jueves, 2 de febrero de 2012

LA MUÑECA

LA MUÑECA

Ayer la muñequita blanca fue encontrada
Se aferraba a la reseca hierba del campo…
Se nutrían las verdes y azuladas moscas,
Los gusanos hacían festín con sus tiernas pieles
Y su ropita, su pequeña camisita deshojada
Como violetas pálidas
Que trataban de cobijar su ultrajado vientre.

Los bracitos rotos, quebrados…
Sus mustios y aterrorizados ojos congelados…
Aún después del suplicio… aún después de la noche…
¡Sus órbitas buscando un Dios que parecía tan lejano!

La muñeca cantarina, la de los mandados a la tienda…
La clara brisa del norte que se fue casi al despertar el alba…

La cantera gime… el desolado espacio calla sus pesares…
Testigo mudo de horrores sin tiempo
La luna silenciosa, aprisionada en ese cielo suyo
En aquél conmovedor cielo estrellado
Que lloraba lágrimas mientras ella… mientras ella…
Sólo trataba de gritar su última palabra: ¡mamiiii!

La maldad tiene embrutecido al hombre
Las ropas sucias se lavaban…
El depredador sólo sonríe… sólo espera en los cañaduzales…
Ruge como pantera acosada… como perro con rabia…
Su temblor es como un demonio, sus ansias son de bestia solapada…

El cañaduzal  llora a su paso…
Mientras de nuevo retorna la perdiz que abandonó su nido,
que asustada voló…
Llegan colibríes en busca de flores tiernas
Y aún ahí… se escucha un triste llanto… en noches de luna llena
¡Un gemido agónico que rompe el corazón … y quiebra  el alma!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 2/12


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