LA ESCALERA
De nuevo, la encontré...
de nuevo escalón a escalón quise subir
la brisa era soberbia poco a mi favor
-eso pensé mientras seguía-
un rato una grada 53 esperaba...
Qué pocas, pero qué fuertes...
en ellas estaba toda mi vida...
¡Qué poca cosa! -tal vez...
¡Qué incierto viaje a donde me llevas?
No sé si aún persista...
imploro una nueva roca
ruego muchas gradas más...
¿cuántas me faltan? ¿será malo pensar?
pero ahí estaba, inmensa, preciosa...
esperando por mí.
Encontré todas las flores del campo,
todas las aves del cielo
se bañaron las rocas de nuevo
me inundó tu rostro con una sonrisa
creo que aquí hubo fuego...
tal vez un incendio que de a poco se extingue...
Aquí en mi descanso me quedo...
sólo un rato... un poco de tiempo...
recojo de los cardos sus flores
de las cenizas que quedan tu olvido...
Recuerdos... ayer que no existe...
tantos sueños esperan por otros
tal vez, estarán los míos al terminar el camino
no son tantos los pasos...
pero sí son muchos los pendientes...
La roca inmensa, divina tenía mis sueños
los aprisionaba con flores escarlata,
sobre un tronco caído que se convirtió en fuerza
que se talló a punta de llorar
y se endureció con la fuerza de la corriente.
He de llegar... inicié de nuevo ésta travesía
me levanté con ánimo renovado...
¡arriba... arriba!... fuerza de titanes
¿no es el gorrión tan fuerte que no lo abate la brisa?
¿no es el águila tan grandiosa cuando extiende sus alas?
¿no eres tú mis ojos escondidos entre los altos trigales
el motivo de mi espera?
Aquí voy... tú me das la fuerza...
el ánimo viene de ti... de tu voz sin palabras
de tu risa como el canto de las olas
de tu aliento que sabe a madrigales frescos...
¡Arriba! ¡Arriba!... ese ánimo, esos sueños
ya verás mañana que no eran locos tus pensamientos
que sobre un inmenso manto teñido de rosas
habrá fuego, extendido sobre rojas sábanas
donde la escalera pintaba esperanzas...
que no marcharán si te levantas de nuevo.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 17/12
De nuevo, la encontré...
de nuevo escalón a escalón quise subir
la brisa era soberbia poco a mi favor
-eso pensé mientras seguía-
un rato una grada 53 esperaba...
Qué pocas, pero qué fuertes...
en ellas estaba toda mi vida...
¡Qué poca cosa! -tal vez...
¡Qué incierto viaje a donde me llevas?
No sé si aún persista...
imploro una nueva roca
ruego muchas gradas más...
¿cuántas me faltan? ¿será malo pensar?
pero ahí estaba, inmensa, preciosa...
esperando por mí.
Encontré todas las flores del campo,
todas las aves del cielo
se bañaron las rocas de nuevo
me inundó tu rostro con una sonrisa
creo que aquí hubo fuego...
tal vez un incendio que de a poco se extingue...
Aquí en mi descanso me quedo...
sólo un rato... un poco de tiempo...
recojo de los cardos sus flores
de las cenizas que quedan tu olvido...
Recuerdos... ayer que no existe...
tantos sueños esperan por otros
tal vez, estarán los míos al terminar el camino
no son tantos los pasos...
pero sí son muchos los pendientes...
La roca inmensa, divina tenía mis sueños
los aprisionaba con flores escarlata,
sobre un tronco caído que se convirtió en fuerza
que se talló a punta de llorar
y se endureció con la fuerza de la corriente.
He de llegar... inicié de nuevo ésta travesía
me levanté con ánimo renovado...
¡arriba... arriba!... fuerza de titanes
¿no es el gorrión tan fuerte que no lo abate la brisa?
¿no es el águila tan grandiosa cuando extiende sus alas?
¿no eres tú mis ojos escondidos entre los altos trigales
el motivo de mi espera?
Aquí voy... tú me das la fuerza...
el ánimo viene de ti... de tu voz sin palabras
de tu risa como el canto de las olas
de tu aliento que sabe a madrigales frescos...
¡Arriba! ¡Arriba!... ese ánimo, esos sueños
ya verás mañana que no eran locos tus pensamientos
que sobre un inmenso manto teñido de rosas
habrá fuego, extendido sobre rojas sábanas
donde la escalera pintaba esperanzas...
que no marcharán si te levantas de nuevo.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 17/12
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