BAJO TU SOMBRA (181)
Publicado pors en febrero 19, 2011 en 12:30am
¿A quién, en mañanas frías,
en diciembres que agonizan en el murmullo de la soledad;
preguntaré en sus horas y en sus noches
interminables
que mueren y se pierden en vigilias sin
tiempo?
¿En dónde estarás?...
¿Si en algún recóndito
espacio del tuyo,
prendado de tus amores necios,
encontraré tal vez un nido
y en tu mirar oscuro,
algo más que tu desprecio?
algo más que tu desprecio?
¿Dónde, cielo azul de interminables versos,
perdidos entre la hojarasca pasajera de la vida,
tu sentir en regalos de mentiras y en ardientes besos
que adornaban tus falsos actos y palabras,
mecidas temprano sobre hamacas de rayitas
bajo aquél frondoso cedro que ha envejecido conmigo,
hallaré la respuesta de tu amor?
hallaré la respuesta de tu amor?
¿Cómo llegaré a ti?...
¿A quién preguntaré si todos
han enmudecido?
No hay voces... estoy a ciegas en éste incierto
camino ...
En el espejismo del tiempo añejo
que se pierde en muecas de rostros oscos y falsos, aparentando amistad,
que se pierde en muecas de rostros oscos y falsos, aparentando amistad,
mientras a mi espalda urgían mentiras
que te alejarían
más de mí.
¿Cómo te alcanzaré en tu veloz carrera
con tus pasos alargados de caballo joven
que no pierde el impulso y el arrojo
a pesar de los golpes de la vida?
a pesar de los golpes de la vida?
El tiempo es poco...
Esos pasos mañana serán ligeros,
espero pueda llegar a ti,
a pesar de que los míos parecen cansados,
aún persisten las ganas de vivir.
Sillón frío y solitario... no estás ahí,
estoy contigo...
Nos veremos cual graciosos mimos
con enormes sonrisas
en medio de proyectos ilusorios
perdidos en el tiempo y abrazados al mío.
en medio de proyectos ilusorios
perdidos en el tiempo y abrazados al mío.
Tristes marionetas cobijadas por el mismo envejecido roble
que fue testigo silencioso de tus promesas
esculpidas en mi viejo y triste corazón.
¿Cómo podré viajar a ti? ¡El tiempo acosa!
La infinita paciencia que me sostiene aquí,
pronto declinará junto a sus muertas hojas.
¿Cómo podré llevarte flores frescas?
¿Quién cuidará de mi jardín?
¿Quién cuidará de mi jardín?
¿O tendrás amor mío,
perdido entre mis pesares
perdido entre mis pesares
junto a la vanidad de tu partida,
alguien que por mi,
te lleve esa flor de la vida
te lleve esa flor de la vida
que tanto te pedí?
La tarde languidece junto a mis lágrimas...
Muere el arco iris, se besa con
el mar tranquilo,
se lleva mis pedidos y los oculta allí,
me quedo aquí junto a mi amado roble,
el de siempre... el que envejeció conmigo,
quien tiene nuestra historia en su memoria
y mis fríos huesos reposando en el viejo sillón,
quien finalmente fue mi única compañía,
pero Él te contará la historia de mi amor por ti.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 18/11
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