jueves, 4 de mayo de 2017

A MIS PADRES (152)


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4 de mayo de 2013 ·
A MIS PADRES (152)

Recorriendo mí camino, paso a paso…
Naranjales en flor, mi madre, su regazo.
Su enorme estómago que cobijó tantas perlas
Que anochecida y cansada atendió los favores
Y a pesar de todo sonreía.
La recuerdo cultivando orquídeas;
El dorado toche cantor sobre su hombro,
El arrume de trajes regalados que los hacía nuevos
Cuando su gran mansedumbre doblaba, desdoblaba,
Enredaba, desenredaba de a poco la vida.

Recuerdo sus piernas llenas de venas
Parecían caminos sembrados de cardos venenosos.
La peor presa era la de ella y muchas veces nada,
Pero su alimento era servir… servir…servir…

Sus sopas tenían un sabor diferente, / ¡no como las mías!
Que sólo los perros las degustan…
Es que mi madre todo lo hacía con fervor,
Esa pasión que ahora nos falta,
Ese amor que se olvidó, buscando dinero y tantas cosas.

Caminando por ahí de la mano de mi padre
Como un par de novios endulzándose la vida,
Se besaban como palomos bajo el iris,
Se amaban cual grullas sobre los pastizales,
Y a cada rayo de luz, brindaban una oración
Doblando las rodillas.

¡Cuántos recuerdos caminan por ahí…!
Mi grado, la sencillez de cada fiesta
Con lo que se podía, / pero era mucho más;
Era ese gran amor como un manantial,
Era ese ardiente deseo de vivir de mi padre
Que lo mantenía con los ojos abiertos
Y una carcajada, queriéndose doblar de risa
A pesar de su poco aliento.

¡Ah vida!, divina vida, divino Dios que me regalaste
A estos padres tan maravillosos, precioso Señor
Que a pesar de ser una oveja pintada, me ves con buenos ojos
Y me regalas un espacio para dejar mis alegrías
Donde las letras se tiñen a veces con sangre
Y la sal de los ojos nos bañan, y los labios apetecen como ayer
Un dulce beso de despedida.

Pero se fueron, y la aceptación llega…
Queda tallado ese recuerdo en muchos ojos,
En tantas personas que los amaron;
En pocas que los odiaron.

Marcharon y ahora están juntos…
Los veo pasear por otra Cacica,
Por otra montaña de verdores intensos.
Otros guaduales ocultan sus amores bendecidos
Y otras palomas se arrullan en sus nidos.

Al ver al cielo esponjadas nubes,
Copos de algodón transforman los sueños en realidades.
Van en caballos enormes, tan nobles y sinceros,
Que no quiero voltear más atrás,
Sino hacia ese norte donde vuelan mis amadas águilas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 4/13





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