NUBES BLANCAS (57)
Pronto cesaron las sonrisas,
multitudes parecían felices
con instantes.
Ruidos perdidos entre espumas pálidas,
se alejaron las gaviotas nuevas,
las viejas fallecieron.
Instantes atrapados,
besos negados,
caminar hacia el amor
desde fuentes de azules versos.
Decidí sin alas arriesgar mi vida,
desde las alturas caí sobre tus otoños
y fueron ellos quienes me salvaron
anunciando que llegó la hora.
El aura apareció en el horizonte
era la tuya, real y palpable.
Lo mío fue un sueño más,
lo tuyo fue una aventura
que me dejó la herida que faltaba.
Te busqué entre las espumas
que corren por las laderas
y se pierden en abismos
disfrazados de colores.
¡Qué gran vacío! ...
Allí me vertí de nuevo,
en el canto de las aves fui su ánimo,
una esperanza desde el mismo árbol
donde anunciaban, que mis locuras
siempre me llevarían a ese lugar
y ahí desangraría el manantial
hasta llegar al mar.
La luna nueva aparece,
pero es la misma,
junto al frío de la tarde que cala mis huesos
divisando de nuevo mi existencia sin ti...
¿Quién entiende los caminos?
El delfín rosado me ilusionó,
quería mostrar un paraje oscuro
de vida imaginaria a donde llegaría al fin.
Ni una rosa enviaste,
fueron besos de mentiras, pero los recibí.
Dancé con la música contigo,
mientras mis brazos me rodeaban
y los besos se elevaban cual cometas,
los ojos se llenaban de un brillo extraño
pues te imaginaban aquí.
Llegaron los silencios en caballos negros,
con la música divina palpitando en las hojas,
la mirada extendida hacia el infinito
sobre esteros pálidos que mueren con lentitud
y me dicen que un nuevo día llega
con otra oportunidad.
SHEILA
Barranquilla, julio 1/11
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