viernes, 17 de marzo de 2017

SI UNA ORQUÍDEA (11)

SI UNA ORQUÍDEA (11)

¡Si en la teja más roja
Abriera ésta mañana
Con su pecho de grana
Y su corazón de oro!

¡Cuánto de ti!...
De esos días de abono,
De caminar entre hojas
Y buscar tierra morena,
Mojada con la lluvia del cielo.

Si una orquídea
En el balcón de mis tristezas
Apareciera con tu nombre
Vestida de belleza...

¡Oh amor mío!
Rondaría de nuevo el colibrí
Atesorando de tu miel
Y batiendo sus alas con frenesí.

¿Qué será de mí?
Cada vez que pienso en una flor,
Cada segundo que paso por un jardín
Y entre sus gajos un mirlo,

Pienso que la orquídea de mi corazón
Se ha descolgado del cielo;
Ha caído en un capullo
Para brotar luego
En otro poema para ti.

¡Si una orquídea
En medio del ruido de este día
Y la soledad de la noche...!

Raquel Rueda Bohórquez
17-3-16





miércoles, 15 de marzo de 2017

BÚSQUEDA (12) (A)

BÚSQUEDA (12) (A)

Buscando el amor
Hallé tu imagen de colores
Abriendo sus alas
Al canto de la brisa.

Buscando el amor
Me sentí perdida;
Más fue el instante
En que estaba dormida.

Buscando el amor
Seguí escuchando
El lloro de una paloma.

Más el amor se doblaba
Entre perlas blancas
Y flores morenas.


Raquel Rueda Bohórquez
11 02 17






viernes, 10 de marzo de 2017

EL CAMINANTE/A Edgardo N (13) (R)

Mis flores

EL CAMINANTE/A Edgardo Narváez (13) (R)

El ayer pasó pronto, te vi aparecer
Y un ramo de rosas jamás faltó sobre la mesa.

Tantas idas y revueltas, caminos y carreras
Con el afán escrito en la frente
Y el amor bueno tocando tu rivera.

Siempre te vi como al hijo, /al amigo que no ha dejado de ser.
Pero un día el camino se volvió rocoso,
Palidecieron las rosas y se quedaron las espinas,
Pero no todo fue malo, para eso eran buenas las aspirinas
Y el dolor formó callo en el corazón.

Una lucha de caballo libre y entre el error y la esperanza
Un andar con tropiezos y más tropiezos
Lidiando con la suerte que imaginamos ajena,
Porque al tenerla cerca la buscamos afuera.

¡Ahí estás!, la torre de París, las chicas libres,
La maracuyá que un tanto creció tu hombría
Pero luego la humildad de tu cuna
Hizo florecer otra vez al hombre que eras.

Jamás se me dio la gracia de un abrazo,
Y los honores se los llevó el viento,
Los zapatos rojos que alguna vez quise regalarte
Se quedaron para otros pies sin dueño.
Sé que llegarás alto, lo ruego y lo contemplo,
Porque un hijo bueno es como un amigo
En malos y prósperos momentos.

Habrá invitación a festejar contigo,
Tal vez el destino nos marca por fuera
Pero las heridas se quedan por dentro,
Y otro inicio después del panorama
Que después de las olas se dibuja en el mar.

¿Querías un poema?
¿Qué más puedo decirte?

¡Gracias!, siempre gracias por aquellos momentos
Que entre carcajadas y sueños nos juntaron,
Pero que por el mismo motivo nos alejaron.

El ayer retorna, pero el destino es incomprensible.
El mañana será un paisaje bello:
Manos pequeñas se ajustarán a las tuyas
Y en esos momentos habrá un recuerdo,
Un preguntarle a la vida: 

¿Por qué?

Raquel Rueda Bohórquez
10 03 17


Querido Edgardo, soy una vieja de palabra, te aprecio mucho, te deseo la mejor de las suertes, sé que con ayuda divina lograrás todos tus sueños, espero ser invitada de honor, porque los zapatos están pendientes. 


jueves, 29 de septiembre de 2016

CHIPIRILA (1)


CHIPIRILA (1)

Estuvo por ahí en manos de nadie,
Hasta que llegaste a mi esquina y te vi.

No eras de raza,
Eras la raza de ser
De la que uno se enamora.

Nada pedía más que una mirada,
Una caricia a deshoras,
Como la que no te di ésta semana
Cuando llevé a Frank a su única
Visita bajo tierra.

Olvidé que la anciana ya no tenía dientes
Y que en un rincón de la parcela
Esperaba la muerte.

Ayer se fue, ¿hacia dónde?

Ella siempre buscó el abrigo del sol
Y sus ojos morenos,
Y ahí, en la estación que los juntó cualquier día,
Los reunirá el destino luego.

Quedó bajo un árbol,
La libertad tocó otra vez a su puerta
Y así en silencio como llegó,
Se fue a buscar a su estrella.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 29 9 16




Y EN TUS OJOS/A María Napoleone (2)

Y EN TUS OJOS/A María Napoleone (2)

En un rincón de la poesía
Se halla una anciana;
Todo es viejo en ella,
Todo es un sueño dulce
Que espera otra mañana...

Tiene mucha poesía en el rostro,
Cada surco de tristezas y alegrías
Se notan en su expresión.

Los caminos de la frente
Están sembrados de cardos y amapolas
De idas y venidas, de prisas y afanes.

