PADRE (77)
Callaron los acordes felices
en la penumbra de sus angustiosos días.
Se congelaron en sus ramas
casi en agonía.
Volaron gaviotas a los cerros
donde blancas nieves reposaban.
Pero llegaron nuevas madrugadas
entre cascadas cristalinas
que se besaban con el sol
de sus soberbios días,
donde en oscuras noches de terror
el hambre nos vencía.
llegó al atardecer, otra ilusión
pintada en oscuras nubes
tornaron tibios besos de sol
que nunca más congelaría...
Aparecieron frías nieves
en medio de un azul ocaso
más el sol se divisaba
era un gigante
al lado de su amada luna
sostenida con la fuerza y el arrojo
de tam ensombrecidas ramas...
Llegó una nueva luz
que como sol naciente
les anunciaba
que el día de hoy comeríamos
estaríamos vigorosos y felices
a pesar de sus angustias pasadas.
Ella nunca se ensombreció,
permaneció lúcida y feliz
aún cuando sus otoños
llegaron despiadados
matando primaveras...
Se lo llevaron temprano, de madrugada...
Aparecieron cascadas de lluvia nítida
dejando nuestro corazón rojo
que se desangraba lentamente
y que me anunciaba de nuevo
que era él mi colibrí amado,
el de los eternos sueños
donde besaba mis cachetes
y me decía que era su bella orquídea
que sostenía los gajos de sus manos
en una fría mañana de abril
irrepetible y clara...
SHEILA
Barranquilla, junio 17/11
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