miércoles, 14 de octubre de 2015

SERGIO ANDRÉS AGUALIMPIA M [57]



SERGIO ANDRÉS AGUALIMPIA  M [57]

5 de febrero 1998/ 12 de octubre 2015

¿Puede haber algo más hermoso que morir por amor?, un mensaje parecido en el muro de un chico que despediremos para siempre, mi hija dice: ¡a veces me da miedo reír!, mi madre también decía que temía reír mucho, pues al rato tenía que llorar.

Pienso que estamos tan apegados a la vida, que olvidamos que ella no es nuestra, nos pertenece de ahora un paisaje, una mirada, estar desnudos ante Dios y decir: Aquí estoy mi Señor para que se haga tu obra, ¿qué deseas realmente de mí?, ¿será que he cumplido con lo que deseabas, y por esta razón me llevas a tu lado?, hoy estaba feliz, era el muchacho más sonriente del universo, miraba a mis padres y no podía creer que me hubieses dado ésta maravilla de seres, para que me protegieran y amaran, mi hermano hermoso y grande, ¡cuánto amo a mis amigos y familia!, y entonces llegó ese ruido, y en medio de mucho dolor, mis alas se abrieron, ahora busco tus brazos, eres quien me ha tomado, ¿a qué temer entonces a morir?, ¿muere acaso el rocío?, con el sol desaparece y es niebla, luego regresa y cae haciendo ruido, besando cada hoja, cada roca y espino, y otra vez desaparece y retorna, retorna y desaparece...

No morimos en verdad, simplemente cambiamos de estación.

¿Estamos en primavera?, ¡qué hermoso camino!, flores y pájaros de colores, perfumes y aromas.
¿Para qué llorar?, hay que reír mucho, porque no estoy en ese lugar de corrupción, sino aquí, en éste sitio nace el amor, por eso fui llamado, y desde aquí, más los puedo amar y proteger.

Descansa en paz 

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, octubre 14/15





martes, 13 de octubre de 2015

¿ES VERDAD LA HECHICERÍA? [58]

¿ES VERDAD LA HECHICERÍA? [58]

Entre contar o no, creer o no, pasé más de 20 años, con unas energías que no me explicaba en mi casa, veía sombras que iban y venían, hasta ver a mi propia hija y caminar detrás de ella regañándola, porque hacía rato se había despedido de mí y pretendía salir, su presencia hermosa muy blanca con una toalla en la cabeza y otra a medio cuerpo, y empecé a regañarla: ¡no señora!, a ésta hora no se va para la calle, hace rato se despidió y creí que se había ido, pero ella no respondía, ahora que recuerdo, veía televisión en la sala con mi esposo, pero él jamás prestó atención a lo que sucedía, me fui detrás de ella,  y en la alcoba pequeña de mi hijo entró, pero para mi sorpresa, desapareció.

Unos segundos después sonó el teléfono y era mi hija, estaba fuera de casa y me contaba que en un atraco hubo disparos de parte y parte, y ella se tuvo que refugiar donde una amiga, ¿quién me explica esto? 

¿Será que son inventos míos?, bien podría inventar cualquier cosa para llenar ésta pared, y querer parecer interesante, pero no, así fue como sucedió, inició un camino de energías muy fuertes, sensación de escalofríos cuando entraba a un cuarto en especial, y mis hijos decidieron no dormir más ahí, Kevin decía que en la noche peleaba con seres extraños, en sueños que parecían reales, y Verónica empezó a sentir olores a cañería, las dos sentíamos lo mismo, que alguien nos observaba, ante todo en la noche, el miedo ayudaba, y así pasaron más de 20 años, creí volverme loca, empecé a fracasar en casi todo, mi matrimonio vuelto una mierda, un caos completo de peleas, discusiones y desamor,  unido a un campo de energía que encendía y apagaba luces, muchas veces contaba a mi madre, unos reían burlones, pero ella me creía y oraba conmigo, me decía que la oración tenía mucho poder, y entonces, al fin no pude aguantar la presión y un día fui a donde mi madre y le conté que sentía mucho miedo cuando entraba a ese cuarto, que mi piel se erizaba y el miedo se convertía en terror,  en especial  ese closet viejo, ahí me asustaba algo.  

