viernes, 6 de noviembre de 2015

¡FRENA! (84)

¡FRENA! (84)

¿Han frenado, para escuchar la voz de un ser herido en carretera?, ¿no has pensado que puede ser tu madre, tu hijo, tu esposa, o tú mismo?

 ¿Qué tan grandes somos los seres humanos?, ¿puedes conocer tu propia grandeza cuando frenas y das espacio a la vida? A veces me pregunto: ¿No será que Dios nos coloca a cada paso que damos, una prueba?

¿Hemos superado todas las pruebas?, estoy segura que no hemos superado nada, vimos ríos de sangre correr, unos caían a nuestro lado, sus vidas pasaban como charcos por nuestros pies; amigos, hermanos, familia, todos hemos sido tocados por alguna desgracia en nuestras vidas, ¿son pruebas?, sabemos que moriremos, pero vivimos como si fuéramos eternos. ¿Quién nos asegura la eternidad?, para mí, la fe es la única, pero además de la fe, ¿hemos recogido todas las flores y hemos sembrado todas las semillas?

La vieja de los tintos a veces piensa, la cabeza de un toro no es para colgarla en una sala, sino para hacer un llamado de amor a sus hembras y para que adorne como las aves, las divinas praderas de la existencia.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 6/15


MARIPOSAS/Araceli Gómez (85)

MARIPOSAS/Araceli Gómez (85)

Revolotean las mariposas...
¿Eres tú madre mía?
¿A qué juegas ahora?

Sobre una rosa, ayer te vi,
Tenías galas de niña feliz
De azul turquí con ojitos negros.

Ahora, entre margaritas,
Tu dorado corazón me invita
Y una lágrima es rocío.

La perla de pálido color
Se entretiene en tus pétalos de amor
Pero tú sigues bailando igual que ayer.

¿Es un pasillo?, ¿es una cumbia?
¿O estás jugando ronda con tus hijos?

Aquí estás ahora…
Confundo el cristal con tu alma
Y entonces corro con mis alas abiertas
Buscando otra flor para alcanzarte...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 6/15


HORMIGA (86)

HORMIGA (86)

Soy un punto que piensa,
Y si me convierto en multitud,
Marco la diferencia.

Escribo en el viento
Que somos un trazo que camina
Y tiene alma
Por voluntad divina.

Toco tu carne, madre morena,
Comulgo vida
En tu traje de arena,

Y voy,
Por mi pequeña vereda,
Detrás del mundo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 6/15


MI CURA (87)

MI CURA (87)

¿Qué será?
Desde que despierto
Estás en mi pensamiento.

¿Cuál será la razón,
De que si a dormir voy
También?

¿Qué será mi amor
Que desde que viniste a mi vida,
Todo lo hago pensando en ti?

¿Por qué será que eres tan dulce?,
Jamás había conocido a una persona como tú.

Pido al universo que seas,
Que pueda verte y estar contigo
Viendo volar gaviotas olvidando el ayer.

Si escucho música, estás ahí,
Si un poema, si una rosa, si un clavel.

En todo versas mi pensamiento.
Soy tuya, no hay nadie más,
Es mi cuerpo un convento
Para mi sacerdote del amor.

¿Si ves cómo te pienso?
Sólo tú eres mi cura y mi salvación.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 6/15


jueves, 5 de noviembre de 2015

EN MI ESPEJO (88)

EN MI ESPEJO (88)

Cierta vez, quise ver en mi espejo como era mi “cuca”, así le llamamos a ese pequeño triángulo que de un momento a otro se llena de vello y luego de pelo ensortijado, tenía como 9 años, iniciaban a crecer mis pechos, una bolita dura que dolía y los pezones también se crecieron, pero no me podía ver y esto me inquietaba, todo era pecado, hasta mirar cómo se levantaba el pene de un niño y queríamos preguntar su motivo.

Busqué un tinte para agrandar mis pechos, ¿qué importaba acaso?, ¡eran míos!, ¿por qué razón no podía verme al espejo y esculcar cada parte de ese pequeño y pálido cuerpo que estaba cambiando?

Todos se habían ido, Myriam era la única que tenía un espejo grande donde podíamos vernos completas, y aproveché que no estaban, me desnudé y me vi tan bonita, ¿era pecado?, ¿qué razón hay para que nuestro propio cuerpo se convierta en eso que nos inculcan?, veía a otros niños desnudos y me parecían hermosos, el cuerpecito de German era como el de un ángel, y mi madre lo mantenía desnudo mientras lo bañaba,  todo en él tenía gracia, era como desnudar el alma entre los brazos, y saber que se bebía el cielo, que manaba por los pechos de mi vieja.

