sábado, 1 de agosto de 2015

PALABRITAS JULIO 2015 [74]

PALABRITAS JULIO/15  [74]

¿Será que nos amamos hoy en un poema?
¡Te extraño!, algo enfría nuestro bonito amor, y estoy segura de que no es la brisa, sino que hay otros afanes y prisas, ¿pero te sentarías un momento a pensar en mí, mientras multiplicamos nuestros hijos con un versito de amor en la boca?

El viejo esposo de Hipocrasia, en aquéllos momentos de arrogancia e ira le decía a la vieja con aquél tono de poesía: ¡no sirve para una mierda!, y doña Hipocrasia se convirtió en orquídea.

¡Nuestra madre nos necesita! ¡Tierra mía, rojo sangre!, hasta tu corazón llegaré algún día, pero deseo que se plante un árbol sobre tu herida, y que mi carne sirva de abono al menos, para mitigar en algo, el dolor que te hemos causado.

Eres nuestra dueña real y nos tomarás con el mismo amor con que nos has brotado. 

Todos lo vemos, pero es necesario que actuemos y llevemos en el corazón ese ángel que nos falta para luchar por la naturaleza, se nos va ante nuestros ojos, bosques de cemento reemplazarán el verdor, una pequeña salida ayer, me confirmó que nuestros verdes mueren, y se crecen los palacios de arena, en medio de cubículos que parecen palomeras. 

¡Es tan triste ver a un ave prisionera!, pensar que muchos años hice lo mismo, y cuando me sentí como ellas, decidí dejarlas en libertad, para mi sorpresa, mi hermano mató uno de mis canarios libres un día, en broma, haciendo tiro al blanco sobre las hojas secas, y mi amor llegó a mi árbol a cantar, tuve que tomarlo en mis manos todavía tibio y temblando, su último canto.

Decidí que nunca más un ave prisionera, porque me veía en ellas... ¡no hay derecho!, tienen alas y no pueden volar, nosotros podemos ser libres, pero nos volvemos prisioneros de muchas esclavitudes que a nada conducen.

Por ejemplo:

¿Cuándo será que prohíben la vagabundería de pajaritos en jaulas trampero?, es tan cruel, como ver todavía caballos en las calles, con cargas tan inmensas como un matrimonio sin amor


Hermosas montañas divididas por el Suárez, cambiará su nombre en cada cruce, será luego llamado, el río de los pesares, porque no desovarán más los bocachicos de cola roja.

¡Hermoso!, aquí la frontera entre los pueblos es una anaconda pálida llena de peces gordos, la sabia naturaleza también nos enseña que no debe haber fronteras, cuando todos necesitamos de lo mismo para sobrevivir. 

Mi tierra era hermosa, espero continúe igual, en tanto, el río amable y generoso, nos da una lección de amor, en su largo y gentil recorrido...

Cecil es un nombre entre millones de seres que asesinamos a diario, pero asesinar por placer es otro cuento, tenemos doble moral y la nevera llena de carne, un recuerdo nada más, y ojalá que esa "licencia para matar", termine alguna vez, ¡qué pena con mis nietos!, menos mal no han nacido...y espero sean vegetarianos.

¡Licencia de caza!, ¿quién dice que debe haber licencia para matar?, pero la hay, hasta para matarnos entre nosotros, tenemos el alma muerta, invito a escribir poesía por éste caso tan triste, estamos callados, y el silencio nos vuelve cómplices.

Cazar para comer hasta sería más justo, pero si hay hambre, pero cazar por el gusto de matar, nos convierte en criminales.

¡No quiero arreglar mi matrimonio!, después cogen confianza, y semejante brazo tan pesado sobre mi hombro tibio y delicado... ¡mamola!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla julio/15






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