sábado, 13 de agosto de 2011

GOTA DE ROCÍO/A Carmen Lora (25)

Publicado pors en agosto 13, 2011 en 9:25am


Soy gota de rocío renovada cada mañana;
no dejaré de hablar de amor, 
ni de cambiar el agua de mi florero,
ni permitiré que mis ojos no estén
donde brillan los luceros
ni donde las mariposas aniden
y las aves se entreguen.

Cada mañana un canto nuevo...
Luz resplandeciente en mis mañanas 
con el vuelo  del jilguero
y las nubes blancas que se mecen
por voluntad divina.

Cada gota de rocío que alienta la vida
está  dormida sobre hojas muertas 
para hacer retoñar la vida...

No me cansaré del  oasis 
rebosante y cristalino
donde los manantiales dulces,
bajan y se funden con el mar.

No negaré un abrazo o una sonrisa,
más no volveré a escuchar críticas amañadas,
sólo esbozaré todo el aliento que perfume
aunque las mareas se tornen amenazadoras...

Lágrimas de mis ojos,
perlas tempranas fueron,
más el cielo está  despejado,
y el perdón anida en una lámpara de fuego.

Retozarán cachorros nuevos con miradas claras...
Hoy escucharé trinar una vez más al sinsonte 
y a los papayeros felices, 
que sin partituras
entonan cánticos de amor
desde el amanecer.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  13/11




EN TU MIRADA (26)

Publicado pors en agosto 13, 2011 en 8:16am




EN TU MIRADA (26)

Cristales de tus ojos en mi corazón,
aquí estoy pensando de nuevo en ti...
Elevo mis manos como alas, y te recuerdo;
el cielo azul siempre me ve y me envuelve
en imaginarias promesas, ahora  nos besamos...

Creo  en la calidez de  tu vida en mi vientre
mientras la guitarra suena para mí,
y tus poemas renacen cada día, cada mañana.
El frío ya no se siente si estás conmigo,
si miramos los dos hacia el mismo estero...

Ven a posar tu iris en el mío...
Quiero retratarme en tu mirada y ser el fuego que te avive;
quiero perderme de nuevo entre tus brazos cálidos
y ser una crisálida dentro de  tus ramas.

Ven... bésame mientras mis ojos se cierran
y mi cuerpo entregado te acaricia,
y cada segundo nace un poema nuevo,
más una sonrisa se dibuja y no se aleja;
tus manos se vuelven ligeras para mí,
con el clímax del retorno de la felicidad...

Poséeme con tu mirada, tan solo eso,
fijamente, y que mi calor penetre en tu vientre
y el tuyo se quede siempre aquí de mañana,
y muera con tu lengua húmeda
extasiada en un mordisco suave,
y en un gemido que nunca termine.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  13/11

LA VIDA ES BELLA (27)



LA VIDA ES BELLA (27)

Desde el instante en que mis  ojos vieron los tuyos,
esa primera flor que me entregó manantiales blancos de vida,
esas suaves manos abandonadas en caricias y besos,
brisas perfumadas que llegaban con música a nuestros oídos...

Esa sonrisa, ojos primaverales de diferentes colores
felices labios cantores que sonreían con cada travesura.
Tus piernas doradas como el trigo, 
tu voz fuerte que me daba seguridad.

Vida hermosa con todas las espinas que llegaron...
Más son 15 rosas que en tus manos aún recuerdo.
La princesita trinando,  Kayzer con su cabellera negra,
correteando conmigo desde las grandes peñas, solitarios
en busca de una orquídea escondida,
y al aviso de sus ladridos
un nidal de huevos de codorníz...

Mi primer pequeño amor
divisando las estrellas al atardecer.
Pedir deseos al vuelo fugaz,
eternos besos sin malicia
manos tibias en las mías
que se perdieron en la inmensidad...

Ahora estoy aquí con tu recuerdo...
Esa primera flor entregada en mis manos,
los primeros sueños de amor
y los de siempre sin olvidar.

Vida grandiosa junto a los que me vieron crecer;
mariposas de colores, labios rojos humedecidos;
manos suaves que acarician, hoy aquí, mañana no lo sé.
Entrega silenciosa con testigos en los gajos,
pétalos amargos que todavía hacen latir el corazón.

Más aún con tu olvido y tu marcha sin retorno,
con tantos recuerdos de promesas incumplidas,
siempre estarás aquí,  mi eterno, mi gran y único sueño,
en la estancia que me mantiene viva
y me hace enviar cada día un suspiro nuevo,
que me llena de vida para dar gracias a Dios.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 13/11



TENGO (28)


TENGO 

Tengo se tomó su acostumbrado café con leche,...
ojeó el periódico del vecino y se asomó como siempre.


