transparencia de un lago.

Invítame a cantar con los sinsontes
bellas melodías robadas por la tarde,
¡madre de bellas fantasías!,
de oraciones viejas, de cansinos pasos... 

Déjame encendida tu lámpara que voy de paso,
una lagrima tal vez,


un nudo impasible en mi garganta,
dolor agudo que me aqueja,
¡el corazón quebrado por una lanza!...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 20/13



CELOS [28]

CELOS [28]

Tengo celos de los ojos que te miran,
de las bocas que te hablan
de la brisa que respiras
de los labios que te besan.

Tengo celos que me vuelven loca
que me hacen perder el sentido,
que si no es conmigo con quien hablas
sólo el desvelo será mi amigo.

Celos terribles que enrojecen la piel,
de la luna y las estrellas;
de lo que tus ojos observan,
de la lluvia que cae sobre tu cuerpo
si el invierno te encuentra al descuido.

Tengo celos de tus noches donde no estás
de las que no me acaricias;
de las que no me sueñas
y no amaneces conmigo.

Unos celos que  me fustigan
me hacen llorar y mirar las estrellas,
me vuelven triste y ausente
cuando no te veo presente.

Y es que es así la vida...
Así es todo lo que me pasa
que cuando deseo algo,


ya no es mío,
y sólo me queda celarte.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 20/13