sábado, 25 de julio de 2015

TROCITOS DE MI CORAZÓN [26]


TROCITOS DE MI CORAZÓN [26]

Tal vez la noche desnude la carne, y podamos ver las estrellas que nos debía el cielo.

Y se juntaron el par de tórtolos, se tocaron hasta que se cansó el cuerpo, pero aun así, hasta el ardor es bendición...

Decimos alboroto, ¿cuándo el amor todo lo bendice?

Sabemos cuándo debemos decir adiós, es un "algo" que nos avisa que es mejor levantar vuelo, a tener la certeza de que nunca nos encontraremos...

Un nuevo día, ¿qué importa el pasado?, pero ahí está perfumando o espinando, muchos se fueron ayer para el sitio donde frena el sufrir, para iniciar la vida, eso me dijo Misia Eduarda cuando encendía el fuego, y se ampolló sus dedos, era casi ciega, y así tenía que madrugar a preparar sus calditos virgen, nos decía, agua, sal, cilantro, si había, y un huevito de kica, una gallinita que se llamaba Caricatica, tenía un copete hermoso, entre amarillo y gris, pero eso es un pasado que recuerdo con mucho cariño, mi abuela Eduarda veía con los ojos del alma, y falta un día para ganarme una lotería.

Canta el mirlo ahora cuando en mi madre pensaba, y una perla recorre mis párpados, hasta desaparecer en mi vieja falda.

Escucho melodías del viento, al tocar las ramas de mi árbol, y las hojas que caen, danzan y danzan, en el aire un son provocando.

Repite otro desde una palmera, por alguna razón se han juntado, y es ahora una orquesta, con tintes de atardeceres y aromas a noches brillantes.

El canto del mar me ha despertado y regreso a la misma roca donde ayer te vi, tu ánimo secó mis alas y seguí soñando, volando, volando siempre con un amor a mi lado, tan blanco como la nieve que cubre mi montaña, ¡y nada nos cansó!, seguimos volando, mucha poesía nace, y tú amor, sigues siendo el motivo que me empuja a pensar en Él, cuando el sol aparece en este nuevo y maravilloso día.

Recuerdo ese poema precioso en un día muy gris, nubes oscuras se escondieron y vi tus ojos como el cielo estrellado que despejó mi soledad, para estar a tu lado, en un blanco muro para llenar de letras, sólo para los dos.

Eres tú el remolino que mueve mi boca hacia una sonrisa, que descanses, mañana será un día mejor que hoy porque estaremos aquí, soñando con otros poemas, donde nos juntemos aunque sea de mentiras, ¿se puede amar así?, pregunto al viento y me voy a dormir, quedó preciosa esa melodía, pero sabes sonreír, lo sé, ahora sonríes para mí, no estés triste corazón, Dios te bendice.

Si acaso soy yo, si en algún punto de tu corazón existo, entonces mi amor, te diré que ocupas todo ese mundo, eres mi musa, y la tristeza de saber que eres ajeno, pero que cuando deseo, estás conmigo.

Un hasta mañana es hasta despertar, ¿cuánto tiempo hace?, es fácil, buscaría el día en que inicié a responder tus poemas como si los escribieras para mí, y vuelvo a mi loca fantasía, pero no me gustaría con otro que no fueras tú, así tenemos el compromiso de amarnos nada más, sin dañar a nadie.

Te soñaré, es seguro, anoche soñé con agua muy cristalina y hermosa, y eso es algo grande que viene, salud, amor y paz.

Un abrazo grande amor, con fragancia a lavandas, fresco, perfumado para ti, para entregarme entre la brisa, en éste nuevo anochecer.

Aprender a mirar como un niño no es tan difícil, si nos vemos con el corazón de German Alonso Rueda Bohórquez.

Hay un ruido que mueve nuestro corazón y otro que lo apaga, por tal razón, iniciemos por caminar pianito por éste sendero de espinos y abrojos, que una vez despejados, nos señalan la cuesta de una gran montaña con mucho paisaje, que nos espera al levantar el rostro, para agradecer por éste ayer, que se convirtió en hoy, y  ese mañana que siempre anhelamos, lo espero con los brazos abiertos, pues siempre amanecemos con la boca seca, y mucha sed por saciar.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 25/15

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