sábado, 8 de diciembre de 2012

CHOCOLATE ESPESO (61)


CHOCOLATE ESPESO L1R (61)
21 de abril de 2014 a la(s) 17:47
Tal vez no quede mi huella sobre el tapete
ni los labios pintados en mi pocillo preferido,
ni el rastro del chocolate que entibió los fríos,
bajo la sombra oscura del ayer.

Un periódico releído tantas veces
donde las historias de sangre se repiten,
y son tan pocas las alegrías 
que hasta vanas tornan las esperanzas…

Una mesa donde alguna vez tomé tus manos
con la complicidad de palabras y sonrisas,
enjugando cada historia con nuevas lágrimas
compartiendo lo poco, lo mucho,
entre gardenias, orquídeas y rosas.

A recordar me atengo entre suspiros
si los pasos se cansan, se mojan los vestidos,
se miran los ojos sin pronunciar palabra,
sólo dulce miel entre los brazos
y oraciones desde el alba.

De aquéllos humos de la vida
de los cánceres que nos roban los amores,
queda una lámina en cualquier rincón,
un recuerdo que se esfuma en el tiempo.

Las añoranzas retornan cual gotas de lluvia,
quedando sólo un roce de manos que deslizan sus pinceles
para hacernos recordar lo hermoso de la vida,
y lo amargo del chocolate espeso.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 8/12
Publicado por RAQUEL en 13:15


Recordar viejos tiempos, su olor, los pequeños globos, 
y un bigote bordado con tanto amor.

ROSTRO EN EL CIELO


ROSTRO EN EL CIELO L4R


Oscureció, y la luna una vez más…
Alcahuete de luz de los amantes
brillo de los poetas en sus soledades
donde las estrellas parecen candelabros blancos


con ojos de niños que danzan en el cielo.

Los maullidos se esparcieron en el bosque.
Te llamé con mis alargados gemidos,
una carrera terminó en llanto
unas garras me hirieron tanto
hasta que perdí el aliento.

Allí… cuando extendidas mis alas,
de las garras un lucero divisé...

¡Luna blanca de matices dorados!
Luna bella de mi madre que desde el infinito llama.
En silencio extendí mis alas
para confundirme contigo 
en un abrazo de luz.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 8/12


ESCRIBIRÁN MIS HUESOS/Alfred Asís

ESCRIBIRÁN MIS HUESOS/Alfred Asís

“Seguirán mis huesos escribiendo”: lo ha dicho
su voz transcribo en letras de quien invita a la poesía.
Palabras  unidas a donde el amor es una oración
copas de vino sobre labios que recitan versos
ahí la esperanza  es su guía y su frontera el sol.

De Alfred tal vez una cometa al viento…
Mirada donde la candidez del hombre sabe a madrigal.
Manos tejedoras en frondas casi muertas
lirios blancos que conservan el color,
para abrigar esperanzas en los callados
y hacer musitar al viento una canción.

Claro que te reconocerán bajo la sombra del ciprés,
hablarán de días donde tus huellas imborrables quedarán.
Paso a paso… caminos tortuosos o livianos,
piedra a piedra levantando  cercas
donde florecerán orquídeas que tendrán tu voz.

Allí en ese libro andante de todos los poetas de la tierra
el cobijo hizo anidar una ilusión…

Viajan por el mundo tus palabras
sin la mezquindad habitual que tuerce los senderos
buscando un alivio, al menos un frescor,
en esa muralla donde habita  el desamor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 8/12


viernes, 7 de diciembre de 2012

CUANDO UNA LIBÈLULA


CUANDO UNA LIBÉLULA L4R


Si te preguntan por qué no estoy,
diles que construyo un nido,
encontré un sauce llorón sin lágrimas


y escucho trinar un ave en mi camino.

Busco un poema y organizo muchos.
Mañana en una cartilla de artesano lo verás,
 será un nuevo trabajo,
habrá una historia por contar.

Si te preguntan qué hago…
Diles que estoy sobre la misma silla,
escucho los ruidos de la mañana
y el canto de una cocinera sobre mi árbol.

Ya no habrá tristezas por contar
ellas volaron con el ocaso.
Llegó la noche y me arropó,
dormí con los ojos abiertos
y el corazón fue un canto de cigarra.

Si te preguntan qué hago…
Le dirás a los chismosos que no hago nada
sólo busco en los segundos un trabajo
y en los instantes un motivo bajo el sol.

Tal vez se teja una sencilla historia,
se recuerde el ayer en un caney de tejas rojas
cuando gigantes palomas formaron un nido
y el depredador de la noche hurtó sus pichones.

Ya no hay nada por decir…
Tal vez no me vean con el ardiente sol de tus días,
pero siempre hago algo,
aparte de llorar, 
aparte de reír…

Tomo el blanco de una pared
lo lleno de letras que parecen vida
y doblo de vez en vez mis rodillas
de cuando en cuando seco mis lágrimas
para decir no más…

Pero de nuevo, algo me invita.
Una razón tiene alas de colores
se quiebra una rosa al viento
y una ilusión brota de mi alma.


Es verde como esmeralda,
sus alas tienen la claridad de la lluvia.
Un mensaje nuevo es una razón
y en un instante de visita por mi estancia
marcha veloz de nuevo la libélula
ataviada de nacarados sueños.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 7/12

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿QUIÉN SOY?

¿QUIÉN SOY?  L4R


¿Quién soy?...
En medio de todo tal vez no sea nada
una brizna en el viento
donde ayer doradas alas.



Marioneta de colores
antes que oruga, antes que flor.
Danzante primavera que marcha
si se oculta el sol.

