martes, 2 de octubre de 2012

DIME ALGO


Di que me amas tanto como yo
no dejes esa cara feliz sobre mi almohada
no blanquees la mirada mientras miras hacia el techo
deletrea mi nombre para saber que en mí piensas,
pero suspira al menos, asì entenderé que estás cerca.

Roza mis manos de vez en cuando,
desvìsteme, no quites mi ropa con tus pies
aràñame y convièrteme en prisionera de tus brazos
que no  me sienta pordiosera de un amor extraño.

¡Revuèlcate!... Agita ese traje muerto sobre mi cintura
despierta ese ayer que parece aprisionado en el tiempo
vencido en otros brazos y otras curvaturas.

Toma un poco de aliento y mira mis ojos...
Los veràs un poco tristes...
 como èl àguila herida en el cielo
pero aùn asì, con sus alas teñidas de pùrpuras
llamarà mil veces con sus agudos chillidos.

Pero si aùn no tienes tiempo... si aùn estàs cansado...
ya no me importa... arròpate hasta los ojos
voltea de nuevo la mirada  y observa desde la ventana...
mañana pueda ser que estemos despiertos de nuevo
o encuentres una maleta lista con mis cosas.

Pasò el tren... nos dejò con un bordòn en la mano
las maletas estàn llenas de trajes añejos, que hace rato no se cambian,
no olvides el rosario que te dejò mi madre y por si las moscas...
no olvides tus pastillidas rosa, las que te abren el apetito 
y te despiertan las ganas.

Toma asiento viejo tramposo,
paga un boleto de regreso porque voy a casa...
me cansè de toda èsta curva del camino
me esperan unos niños de pieles doradas
que moveràn la cola cuando huelan mi traje desteñido.

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, octubre 1/12

No hay comentarios:

Publicar un comentario