Me aconsejó que le diera viaje de una vez por todas y organizara la ropa en otro sitio, así lo hice, contraté a un plomero de confianza de nombre Andrés y le dije que deseaba reventar esa pared y le indiqué por donde empezara.

Para mi sorpresa, al momento inició a gritar, y ahí estaba en medio de los bloques huecos, una bolsa con un polvo blancuzco y una medalla de San Benito, no sabía qué hacer con eso, él me dijo que echara agua caliente y sacamos eso, le dije a mi hijo que lanzara a un arroyo esa porquería, y la vida continuó pero igual o peor, algo más había dentro de esa pared, o estaba demasiado asustada, pero esa sensación no paraba, así después de 4 años con ésta zozobra, decidí que ésta semana Andrés que ya conocía mi caso, reventara de nuevo la pared, pero ésta vez decidí que toda, le señalé por donde iniciara y no me hizo caso, finalmente estaba descubierta casi toda, quedaba una esquina nada más y me dijo que estaba demasiado duro por el concreto que había, y luego de eso, inició a gritar y ahí había una bolsa que con el tiempo se había destruido, tenía una especie de pepas marrones pero de los nervios que tenía no revisé bien y sin detalles nos zafamos de ese otro paquete, mi sobrino decía que era de ratones, pero Andrés decía que era imposible pues estaba taponado con mucho concreto.

Ahora revienta un baño que jamás ha servido, no ha encontrado nada, sino un trabajo mal hecho. Una vez me dijeron que aquí habían asesinado a dos muchachos cuando esto era un castillo de los chinos, pero no he investigado bien el asunto, lo cierto es que algo no anda bien por mi casa y debo ponerme las pilas, porque ningún avispado me seguirá jodiendo la vida, para mí esas cosas de brujería son de cuidado, dicen que se devuelve a quien usa esas porquerías para dañar a otros, mi padecer está terminando, y si encuentro otro paquete, espero sea con mucho dinero, porque ahora con éstos gastos adicionales ¿quién pagará el daño en mis paredes sino yo?

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, octubre 13/15



¿Y LA HIEDRA? [59]

¿Y LA HIEDRA? [59]

Estuvo ahí también,
hizo madurar a la fuerza,
tocó fibras imperfectas
y el tronco, a pesar de todo,
fue lo que tenía que ser,
con ella gritándole al oído,
arañando su corteza,
dejando heridas
que mostrarían abiertas venas
para sobrevivir con su ayuda.

Luego, sentí que moría el árbol
¡Pero fue mentira!
No evitó la hiedra flores y frutos,
muchas semillas con él,
pasaron de herencia a otro bosque.

Sin equívoco
un ave fabricó un nido,
una alondra encontró consuelo
y una hoja cayó al descuido.

La hiedra cubrió mi pared
¡Parecía hermosa y fresca!
Más una hierba más venenosa
fue lengua y espada
penetrando mi corazón.
¡Ay de la pobre!
Jamás imaginó que mi carne sentía,
que más que un aroma
era un “algo” que veía,
y su visión no fue tan lejana
la mía advirtió que estuvo,
porque deseabas.

Luego, murió también,
pero su muerte no fue en vano
porque agarraría de frente  la espada
y tragaría cada inmundicia a su paso.

Perdiendo el filo, ¿en dónde queda su poder?

No fue la hiedra en verdad
¿Por qué razón la culpamos?
Ella necesitaba una ayuda,
pero sus anillos se abrieron
para tropezar con la esquina
a donde cruzaremos todos,

con ese mirar perdido en la distancia
sin anillos que puedan sostenerse
porque ya no seremos vistos.

