sábado, 30 de julio de 2011

UNA PALABRA (134)

UNA PALABRA (134)
Publicado pors en abril 20, 2011 en 7:00am

No podía dormir, mi hija no llegaba y eran las 3 AM, la angustia me mantuvo en vela hasta el punto que debí levantarme y seguir con el vicio. 

Me llamó la lluvia que cae de nuevo sobre mi país, la angustia de muchos de mis hermanos que ven su vida ahogarse de nuevo, y sus ilusiones pasadas por agua, por arroyos desbordantes que se llevan todos sus sueños, me anima una palabra para ellos y el deseo de pedir a la luz poderosa que da vida, que nos ayude a pasar éstos duros momentos.

Una palabra de aliento puede más que una crítica a destiempo, cuántas veces pasamos la vida criticando lo que otros hacen, y no dedicamos un segundo a mirar nuestro interior, me atrevo a decir con plena seguridad que todos los que entramos a un grupo como éste, tenemos miles de problemas y necesidades, y que es un poema sencillo salido del alma, un consuelo grande a nuestro dolor, sin pretender sobrepasar barreras, sino únicamente el deseo de desahogarnos, mientras hay otros con el afán de la crítica que sí pueden  hacer mucho daño a la sensibilidad y la buena intención plasmada en sus palabras.

Una frase de aprobación, de cariño, de respeto, de admiración, puede causar a veces envidia y nos parecerá increíble,  pero hasta en un sitio así la hay. Qué triste que no podamos regalar siempre una palabra buena a los demás sin pensar en nada negativo.  
El Internet es un medio maravilloso para hacerlo, y nada nos cuesta, solo un grito o la crítica de la propia familia, que a veces ve con disgusto que se tenga aunque sea éste medio de desahogo.

Quiero invitar hoy que no puedo dormir tranquila, mientras miles de mis hermanos sufren verdaderamente, a regalar una palabra de amor, como venga, con un detalle, una flor, una oración, un poema, pero que nazca desde la bondad que nos ha de animar siempre a comportarnos como verdaderos hermanos en éste mundo tan desigual y cruel. 

Una palabra vale más que mil razones y  salvaríamos vidas, si en vez de enviar una crítica, regalamos una rosa, no importa que la hayamos recogido de un basurero,  no deja de ser una bella rosa.

Mi cariño y  respeto para todos mis amigos de la comunidad, y sigamos regalando sonrisas, abrazos, besos, detalles, éstos sí verdaderamente enriquecen y llenan de consuelo a muchos corazones abatidos que no buscan aplausos ni premios.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Abril 20/11

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