martes, 21 de marzo de 2017

MADRE TIERRA (9)



MADRE TIERRA (9)

Tú que gritas y reclamas
En las hojas que caen y caen…

Eres la voz del ángel en la espesura,
La queja de la montaña y el árbol,
La cuna donde las perlas tienen vida.

Tú, joya invaluable
Que esgrimes tus flores
Y cantas aromas al valle:

¿Qué te hacen ahora?
Parece que lloraras,
Porque el tiempo malo se avecina
Y nada puedes contar a tu vecina
Que arrogante voltea la cara.

He visto morir la vida,
Ella se fabrica para mí,
Pero el hambre que no acusa
Me vuelve pobre hambriento de más.

¿Si no puedo comer oro,
Para qué lo esculco en la tierra?

Si no puedo tragar diamantes,
¿Porqué asesino por ellos?

¿En qué boca lloras
Y en qué ojos lagrimeas?

El valle ha dejado de estar
Y las bestias de a poco se van
A recitar sus versos al cielo.

Poesía, ¿para dónde vas?
¿Quién te agita por dentro?
Hasta donde las entrañas gritan
El mal ha llegado.

Una niña fue abusada
Y la sangre de tu sangre
Ha esculpido en tu falda
Una carita de luna,
Que parece muy asustada.

¿Por qué lloras?
¡Nadie escuchará tu llanto,
Porque también fuiste
Parte de su espada!

El bosque ha dejado de cantar
Y la brisa tiene alas rojas y doradas…

La ceniza cubre ahora
El féretro de mi madre amada.

Raquel Rueda Bohórquez
21 03 17
 RNDA

lunes, 20 de marzo de 2017

MI ESPEJO/A Kico (10) (A)

MI ESPEJO/A Kico (10) (A)

Mi espejo era una cama angosta;
Sus ojos retrataban la palidez de mudos días.

¡La pobre!, ¡cuánto soñó!, ¡cuánto amó!...
¿Será que alguna letra escribiría?

Pasaron todos, uno a uno,
Mi espejo recibió una que otra risa burlona.

Los imaginé luego, viéndolos en otra cama,
Y pensé: ¡qué va!, ¡ni más amplia, ni más fina!

¡En mi propio espejo se verán un día!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 19/15

viernes, 17 de marzo de 2017

SI UNA ORQUÍDEA (11)

SI UNA ORQUÍDEA (11)

¡Si en la teja más roja
Abriera ésta mañana
Con su pecho de grana
Y su corazón de oro!

¡Cuánto de ti!...
De esos días de abono,
De caminar entre hojas
Y buscar tierra morena,
Mojada con la lluvia del cielo.

Si una orquídea
En el balcón de mis tristezas
Apareciera con tu nombre
Vestida de belleza...

¡Oh amor mío!
Rondaría de nuevo el colibrí
Atesorando de tu miel
Y batiendo sus alas con frenesí.

¿Qué será de mí?
Cada vez que pienso en una flor,
Cada segundo que paso por un jardín
Y entre sus gajos un mirlo,

Pienso que la orquídea de mi corazón
Se ha descolgado del cielo;
Ha caído en un capullo
Para brotar luego
En otro poema para ti.

¡Si una orquídea
En medio del ruido de este día
Y la soledad de la noche...!

Raquel Rueda Bohórquez
17-3-16





miércoles, 15 de marzo de 2017

BÚSQUEDA (12) (A)

BÚSQUEDA (12) (A)

Buscando el amor
Hallé tu imagen de colores
Abriendo sus alas
Al canto de la brisa.

Buscando el amor
Me sentí perdida;
Más fue el instante
En que estaba dormida.

Buscando el amor
Seguí escuchando
El lloro de una paloma.

Más el amor se doblaba
Entre perlas blancas
Y flores morenas.


Raquel Rueda Bohórquez
11 02 17






viernes, 10 de marzo de 2017

EL CAMINANTE/A Edgardo N (13) (R)

Mis flores

EL CAMINANTE/A Edgardo Narváez (13) (R)

El ayer pasó pronto, te vi aparecer
Y un ramo de rosas jamás faltó sobre la mesa.

Tantas idas y revueltas, caminos y carreras
Con el afán escrito en la frente
Y el amor bueno tocando tu rivera.