Más otros recuerdos ahondaban tristezas, muchos miedos que se fueron acumulando, hasta pensar que el verdadero pecado no eran esos manoseos de viejo sucio que recordaba en una niñez, con la boca tapada y los ojos abiertos.

Mi pecado estaba ahí, con mis pequeñas manos toqué mis pechos, busqué el nido donde se arman todas las tristezas y alegrías de la vida, y quise ver todo, parecía una orquídea pequeña, ¿eso era pecado?, ¡Dios mío, perdóname! ¡Soy una santa pecadora!, ¡mea culpa, culpa mea!

Y estando en esto, una vez coloreados los pezones para verme como mis hermanas, fui sorprendida, y entonces entre las dos hermanas mayores me avergonzaron tanto, sentí que era un pájaro de nieve, y que el sol pegaba tan fuerte, que desaparecí con los ojos cerrados y un mar de lágrimas ahogaba todas mis iras contenidas.

¡Déjenme quieta!, y entonces manoseaban para ver qué tan grandes estaban, reían y reían a carcajadas, y seguro que sí, por esto me pelaron el culo, por querer mirar que también era un gajo en una primavera, que me estaba convirtiendo en mujer, y que pronto un río espeso con olor a chocolate, bajaría por entre mis piernas, ¡ya estaba advertida!, ¡me picaría el murciélago!, y ese picar era un tormento de dolores agudos, que gracias a mi cáncer, al fin cesaron, y al fin, solita me condené al  infierno de vivir por siempre señalada por desear ser yo misma.

¿Será pecado abrir las piernas y condenarme a tu amor?

Si es así, quiero condenarme a tus brazos y morir así, con ésta sentencia tan dulce de sentirme amada alguna vez.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 5/15





¿IGUALES? (89)



¿IGUALES? (89)

Cada día parece repetido,
Pero jamás repetiremos un ahora,
Jamás será igual una hoja,
Ni el pétalo de una flor.

Infinitud parece una estrella, ¿podemos atraparlas?
Si acaso me ves y te veo,
Si de nuevo me besas y puedo desvanecerme...

No es idéntico un grano de maíz a otro
Aunque cumplan un fin parecido,
Cada uno tiene su misión y un término.

¿Sabía la tierra cuándo llovería?
Segura estoy que los astros son guías
Hoy como ayer, pero también que la sabiduría se pierde
Entre máquinas y alardes de grandeza.

Qué es más, ¿una gota de lluvia, o el mar?
Jamás podrán ser el uno sin el otro
El rocío se eleva y volverá,
Regresará con ímpetu y aclarará lo sucio y corrupto
Mientras el mar se contenta y nos alegra
Con sus parecidas y jamás iguales niñas
Que danzan con mensajes de aire y rocas
Mojando arenas y sosteniendo sueños.

Y el viento amigo mío, ¿es siempre igual?
Para mí es Rey, que viene y va con la vida y la muerte,
Que hace bailar las hojas verdes y ocres
Y por su voluntad calla o habita en mis suspiros
Bajo el beso ardiente del sol
Y la mirada sumisa de la luna.

¿Eres igual a mí?
¡Ni porque seamos granos de arroz!

Somos almas en empaques diferentes,
Pero iguales seremos en algún tiempo,
Cuando no podamos notar diferencias
Y estemos fríos y pálidos
Cual nieve sobre los cerros.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, noviembre 5/15




¿DE QUÉ? (90)

¿DE QUÉ? (90)

¿De qué sirve pensar?
¡De nada!,
¡Pero nos entretenemos tanto!

¿De qué sirve odiar?
¿De qué sirve frenar?
¿De qué sirve volar?

¡No lo sé!
De algo ha de servir cada cosa
Aunque pareciera que no.       

¿De qué nos sirve amar?
¿De qué tanto andar?

Jamás atraparemos el viento
¡Pero sirve para vivir!

¿De qué nos sirve renegar?
¿De qué, tanto perseguir?
¿De qué nos sirve construir?

Nos servimos de un árbol,
Nos hartamos de un ave,
Nos comemos el mundo.
Finalmente todo y tanto,

¿Para qué?...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, noviembre 5/15