martes, 1 de julio de 2014

QUIERO DECIRLO






A TI

A ti, que ahora pasas tus  ojos por mis escritos,
que me llenas de motivos diariamente para continuar,
para llenar de letras  cada segundo,
y pintar de colores una historia, una pared  blanca
con el único motivo maravilloso de vivir cada segundo,
cada instante prestado de la brisa,
apreciando el sonido del teclado
y amando cada letra pequeña, de mi diccionario mínimo,
sanando y curando viejas heridas
y abriendo senderos para un mañana,
que promete, para todos.

A ti, que permites un minuto al descanso
y me regalas ese valioso tiempo,
sólo quería decirte:

Gracias

Raquel

LA VOZ DEL RATÓN

LA VOZ DEL RATÓN/Lidia

1 de julio de 2014 a la(s) 9:04
Érase una vez un roedor con rostro de ángel,
que merodeaba por la alacena de Lidia con sus ojos brillantes,
y su pequeño corazón latiendo aprisa:

-¿Qué te asusta mi pequeño bribón?,
sólo desprecios hay para ti,
¡Porque eres una rata inmunda!
¡Aléjate de mí vista bicho raro!
¡Una trampa colocaré para que caigas
atraído por mis dulces y blancos bocados!
¿Quién te creó, no fue acaso el mismo que me fabricó a mí?


¡¡Siiiiiiii!!, chilló el ratón,
pero ahora tengo el corazón de lata y el alma asustadiza,
le diré al Señor, que para la próxima cambie mi disfraz
que me convierta en lechuza,
pero entonces, sería mi propio cazador en otra figura,
¡no entiendo!, qué rara es la vida, y la condición de cada ser,
a mí, me odian por ser lo que soy,
a otros porque aparentan lo que no son,
y a los que son, nadie los identifica.

¿Rata o ratón?, ¡Santo Dios!,
qué triste  ser como yo.
¿Qué ser me colocó tal nombre,
que me transformaron en político y depredador?,
Puedo ser presidente, pastor de iglesia o un iluminado señor,
¿pero rata me has llamado hoy?, ¡no señora!, me quedo de ratón!
Aunque no sea yo, quien tenga el corazón de latón.

¿Tienes  algo guardado para mí?
Ese algo especial y único que necesito,
me quiero dar un festín
hasta ponerme con tu amor ahíto
y  cambiar mi pálida condición.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 1/14


 Imagen:  Internet
¡Qué difícil ponernos en la condición de otros!, unos tan amados, otros tan despreciados, ¿finalmente  todos ocupamos un lugar en el universo, y todos tenemos que abandonar  éste sitio, sin algún privilegio.¡
¡Qué difícil ponernos en la condición de otros!, unos tan amados, otros tan despreciados, ¿finalmente todos ocupamos un lugar en el universo, 
y todos tenemos que abandonar éste sitio, sin algún privilegio.

ROSA VIEJA

ROSA VIEJA [115]  L2R
24 de Marzo de 2014 a la(s) 9:57

No importa si mueren las rosas,
su perfume sigue flotando en el ambiente.

Ayer jóvenes y hermosas…
Hoy... las delata una sombra de lo que parecían,
pero su esencia de rosa perdura
aún después de que se han ido.

A mi rosa más amada,
la madre mía,
quien flota en mi hogar como un dulce perfume,
y se esconde tras los ojos de María.

Su mirada está aquí conmigo,
acaricio su retrato  y la siento
campanitas pequeñas suenan,
sus ojos se tornan cual luciérnagas
y una sombra pasa, una brisa helada llega…

¿Estás ahora?... ¿eres el espanto mío?
Tras un rosario la veo pasar,
ya no está cansada ni dolida;
su pecho violeta es ahora un ramo de rosas
que como encendida flama esparce un perfume.

Sombra mía y tuya, nuestro secreto
que lo plasmo en un blanco lienzo
como si resucitara…

Y la danza por un nuevo día inicia,
sin  lágrimas… todas se fueron con ella
para quedar en el ambiente su alma
con su divina esencia.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 14/14




EN ESPERA

EN ESPERA [90] L2R

Te esperé tanto, que al dorarse la montaña en mí estabas...
Te amé tanto... que a pesar del tiempo no te olvido.

La única tortura, es escribirte que te quiero
pero al salir la voz del interior ya no duele.

Se llena el vacío con la brisa fresca del otoño
mientras caen las doradas hojas
y espero pacientemente el invierno...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 4/13



ESPERO [85] L2R [123]

ESPERO [85] L2R [123]

De mi último otoño espero
el amor dorado sobre la playa
con sus ramas vencidas en tus brazos
y la tibieza de las olas, sobre nuestra piel.

Juguetón el viento,
enredados los cabellos,
tu boca en la mía en silencio
avivando el fuego apagado,
sin agotar el señuelo del deseo.

Tal vez, una isla has encontrado,
la que en mis sueños se antoja de primaveras
con enredaderas fuertes, abrazadas del arenal
y lindas mariposas amarillas,
aleteando en mi corazón.

Siempre esperando, sin rendirme,
¿acaso puedo repetir éste momento?
¿Debo callar lo que por ti siento?
No me otorga el reloj muchos minutos
ni mi árbol más flores y frutos.

Quiero que seas tú esa enredadera
que se abrace de mi piel,
o quiero padecer como la hiedra
ahogándote en mí hasta envejecer.

Pero quiero mi otoño, amando;
siendo piel junto a las olas
vida en los arenales
hoja dorada en un atardecer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto 2/13 

MARIPOSAS

MARIPOSAS [75] L2R

Lindas mariposas del ayer
en trajes de seda pasaban,
rubores les engalanaban
de loca pasión.

Y un jardín florido
fueron sus ojos,
sus bocas poesía,
manos laboriosas
bordando escarpines,
grabando el amor
en letras pequeñas
con hilos de oro,
¿qué más afán?

Lindas mariposas se han ido,
¿qué las habrá reemplazado?
de seda y de lino sus alas,
sus corazones de oro,
¿quién los habrá robado?

Se fueron, con la luz de una tarde
marcharon por siempre
quedando de recuerdo sus alas,
como rotas galas
de un lindo ayer
que jamás volverá.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, junio 14/14


SI ACASO

SI ACASO [68] LR2

Y si acaso muero o mueres ahora,
¿qué pensarías de todo lo dicho y hecho?,
lo imagino  en el instante,
y creo que nada de lo malo valió la pena.

Me duele no poder estar en el bosque
y vivir entre flores, aves, ranas y sapos,
me perdí, me ausento  del mundo
le pido a Dios otro segundo,
para contemplar la magia de sus obras.

Pero no en una cárcel, ¿hay cárcel aquí?,
porque al cerrar los ojos, puedo volar,
ir y venir hasta tu balcón,
retornar entre mágicos sonidos,
brisas de un otoño me sorprenderán
bajo un árbol lleno de flores y orquestas
cambiantes cada segundo,
arriba o abajo del cielo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 31/14