Allí estaba la curiosa de todos los días..
Con una sonrisa maléfica levantó sus manos,
y mostró la migaja de chito que escondía bajo su vieja chaqueta.

Se dirigió a la oficina y sonrió a la viejita secretaria,,
el arrume de libros era grande y olía a humedad y añejo,
ella no sonrió,siguió llenando los libros de números
y de vez en cuando tosía y se rascaba la nariz...

Tengo recordó que tenía una invitación de las tantas,
pero hoy el hambre lo acosaba, servirían rico champagne,
frutas frescas y finalmente su caviar.
Siempre lo abordaban muchos personajes,
de todas sus tonterías se reían, y él se ufanaba siempre,
lo decía con voz recia y fuerte para que los pobres
que se posaban a su alrededor aparentando ser ricos,
lo escucharan.

¡Tengoooo!: -decía con voz de viejo mañoso-
y se ajustaba la boina de piel de cocodrilo
que algún lambón le regaló;
¡mis haciendas, llenas de ganado,
que aún no he podido contar.,..
hermosos paisajes que otros disfrutan,
con enorme placer!
Tengo coches, muebles, casas, edificios,
empresas con pocos empleados y muchas ganancias...

Mis acciones son incontables,
los bancos se regalan para mí,
no tengo deudas pero sí muchos acreedores,
los empleados a quienes no liquido bien
y les robo sus prestaciones sociales...

Entre tantas propiedades
también tengo a mi mujer,
es menudita como una abeja posada sobre la miel...,
más no tengo tiempo para consentirla ni para amarla bien.

¡¡Tengo que salir corriendoooo!!
¡Me hizo daño el caviar!
¡Se me alborotaron las almorranas,
me friega el azúcar y los callos en los pies!

¡Tengo que tener cuidado
se corre el marcapasos...,
tengo hinchadas las patas,
y me huele mucho el sobaco!

¡Tengo tanta pecueca que la vieja me dejó!
los dientes de mentiras reventados
las uñas de los pies muy largas...
las de las manos igual...

Las amarras de mis gafas no van más...
tengo un pocillo en mis manos
más la leche se regó...

Tengo la barba larga...
calzoncillos con raya marrón,
tengo ganas de un helado
¡más no lo puedo comer!

¡¡¡Ayyyyy Diooosss!!! , no sé qué tengo
que el mundo hoy está al revés
mi niña salió corriendo,
¡no aguantó más la hediondez!

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  12/11



EN EL OJO DEL HURACÁN (29)

EN EL OJO DEL HURACÁN...


EN EL OJO DEL HURACÁN (29)

Mientras las huracanadas brisas soplan sobre nuestros hogares, nos preguntamos: ¿qué pasará?, son inciertos los momentos, los segundos se acaban y la congoja nos oprime. El corazón palpita un poco más aprisa, no sabemos hacia dónde correr.

Gimen los árboles y sólo miramos alrededor cómo se mecen y suspiran fuertemente, se agita nuestro pecho y la angustia pareciera retornar, más llegan las oraciones y las veladoras se encienden, no tengo la mía aquí, aún me pregunto: ¿qué pasará?

Los techos de cartón se empapan, envían una melodía suave y como hojas al viento giran, y las miradas sin horizonte van aprisa, no hay un encino que levante nuestras pieles, las montañas han desaparecido, los niños no alcanzaron a tomar agua de panela caliente, muchos sin nada en el vientre gimen y asustados, se levantan con el poco aliento que les queda.

Los ancianos creen que se agotó su tiempo, y aún así recogen los harapos viejos, las ollas negras y la foto amada de su hijo militar que ya no está, y piden a María que llegue hasta su estancia y que aplaque el furor del mar.

Ya no hay tiempo, debemos correr por salvar el tesoro más valioso, debemos olvidar papeles inventados, cosas colgadas, muebles que estorban y oficios sin fin de las amas de casa, que no reciben un salario, ni tan solo la paga de un beso al amanecer...

No hay segundos para contar y el reloj sigue su paso angustiado, pareciera un corazón atrapado que sólo girara, cuando alguna mano suave decidiera mover los hilos de su vida y permitirle vivir segundos más.

Llegó el huracán devastador y acabó con mis cosas, aterrada suspiro y levanto mis ojos al cielo, más aún en este instante ni en Él tengo tiempo de pensar, abriré la jaula a mi prisionera lora y si alcanzo invitaré a mis perros a que me sigan, si los arroyos no se los llevan y los guardan dentro de su corazón.

Mis muchachos corren aprisa, sus ojos están muy asustados, cual águilas fuertes y veloces levantan  vuelo y se ponen a salvo junto a su padre que aún tiene los alientos que yo no tengo, y el miedo desdibujó sonrisas maliciosas y olvidó su preciado tesoro, quedó bajo el colchón a resguardo del agua y de la brisa.

