miércoles, 27 de marzo de 2013

CABALLO ANDALUZ [8]

CABALLO ANDALUZ [8]

He amado la brillantez de tu boca,
esa labia que a recordar tu lengua,
el color de tu acanelada piel
es un caramelo a mi edad,
donde sólo añoro un beso de tus labios.

Mi dulce flor en éste invierno gris,
mi  amado potro  de ojos negros:
¿Quién fuera el artesano de esos pechos divinos,
de tus flores oscurecidas con el paso del tiempo,
y ser una roca en medio de tu cuerpo ágil y fuerte
para que puedas recostar de tu hoy, tan elegante cuerpo?

Eres el andaluz donde el verde de mis ojos espera,
aquí hay abundancias de praderas, 
desperdicio y soledad.

Allá, no sé  si tus ancas sean ligeras
si tu relinchido quiebre otras praderas;
pero estaré siempre
en lo más alto de la cuesta,
mientras llegas…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 27/13

COLIBRÍ [9]

COLIBRÍ [9]

Es dulce tu miel
suave tu rostro.

Ansiosa vivo de ti
en espera de tus ojos.

Me encanta el azul,
adivino el verde y te busco…

Añoro el dorado de los girasoles,
de la lluvia, serpentinas
de todos sus colores apetezco.

¿Qué pensamiento eres para mí?
Quisiera saber qué soy para ti,
si una flor de paso,
siquiera un triste sueño
en tanto me besas y te alejas,
quedando la miel de mi corazón para otras.

Aletea mi pequeño amor,
al menos el abanico de tus plumas;
el tornasol de tus alas divinas,

beso de viajero con sones de primaveras;
y el susurro  del viento, 
que pronuncia: "te quiero".

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, marzo 27/13

EN LAS NUBES [10]

EN LAS NUBES [10]

Descubrirte así amor mío,
una isla solitaria;
el frío calando los huesos
y los dos para abrigarnos.

Sentirnos así,
unidos amando el silencio,
adorando la oportunidad de ser,
viendo las hojas doradas caer
para llenar de dulzura los sueños.

Estar así, por siempre...
Tus manos en las mías,
tu corazón cerca del mío,
tu boca, la mía…

Morir así,
sabiendo que todo es blanco
que es níveo el sueño de existir,
y blancas las rosas que cubrirán un rostro.

Callar;  al fin callar
abriendo los ojos al infinito,
donde no sabremos si dorado, blanco, rojo;
si verso, elegía, madrigal,
pero siendo felices un tanto,
aunque sea un poco…

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, marzo 26/13  

FLAMENCOS [11]

FLAMENCOS [11]

La brisa los llevó temprano
el calor incitó a ese verso
a un canto sonajero
donde todos anhelaban lo mismo. 

Levanta vuelo el flamenco,
su pico trae una esperanza,
un dragón de fuego despierta,
para cruzar sobre el mar su algarabía
sin nada que le detenga. 

Y al fin,

a lo lejos
descubre lo más amado,
entre la multitud halla lo suyo
y ella sabe encontrarle.

¡Dobla las rodillas amor mío!...
Sentirás la gracia de la vida
cualquier tarde, 
nuevas perlas abrirán los ojos
y la pampa despertará,
ante el ruidoso cantar de los amantes.

Raquel Rueda Bohórquez


Barranquilla, marzo 26/13



ENTRE MIS LOTOS [12]

ENTRE MIS LOTOS [12]

En el lodazal te vi
entre mis lotos te encontré,
sobre los morichales un nido escondido
y al vibrar la vida, en un estuche de plata,
un pequeño diamante negro brilló
al paso de azules nubes
que tiñeron con su color sus aguas.

Pero hoy no estás...
Un extraño pesar es una curva en el camino,
es un águila rapaz que robó tu pequeña vida.

¿Es grande o pequeña la vida?
¿O es un estuche pequeño,
para la grandeza de vivir?