¿Quién soy?
La cortesana de los sueños,
navegante sin barca ni destino.
Ancla que hiere mi corazón,
calmante de mis heridas es el tiempo
ahí las luces de colores del adviento
cantarán sueños de niños
que esperarán desvelados
ese regalo que nunca llega.

Seré tal vez una rosa sin abrir…
El tronco de un roble donde anidan los jacintos.
El ataúd de alguien que murió después,
un ramo de rosas rojas,
un “te quiero”.

Pueda ser que nada en medio de todo,
O todo… en medio de la nada…
Seré estrella luminosa que verás mañana
o puede ser que otros vean,
cuando se abra un libro y se lea una página.

Un olvidado poeta que araña paredes viejas,
sus calzones no aguantan los hedores,
sus pies descalzos no soportan ni sus pieles.

Seré una niña gritando sin ser escuchada
a quien un ladrón de corazones desviste y araña
tomando de su interior la pureza y el encanto,
o una flor olvidada en el camino que alguien descubre
la desnuda, convirtiéndola en su amante.

Tal vez no sea ni brizna,ni oruga, ni mariposa...
Pero un sueño tiene alas…
Una fantasía es un libro que se abre,
una oración es el sentimiento más puro,
ahí aceptamos finalmente
que sin Dios,
no somos nada.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 6/12

UNA LÁGRIMA



UNA LÁGRIMA 



Una lágrima de niño invita a los pechos
A entregar un caudal de leche blanca y tibia
Donde los labios parecen buscar un sueño
y el alma descansar en una caricia.

Puede una lágrima sobre un pétalo de rosa
copiar el cielo y teñir las praderas de esmeraldas
con un brillo contenido en vida
y un caudal de novias 
que bajan desde las montañas.

Una madre llora escondida donde nadie la descubra,
sus lágrimas son de amor… dolor…
Cántaros donde florecen madreselvas,
oraciones al cielo que Dios toma cada mañana
para devolverlas en plácidas lagunas
donde se planean orgías 
entre verdes ramas.

Sobre tu pecho alguna vez
con ese amor de amantes.
Ojos cerrados, desnudez… manos…
Lenguas buscando un nido de calandria,
corazón de madrigal sin terminar,
oasis escondido en las entrañas
las olas que llegan, van,
resucitan… descansan…


Tal vez  anidan las tristezas
donde brotan las alegrías pasajeras de la vida.
Una lágrima puede hacer descansar el corazón,
limpiar los ojos y darles un poco más de brillo.
O puede una lágrima tras otra
ser la causante de las canciones
que hacen suspirar al mar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 6/12

miércoles, 5 de diciembre de 2012

NO ESPERABA NADA

NO ESPERABA NADA


Tan temprano levantada...
deseo borrar la suciedad de mi piel
y en un segundo la cascada brota
se refresca mi traje en verano
la espuma apresurada corre tras la cañería
para desaparecer ante mis ojos 
que permanecen cerrados.

Me di cuenta que hoy no tengo miedo,
que esa sombra oscura de mis noches 
mis temores viejos que desaparecen al mirar el cielo
y entonces... aparece ella...

Linda, preciosa, es una blanca flor que tiene alas y vida... 
Danza con ellas y se confunde con las primaveras,
el sinsonte se apresura sobre su pecho,
las mariposas la persiguen y descubro que allí
tienen vida eterna. 

A lo lejos, en medio de ésta pequeña locura de cristales,
encuentro a todos los que tomaron la maleta primero
mis viejos amores, jóvenes... niños... 
bebés plantados en el vientre que fueron hurtados a la vida
y que no dejaron suspirar sus pequeños pechos...

Descubro las heridas que han sanado,
mis lindas tías que murieron sin sangre en sus venas
que fue robada su alegría por las miserias de la vida
y sus flores rojas resecas quedaron
en cualquier rincón olvidado del camino.

Me di cuenta que a pesar de todo
sin buscar sus dolorosas historias para contarlas,
se han repetido en cada generación
para darme cuenta, que yo no esperaba tanto...

Mi barca se agita ante turbulentas aguas,
tan frágil y pequeña mi barquita de papel
pero una fuerza nacida de las entrañas del mar me sostiene
quedando a flote con un torrencial  de lluvias 
que bajan del cielo y de nuevo retornan a él. 

No esperaba tanto...
Limpio mi traje externo 
musito una oración pidiendo a  Dios que sane mis heridas,
observo en el espejo el vestido que me cubre
viejas cicatrices, un traje de vieja remendado,
pechos que ayer fueron dulces toronjas
hoy, pequeños duraznos ajados...

Recorro mi propio camino 
para encontrar en el ayer 
una linda palmera de cintura pequeña
donde anidaron mis pichones y se volvió enorme 
agrandando y alargando las pieles 
para fruncir el ceño ante el espejo
al descubrir esa imagen 
y saber que ahí estaba. 

Hoy me redescubro...
Un poco menos ha quedado
pero estoy completa,
y entonces, al recordar el comején 
que hurtaba mis sueños,
recordé que otras no han visto lo que mis ojos hoy ven...
ni han escuchado lo que mis oídos,
ni han caminado lo que mis pies,
ni han escrito lo que mis manos,
ni han besado lo que mis labios...

Aquí es donde me doy cuenta de todo.
No esperaba tanto,
el premio de ese ayer se esfumó
pero el Rey me regaló un poco más de vida,
un traje nuevo bajo la sombra del dolor.

Decidí cerrar los ojos de nuevo para verla,
vestida de nácar mi madre
y un sueño nuevo desde el mirador del alma. 

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, diciembre 5/12