Aquí estoy mi Dios,  aún de todos los huracanes que he vivido me has salvado; aquí estoy sobre la roca fuerte donde estamos todos, ni uno solo falleció, sólo aquéllos a quienes el destino obligó, mientras me alimento de la brisa calma y del olor a pino, y mis ojos se extasían de nuevo con las grises nubes que viajaron, y la brisa violenta y perturbadora  que dio un giro extraño e imprevisto, más a mí, ¡ni  me tocó!

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 12/11

jueves, 11 de agosto de 2011

HILOS DE PLATA (30)

Publicado pors en agosto 11, 2011 en 5:55pm

HILOS DE PLATA (30)

Cuando los hilos de plata no te inspiren ni tan sólo un suspiro,
y las manos viejas y arrugadas, no te inciten a una caricia,
ni las pecas de mis hombros, ni en mi rostro divises algo hermoso,
ni mis bellas piernas encuentres deseables.

Cuando al hablar te fastidies, 
mi voz no semeja la voz de una alondra,
ni los ojos inspiren brillo hacia un abrazo cálido,
y mi sonrisa leve sobre labios resecos 
no te inciten a un beso.

Si mis senos otrora bellos duros y levantados
no te animan a una caricia 
o a un suave mordisco por sus flores rosa,
ni te atrevas a un desliz de tus manos 
sobre mis duras y protuberantes nalgas.

Cuando tus ojos azules, 
se posen sobre otros colores radiantes,
rojos perfumados, negros ondulantes, caderas gigantes,
adornadas con pechos inmensos rellenos de siliconas...

 Ni una oración a declamar conmigo, ni con los tuyos,
y una salida a mirar el mar se convierta en un sacrificio
y tu mirada osca se pierda 
robándome la calidez y el entusiasmo.

Si al verme desnuda, 
tus ojos se extravían en otros cuerpos y otros sueños,
y el brillo que diviso en ellos
sean de ausencia por los míos,
y las piernas levantadas sobre tu regazo 
ahuyentes con un golpe,
tras un quejido arrogante y soberbio.

Cuando al fin, 
cansada de los sinsabores y el ácido de la vida,
la convivencia convertida en martirio y los besos en sueños
sólo empapada mi almohada de sales de mar,
imaginando en brazos perdidos en la inmensidad.

Los pies pequeños que antes acariciabas 
y te parecían hermosos
no puedan caminar trayectos esperados 
más su cansancio los pose 
sobre el mismo envejecido sillón,

y mi voz te anuncie que ya todo acabó, 
que tan sólo una mano que levante ánimos 
y que posada sobre la enredadera de mi balcón olvidado 
te recuerde, no habrá tiempo para retornos ni lágrimas...

Ellas quedaron esparcidas en mi tiempo, 
aquél que voló con las gaviotas y se alejó 
y nunca encontró un estanque para aliviar su sed de amor,
con sus alas extendidas al horizonte
se perdió en el infinito en búsqueda de todo lo que anhelaba 
y tu desamor negó.

Cuando llegues a mi sitio, 
si aún advertidos no cumplieron mis deseos
y te cueste comprar un ramo de orquídeas 
para dejarlas tan sólo por cumplir,
¡no te afanes!, del cielo caerán estrellas brillantes 
bajarán livianas y cándidas 
y me entregarán besos de luciérnaga
 sobre mi fría lápida.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 11/11

COMO LIBÉLULA (31)


COMO LIBÉLULA [19] [2] (31)

Soy libélula al viento
Posada sobre verdes ramas
Extasiada en un beso sobre blancas flores.

Así mi corazón envía eternos rayos
Fuegos de amor que no se desvanecen
Que viajan por esteros interminables
Y se ocultan entre perfumadas sedas,
Que cubren el sol al caer la tarde.

Asida sobre los trigales dorados
Mecida por la brisa que te besa,
Dulce calor embriagador y breve
Es la calidez del rayo que te acaricia.

Cuando a levantar el vuelo
Ya extasiada de mieles y de olores
Cristales son sus translúcidas alas,
Se acicalan con sus tiernas manos
Y con un nuevo beso al viento
Casi ante nuestros ojos
Crisálida voladora, te pierdes
Como se esfuman  los rayos de sol
En el ocaso.

Y en mañana triste cuando llegas
Vestida de azules o de verdes;
Traes asidos tus brillos de nácar
Con las noticias siempre buenas
Al sitio donde con candidez te posas,
Y mi corazón de paloma blanca
Se alegra con tu raudo vuelo...

Más llega la noche
Y te esfumas con mi pensamiento,
Nunca llega aquél dulce encanto
Que tal vez imaginado me traías
Entre diamantinas sedas, ojos enmallados
Y vuelo ausente que termina en llanto.

Raquel Rueda Bohórquez
Agosto 10/11