En su boca está el enojo…
Lo que mucho guardó y no pudo gritar
Se quedó en los senderos forjados en sus labios.

La dama guarda en el cuello
Las rocas inmensas que ahí se quedaron
Y ocultaron para la soledad
Sus quejas y reclamos.

En su pecho un abrigo de hilos.
Una oveja se donó para sus fríos,
Se entregaron sus enredos de colores
Antes de que los mirlos cantaran en trío.

Sus manos se juntan,
Los dedos conocen el apellido del otro;
Se engarzan cual sueños que no fueron
Y esperanzas que en otro país se quedaron.

Pero en sus ojos está la verdad,
Ese brillo la domina, esa inquietud y vaguedad.
Su historia camino arriba,
Sus tantas caídas y luego carreras…

El reclamo de un beso o de una palabra…
La necesidad de un abrazo a tiempo,
La sonrisa fingida que no pudo ser,
El quehacer, el inmenso quehacer de la vida.

Pero en la estampa de la anciana,
Hay escrito un libro que nadie ha leído,
Tiene su historia marcada
Cual hilo que deja un cohete en el cielo.

Raquel Rueda Bohórquez
29 9 16




martes, 27 de septiembre de 2016

A CHARLES PIERRE (3) (R)

A CHARLES PIERRE (3) (R)

A ese poeta de cabello rojo,
De mirada profunda
Y manos que sabían acariciar
La guitarra de la soledad.

Fue al verte, al querer descifrar tu mirada,
Sin leer siquiera uno de tus poemas.

Sabía que una profunda herida
Parecía una pústula en tu corazón.

Imaginé tus brazos, el ardor para amar,
Ese donarse sin lástima ni pena,
Desnudos cuerpo y alma en su entrega.

¿Cuándo un amante así?
En éste sueño imaginé que contigo estaba.
Parecía una joven cabra saltando por la montaña
Y tú olisqueando la flor y masticando la lengua,
Levantando los labios a la cima
Sin pensar en el trigal
Que ocultaba a una pantera en acecho.

Descubrí similitud con otro poema,
En otra enorme distancia
Que bailaba sones de estrellas
Entre azules mariposas.

Fue ahí, en ese instante,
Entre el recuerdo y la realidad,
En que lo poeta tuyo y de Él, vinieron a mí
Para que nos amáramos de verdad.

¡Cuánta ironía guarda el mundo!
¡Hipócritas!...
Viven señalando el amor cual si pecado fuera,
Y pagan por un puñado de tetas rellenas
Teniendo toronjas enteras en casa.

¿Quién ha mutilado el amor?
¿Valemos lo que una orgía completa?

¡Ay del amor!, tan extraño,
Pero tan dulce que me ardes por dentro
Si continúas mojando tu lirio en mí,
En el aposento de las agonías
Junto a los suspiros al viento.

Raquel Rueda Bohórquez
27 09 16







DIÁLOGOS CONMIGO (4)

 DIÁLOGOS CONMIGO (4)

Se hablaron en el idioma de los pájaros, se dijeron mil frases, así como las hormigas arrieras, mientras van de camino en camino, podando con amor las ramas, para que luego se llenen de otros verdores que jamás comprenderemos.

Se hicieron la venia, así como las grullas antes del amor y las hojas del limonar fueron cayendo una a una. Conocieron de la flor y del fruto, del ventarrón y del sol; pero más que todo eso, se contentaron con la lluvia y el canto del gallo invitando a ver una salida de sol.

Así pasaron, así se fueron, muchos nada recuerdan de los caminos que abrieron, porque la selva tiene el poder de renovarse, de brotar otros lirios en medio de la sangre que fue y las huellas se quedan como nuestros cuerpos, para volver a la madre que los vio nacer.

¿Cuántas aves hemos admirado bajo la lluvia? ¿Cuántas perlas pálidas han caído sobre las rosas? ¿Hemos contado sus espinas? ¿A qué sabe la vida si el dolor es la cerca que la cobija?, pero aun así, en medio de espinos, las flores amarillas fueron la cerca de nuestros sueños, y ahí perfumaron los amores, ahí se crecieron los estómagos, que fueron lunas llenas, ¡siempre llenas!, y el caldo servido sobre la mesa sabía a gloria, a bendición, a paz...

De la línea que dibuja el horizonte, no tengo nada claro, porque al llegar ahí, aparece más distante.

De la muerte, pienso que si la carne no se ajusta a la vida y el dolor es insoportable, una bienvenida calurosa ha de recibir, por algo viene como premio junto a la vida, y ésta dura lo que un colibrí sobre una sola flor.

De tu amor, te diré que dejó un hueco enorme en mi corazón, ese todavía no se ha llenado, siempre te creí, más la traición es la cobija de quien predica su honradez, luego, ¿seguiré llorando toda la vida?, ¡ya pasó!, y cuando el manantial deje de brotar creeré de nuevo en ti.

Ahora ¿de qué hablamos?, cada vez más distantes, se rompió el hilo de la cometa y ella se fue solitaria, pudo tocar la línea que nos separa de la verdad, y la conciencia toma asiento conmigo, para escribir un poco más sobre los lirios que se hablan, los árboles que nos tocan y el aroma que al recordarte, pasa de vez en cuando por aquí.

Raquel Rueda Bohórquez
27 9 16