sábado, 30 de julio de 2011

DORA ISABEL SANTAMARÍA (191)


DORA ISABEL SANTAMARÍA (191)
Publicado pors en enero 17, 2011 en 5:30pm


Alguien me pidió un poema,
no sé cómo empezar...
Dejaré que fluyan las palabras,
danzaremos cual grullas en envejecidos momentos,
permitiré que se desarrollen en mi mente,  
dejaré que regresen golondrinas a sus nidos
para que ella no tenga que llorar...

Estaremos de paseo en bicicleta
con un primo del ayer y su amor desvanecido,
entre los momentos de la vida que se fueron,
 y quedaron como un papel viejo y amarillento
oculto en algún cofrecito de danzantes, sin saber por qué,
o tratando de volar, no recuerdo si mi maestra eras tú,
más bien Josefa... o Memo,
con las salsas llenas de amores que se fueron,
y cantares donde había poesía que nos enloquecía de alegría y amor,
tras hermosos sones y alegres cantares, 
que dejaron en el aire sus perfumes,
recordados en cada diciembre.

Recuerdos alegres y felices, también de grandes dolores,
tristes pesares que empañaron momentos gratos del existir,
hermosas materas que brindaban esperanzas,
con palomas voladoras que llegaban, y otras que marchaban,
y nos dejaron tristes sin su retorno.

Vinieron los duelos, despedidas tristes
entre el camuflaje de pesados barcos
tú lo sabes... ¡yo también!...

Lastimeros llantos que se ahogaban en el alma de una madre
gritos de horror, ¡me duele prima!,  
pero me pediste un poema...

Viajes que terminaron en desdicha...
La sangre corrió, fue río revuelto,
el malvado asomó sus oscuras garras
descargando su maldad sobre seres inocentes,
donde  tuviste que vivir de niña
ésta horrenda pesadilla
al lado de Josefa y Nelly.

¿Cómo puedo hacerte un poema
olvidando un pasado
que regresa?

Tristes visitas con noticias negras,
llantos que nos hacen perder la conciencia,
llega la amarga soledad y la aceptación,
viene el duelo, el dolor junto al olvido
así ha de ser, estarán ahí en nuestro corazón,
pero hoy están con Dios sin tanto dolor.

Recuerdos de niña, de joven
que marcaron con grandes cicatrices,
tal vez por esto me creo poeta
y me lo dices como si fuera cierto
quizás  eres tú mi musa, desde esas horas
que nos pone a imaginar la vida con tantas estrellas,
cuando la verdad, ¡éstas son muy negras!...

Ahora te diviso ahí
con el corazón en la mano,
con la esperanza de un mañana mejor,
te veo con llanto en los ojos,¡desahógate!,
después de un rato, aunque te parezca demasiado largo
vendrá la calma que viene de Dios.

Vendrán cosas buenas para ti,
grandes alegrías sobre tu jardín florido,
donde fuiste madre casi al atardecer de tus días
y amamantaste a tu nieta junto a tu cría...

Tendrás abrazos miles, y permitirás contenta
que tus mascotas se recuesten sobre tu regazo,
con sonrisas alegres, apacibles y tiernas
abrazada junto a tus retoños y nietos
en tanto pasa el huracán duro del tiempo.

Me dicen que puedo adivinar cosas
creo que te llegarán con mi poema las más hermosas rosas,
que darán a tu vida un nuevo impulso,
pues serán motivadoras,
se llenará el cielo con danza de grullas
y seguiremos de muy buenas primas y amigas
por éste camino incierto que una vez nos regala flores
otras... ¡enormes espinas!

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, enero 17/11





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