Esos ojos habrán perdido la batalla,
y a pesar de tanta inquina,
la hiedra continuó su camino
pues su destino nadie lo cambiaría.

¿Qué nos impulsa a culpar a la hiedra de todo?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 13/15







martes, 6 de octubre de 2015

PAJARILLO [60]

PAJARILLO [60]       

Pajarillo que en un bosque
Declamas versos de amor:
Ha respondido acaso
¿La dueña de tu corazón?

Gorrioncillo que suspiras
De rama en rama 
Esa repetida canción:
Acaso a todas no cantas
¿Con ese mismo fervor?

Dime si al menos una
Ha correspondido a tu amor.

De paso en mi ventana
Un descanso se dio
Pero sin motivo una mañana
El ave sin su canto me dejó.

¡Qué bien partiste mis alas!
No pude hallar de nuevo
Un canto que me inspirara
Ni otra ave que mejor cantara.

Raquel Rueda Bohórquez 

Barranquilla, octubre 6/15

Y YO [61]

Y YO [61]

¿Te das cuenta amigo?, y yo que me creí poeta, que ensartaba pequeñas letras, jamás había encontrado tus violetas redondeando un jardín, ni perfumando un bosque.

Y yo, que pasé llorando por tu amor, ¡tan falso y mentiroso!, ¿te das cuenta?, aquí no existe hierro ni espada, esmeraldas en flor adornan de hermosura mi campiña, y brotes pequeños besan mis laderas.

¿Acaso no te dije un día, que en verdad te amaba?, río ahora de locas fantasías que me hicieron perder de una mañana sus auroras, pero ahora he descubierto amigos en los pájaros, y verdades, entre el musgo que guarda mis lágrimas, y las vuelve manantial para un lirio.

Dejé encendida mi esperanza, pero apagaste el amor, pisoteaste mis verdades con otras mentiras, y jamás de tus manos he recibido otra cosa que tu desamor.

Y yo, que me creía princesa, ¡jajajaja! ¡Qué idiota he sido!

¿Cómo no me había dado cuenta que en mi jardín habías florecido, y que en mi corazón eras un poema?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 6/15





¿Y DEL MAR? [62]

¿Y DEL MAR? [62]

Me atrapó del mar
Un  sonido y su continuar
Unas veces enojado
Otras como un suspirar
Que se queda entre las rocas
En sus viejas heridas
Tallando verdades y mentiras
Escribiendo bajo su manto
Peces de colores
Y sobre su edredón
Espumas y cantares.

Del mar sus cumbres
La fuerza indomable
Entre blancas espumas
Y encendido sol
Entregado al baile de sombras
Con nuestra vida al pasar.

Las arenas tranquilas y pacientes
Dóciles a su voluntad
Que se alejan o se acercan
Pero si  Él tiene otra propuesta
Se amontonan como hombres
En sus orillas
O en su profundidad…

Amo lo majestuoso del mar
Ese intenso índigo
Tan parecido a tus ojos
Esa fuerza de varón
Dispuesto a su amante
Arrojando verdades a la playa
Arrinconando versos y letras
Si  el ermitaño pasa
Con su carga al hombro
Siendo préstamo de sus aguas
Un hogar que le guarda
Y una esquina que le protege.

Del mar su principio y su fin
Rocas que se descansan en su orilla
Cadenas invisibles de montañas
Orquestando  pececitos locos
Entre algas multicolores.

Y del coral sus filos
Motivo y esperanza.
Aquí sólo se quedan los arco iris
Payasitos al fin, que componen poesía
En tanto Él inventa el juego de vivir
Con perlas que van y vienen
Para nacer luego
Y en sus entrañas florecer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, octubre 6/15

lunes, 5 de octubre de 2015

MI DIOSA [63]

MI DIOSA  [63]

De un semillero
Una rosa
Madre mía
La más hermosa
Volando en alas
De mariposa
Tornó a casa
Como una diosa.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre/15