viernes, 20 de mayo de 2011

SALUDO [1]

SALUDO [1]

Compadre, sé que soy una cansona, 
quizás una pervertida.
Me lastima el mundo indolente 
que castiga y abruma.

He llegado de nuevo a tu rincón 
con una leve sonrisa,
no entiendo la razón que hiere mi corazón
pero me haces falta, tus palabras de amigo,
tus graciosas frases en un muro oxidado de mentiras...

Ven amigo consentido, 
es verdad lo que te digo...
No hay razón para seguir 
mientras no estés conmigo,
me gusta tu amistad, 
la sencillez que te cobija,
el resplandor de tu mirada esquiva ...

Deja de ser tímido a mi cariño que es inocente,
me mantienes cautiva, 
aparezco miles de veces
sobre la misma sombra de mi computador
más no apareces, 
vives tu vida ajeno a mi dolor...

Déjame ofrecer lo poco que tengo,
¡si te contara!, no hay amigos, 
no confío en nadie,
todo llega a mi vida, 
lo tomo con un gran amor,
pero como la espuma que cae vertiginosa
desde cascadas imponentes,
desaparecen
mueren con las crecientes aguas que se abrazan
y sólo queda una estela blanca que agoniza
que corre cual serpiente viva 
y penetra al mar
 junto a sus azules olas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 20/11.



jajajaja! fue una etapa muy graciosa, compadre recordando, todo era broma pero que el mundo se estrelle y piensen, utilicen el cerebro para que no muera, para eso tienen la cabeza sobre los hombros.

lunes, 16 de mayo de 2011

VALE UN SALUDO [2]

VALE UN SALUDO [2]

Hallé un tesoro escondido
donde los antiguos crearon horarios
y descolgaron cabezas desde un gran cerro
a un Dios ofrecidos.

Su valor es infinito, no tiene precio,
sabe escuchar que lo amo, que lo necesito,
aunque su sentimiento sea ajeno al mío
sonríe y frunce el ceño,  y su respuesta es:
"vale un saludo desde México" ...
dando un clic de despedida.

Quisiera que solo una vez me respondiera
no importa si sus palabras sean mentira,
o si nacen de su corazón amable y blando.

Siempre espero un consuelo
que al  agitar rojas olas en mi pecho
hagan mover el silencioso reloj casi yerto
que se posa lastimero 
sobre un clavo oxidado.

Bello amigo, sabes cuánto te quiero.
No encuentro espacios si no estás en ellos,
no hay sentido a nada de lo que invento
si tus ojos no pasan su mirada.

No perturbaré tu nido placentero
pero no me privarás de mi sueño,
casi una lisonja, casi un ruego,
si al ver tus negros ojos
que se adornan con tus carnosos labios
y provocan un beso cálido
acepten con una sonrisa un "te quiero".

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, mayo 16/11

miércoles, 11 de mayo de 2011

DESPERTAR CON LA LUNA [3]

DESPERTAR CON LA LUNA [3]

Despertar temprano,
hay luna clara;
diviso brillantes luceros,
la copa de cristal aún llena,
a sorbos amargos probada
sin un beso de tu boca.

Caricias tuyas en otros brazos,
movimientos desaparecen
mientras creo que  eres tú
y pienso en ti... en tí...

La tarde deshojó la rosa
en sus primaveras.
Sus pétalos cansados,
su perfume imagino;
olor a pino entre los tuyos.

Aún están frescos los rosales,
al beso que anhelo de tu boca.
Ausente llegas al pensamiento,
muriendo en los mismos brazos
imaginándome en ellos...

El canto del grillo rompe el silencio,
inspira lamentos de amor;
la cigarra revienta
interminables suspiros necios, 
alocados,
cae cerca a mis pétalos perfumados,
siento un beso suave, enamorado;
más no hay tiempo,
al fin silenciado en su ardor profundo
acabaron sus gritos amorosos
en tan solo un día.

Entregado por completo
probó todas las mieles,
todos los besos y caricias.
Se eternizó en sus instantes,
cayó agotado entre mis brazos,
me regaló un furtivo beso
y en su último aliento,
exhaló al fin y todo fue silencio.

Cumplió la misión a cabalidad,
se entregó al amor ... murió por él,
tal era su misión.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 11/11

martes, 10 de mayo de 2011

PACIENCIA [4]


PACIENCIA [4]

Paciencia Señor;
el dolor es grande,
consuelo espero...

Escucha mis gemidos;
parezco gacela voladora,
paloma herida
que vuela tras zarpazos,
ensangrentada y moribunda...

¡Mírame!: tus azules ojos
cual nubes en el cielo
apacientan las ovejas.

Pastor amado, éste es mi ruego:
aún palpita el corazón,
mis ojos aún brillan,
palabras venidas de ti
alientan heridas;
mis besos de labios resecos
desean posarse hambrientos
antes de mi partida...

Déjame viajar un poco,
sé que tendré la eternidad para hacerlo,
es hoy sobre tu templo
herida y desnuda,
donde desembocan mis anhelos
y pernoctar quiero, muchos días.

Permíteme besar labios de fuego
que derritan los míos en su ardor,
que hagan palpitar el corazón.

Pájaro metálico me llevará
donde relojes no marcan el tiempo,
y se regó la sangre en muchos templos;
se entregaron los sueños de amor
que viven posados en mi alma
y anhelan un vuelo de libertad.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 10/11