Siempre te vi como al hijo, /al amigo que no ha dejado de ser.
Pero un día el camino se volvió rocoso,
Palidecieron las rosas y se quedaron las espinas,
Pero no todo fue malo, para eso eran buenas las aspirinas
Y el dolor formó callo en el corazón.

Una lucha de caballo libre y entre el error y la esperanza
Un andar con tropiezos y más tropiezos
Lidiando con la suerte que imaginamos ajena,
Porque al tenerla cerca la buscamos afuera.

¡Ahí estás!, la torre de París, las chicas libres,
La maracuyá que un tanto creció tu hombría
Pero luego la humildad de tu cuna
Hizo florecer otra vez al hombre que eras.

Jamás se me dio la gracia de un abrazo,
Y los honores se los llevó el viento,
Los zapatos rojos que alguna vez quise regalarte
Se quedaron para otros pies sin dueño.
Sé que llegarás alto, lo ruego y lo contemplo,
Porque un hijo bueno es como un amigo
En malos y prósperos momentos.

Habrá invitación a festejar contigo,
Tal vez el destino nos marca por fuera
Pero las heridas se quedan por dentro,
Y otro inicio después del panorama
Que después de las olas se dibuja en el mar.

¿Querías un poema?
¿Qué más puedo decirte?

¡Gracias!, siempre gracias por aquellos momentos
Que entre carcajadas y sueños nos juntaron,
Pero que por el mismo motivo nos alejaron.

El ayer retorna, pero el destino es incomprensible.
El mañana será un paisaje bello:
Manos pequeñas se ajustarán a las tuyas
Y en esos momentos habrá un recuerdo,
Un preguntarle a la vida: 

¿Por qué?

Raquel Rueda Bohórquez
10 03 17


Querido Edgardo, soy una vieja de palabra, te aprecio mucho, te deseo la mejor de las suertes, sé que con ayuda divina lograrás todos tus sueños, espero ser invitada de honor, porque los zapatos están pendientes. 


jueves, 29 de septiembre de 2016

CHIPIRILA (1)


CHIPIRILA (1)

Estuvo por ahí en manos de nadie,
Hasta que llegaste a mi esquina y te vi.

No eras de raza,
Eras la raza de ser
De la que uno se enamora.

Nada pedía más que una mirada,
Una caricia a deshoras,
Como la que no te di ésta semana
Cuando llevé a Frank a su única
Visita bajo tierra.

Olvidé que la anciana ya no tenía dientes
Y que en un rincón de la parcela
Esperaba la muerte.

Ayer se fue, ¿hacia dónde?

Ella siempre buscó el abrigo del sol
Y sus ojos morenos,
Y ahí, en la estación que los juntó cualquier día,
Los reunirá el destino luego.

Quedó bajo un árbol,
La libertad tocó otra vez a su puerta
Y así en silencio como llegó,
Se fue a buscar a su estrella.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 29 9 16




Y EN TUS OJOS/A María Napoleone (2)

Y EN TUS OJOS/A María Napoleone (2)

En un rincón de la poesía
Se halla una anciana;
Todo es viejo en ella,
Todo es un sueño dulce
Que espera otra mañana...

Tiene mucha poesía en el rostro,
Cada surco de tristezas y alegrías
Se notan en su expresión.

Los caminos de la frente
Están sembrados de cardos y amapolas
De idas y venidas, de prisas y afanes.

En su boca está el enojo…
Lo que mucho guardó y no pudo gritar
Se quedó en los senderos forjados en sus labios.

La dama guarda en el cuello
Las rocas inmensas que ahí se quedaron
Y ocultaron para la soledad
Sus quejas y reclamos.

En su pecho un abrigo de hilos.
Una oveja se donó para sus fríos,
Se entregaron sus enredos de colores
Antes de que los mirlos cantaran en trío.

Sus manos se juntan,
Los dedos conocen el apellido del otro;
Se engarzan cual sueños que no fueron
Y esperanzas que en otro país se quedaron.

Pero en sus ojos está la verdad,
Ese brillo la domina, esa inquietud y vaguedad.
Su historia camino arriba,
Sus tantas caídas y luego carreras…

El reclamo de un beso o de una palabra…
La necesidad de un abrazo a tiempo,
La sonrisa fingida que no pudo ser,
El quehacer, el inmenso quehacer de la vida.

Pero en la estampa de la anciana,
Hay escrito un libro que nadie ha leído,
Tiene su historia marcada
Cual hilo que deja un cohete en el cielo.

Raquel Rueda Bohórquez
29 9 16