GREGORIO MEDINA
Voló tan lejos Gregorio,
sus alas extendidas lleva el viento.
Aún en sus arduos momentos
muestra una elegante sonrisa.
Se llevó a navegar a una niña
tan pequeña que abriga en sus alas
y los dos surcan el cielo,
dibujando de mar los sueños
y de perfumes sus ganas.
Viaja Gregorio Gaviota...
Ha vencido la fuerza de la brisa,
nadie conocerá su historia
de valiente correría,
de oraciones viejas pronunciadas
cuando la tierra se abría.
Hoy de nuevo sus blancas alas extiende,
corre tan veloz como el viento.
Cada mano suya es una nueva sonrisa
llenando de paz el dolor
de cada sobreviviente.
Hoy viste su blanco traje...
Nadie sabe del valor de su trabajo.
Sobre las nubes lo recuerdan muchos,
aquél muchacho valiente que surcó nuevos mares
que habita en Chile como en su patria,
regalando una caricia de sus manos
para aliviar lo que a otros duele.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 25/12
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