martes, 1 de agosto de 2017

EN OTRO ESTADO (47)

EN OTRO ESTADO (47)

Me vi en otro estado,
era la mariposa galana en la flor más fresca;
fui espejo en un lago y ahí nos juntamos...

Todo era extenso, ¡mienten que todo en silencio!
Algarabía de pájaros y corrientes alternas,
festejo de colibríes y aves del paraíso.

Las montañas no las podía concebir de otra manera.
Entre la bruma de las montañas, una higuera;
y entre el lago de tus pestañas todo mi anhelo.

Corrían a recibirme, era un cortejo que me traspasaba
no había carne para tocar,
ni más afán que la gloria de un despertar
en medio de un lago verde.

Hubo un juego por la muerte que la vida no cumplió,
pero aquí en este lugar, todo era en flor,
nadie tenía boca para censurar
ni lengua para mentir.

Más las aves revoloteaban por frutos;
los grillos buscaban los gajos más verdes
y las cigarras ya no lloraban,
porque bajo tierra solo existían las raíces
que sostenían los más graciosos árboles.

En otro estado te vi, nos vimos;
nos colamos y fuimos el alma de una nube
que corría veloz a regar los desiertos
y las montañas que alguna vez disfrutamos.

Fue ahí, en lo salvaje de un mundo raro,
donde descubrí que no hacían falta las formas ni las figuras
porque reconocí el aroma a madre a la distancia,
y tú, reconociste el mío en la infinitud del silencio
que se llenaba con los cantos de los pájaros.

Raquel Rueda Bohórquez
01 08 17


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