Marchaste sin pronunciar nada, sin ver a nadie,
con tus ojos inmóviles ante unas garras
que aprisa robaron tus sueños,
y me dejaron aquí, triste y vacía,

deseando ese ayer
donde las dos veíamos lo mismo
orábamos lo mismo,
creíamos ser felices,
pero moríamos cada día en el intento.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, marzo 26/13

lunes, 25 de marzo de 2013

MI VENTANA [13]

MI VENTANA [13]

Dejé mi ventana abierta para que entres. Iré a dormir sabiendo que estás por ahí, en cualquier vendaval, en una sombra bajo un árbol despoblado, cerca de un manso arroyuelo, navegando en una barca de papel igual a la mía, pero seguro  esperando por mí, pero aún no te enteras.

Iré a dormir aunque estoy segura que me desvelaré un rato, más del tiempo acostumbrado, los ojos pendientes de la claridad de un nuevo día, pueda ser que me descubras; pero si no es así, no importa, será otro día para soñar, y mientras los sueños existan, sabré  que estoy con vida.

Empezaré  entonces a recordar a mis amigos, el tiempo donde creí que eras mi cielo y mis estrellas, renovando mi amor nuevamente y comprendiendo que eres al único que he amado, pero no cerraré  mi ventana, estoy dispuesta a conocer el amor, otro amor;  si no es aquí, al cerrar la tapa de madera, allí  comprenderé que estaba más allá  de todo lo que siempre creí soñar, no en este paraíso tan extraño, donde casi todos los sueños se logran al cerrar los ojos, y la barca de papel  continúa  navegando a pesar de todo…

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, marzo 25/13

viernes, 22 de marzo de 2013

ÉSTA NOCHE [14]

ÉSTA NOCHE [14]

Sé que esta noche estás bailando,
otros brazos te acarician,
y otros labios te besan,
pero en ti cada segundo pensando,
anhelando una  isla solitaria
con cualquier sonido extraño que llegue,
con la música que advierto de violines y campanas,
de sudor y gemidos plebes, en medio de mis ganas.

Así se presenta el día, con noches eternas.
Tengo un poco de rubor al escribir,
pero empiezo a ver a tus ojos y descubro mi brillo en ellos.

La  timidez se quiebra con un poco de vino,
luego al roce leve de tus piernas,
y mis manos se vuelven tórtolas en su nido.

La complicidad nos acerca,
las niñas se volvieron grandes.
Hacia el deseado vicio de estar en ti
soy semilla en dulce fruta.
No hay espera;  te veo dos, tres, y cuatro veces…

Te multiplicas en mis sombras, pero sé que eres uno;
comienzo a reír alocada y busco tu falo amado,
desnudo tu piel y me sabe a chocolate, tiene su color,
sabe a duna ardiente besada por el sol,
entonces no sé de mí, sólo sé que te quiero.

Deseo beberte completo y tomarte todo;
mis otoños me descubrieron deseándote,
en éste último deshoje, antojada del pecado,
de la condenación en pailas infernales
donde el amor al fin se da,
pareciendo miel en su panal.

Aquí estoy amor…
Quiero seas afín a mí, te quiero sin compartir,
¿no es acaso así éste sueño?,
¿una copa para dos?

Cascada  de vida que se antoja de la montaña
para caer presurosa, y entre gemidos consumir las rocas;
besarlas, acariciarlas, entregada sin freno,
es una gran serpiente mansa y fuerte
que domina, como el adiestrador a su fiera,
y me penetra, pareciendo colibrí en una flor.

No queda nada,
cierro los ojos ante el sonido de tu pecho;
¡el mío es una locura!, cascada de todos los colores
besos ardientes, mordiscos llenos de pasión,
rojos encendidos…

No sé de mí, la demencia es una exquisita locura,
la de amarte y ser tuya ahora, ¡siempre!,
olvidar el pasado triste y lúgubre que me robó la vida,
para soñar, antes que la última hoja de mi árbol desaparezca
y se esconda en el fondo del mar,
por una eternidad…

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, marzo 23/13 23:13 PM.