jueves, 5 de noviembre de 2015

DESPERTANDO (93)

DESPERTANDO (93)

Hermoso despertar
Con el corazón roto
Y saber que al verte,
No quedará ni sombra de sus heridas.

¡De frente!, así estás ahora,
Tocando cada fibra de mis pensamientos
Que florecen al rayar el día.

Hemos sido tocados de nuevo,
Aquí estamos, ¡prohibido quejarse!
Porque fue una noche bien dormida.

Muerte corta sin pensamientos,
No hubo rostros malsanos
Con ojos sin fondo
Que en la negrura
Parecen más que un infierno.

Me asusta un compadre
Con un demonio sin ojos,
Se los comió una oración
Para enviarlo lejos de mis sueños.

Una sonrisa asoma,
Ayer tristezas fueron,

Ahora, esperanzas, poesía
¿Para qué más cuento?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 5/15


miércoles, 4 de noviembre de 2015

HOJA DE PAPEL (94)

HOJA DE PAPEL (94)

¿Qué puedo decir ahora?

A veces me siento
Como una hoja de papel
Que va y viene
Al antojo de la brisa.

Pero adivino una flor,
Y en ella encuentro
La razón de su existencia;
No en lo flor en sí,
Sino en lo perfume y miel.

Entonces me siento bendecida,
Porque una hoja
Es parte del mismo árbol
Donde una flor aromó
Y bendijo a otros,
Sin adivinarlo siquiera

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 4/15




SI EL PAJARERO (95)

SI EL PAJARERO (95)

¡Si supiera el pajarero
Que ha robado a un ángel su libertad
Y con él se ha hecho prisionero!

He visto pasar a un chico,
Habla con su canario, ¡es fino!/dice
Lo encontré en un nido de roble
Que se había estacionado en un parque.

Pero no sabían sus padres
Que ya les tenía puesto el ojo.

Día a día vi con qué amor construyeron su cuna,
Recogían paja como si fueran tesoros de orfebrería
Y bordaron con sus hilos dorados
Un moisés, que parecía una lágrima descolgada.

Ese día los vi, / ¡ya casi están listos!
Abrían el pico, semejaban claveles,
Y sus padres tan felices de verlos
Cómo crecían sus plumas y se abrían sus picos.

¿Acaso me importó?/ ¡era mío, los vi primero!
Y ajusté mi vara malhechora, en tanto silenciaron,
Pero luego del silencio hubo algarabía:

¡Madre mía!, ¡repetían los pichones!
¿Padre, en dónde estás?

Ellos revolotearon con desenfreno,
¡Jajajaja! ¡Qué tontos pájaros!
¿Creen acaso que me asustarán?

Y así fue todo, ahora caminan conmigo
En ésta cárcel que impuse en sus caminos.
¡Cantan hermoso! /valen un dineral.

¿Saben que ya no están asustados?
De mi mano reciben cada bocado,
/ ¡hasta parecen contentos!
Pero más feliz estoy al escucharlos,
Más que cantar, es un rogar de libertad.

¡Pero no me importó!
Soporto mi cárcel con ellos
En tanto caen las hojas del roble
Y los escucho cantar
Porque así se sienten libres.

¿Pero quién me librará de mí?


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 4/15




UN DÍA CERO (96)


UN DÍA CERO (96)
                        
Cierto día, muy inquieta, empecé a escribir, y entre más lo hacía, más me gustaba; no como en épocas de niña en que declamaba poesía, y no faltó quién se burlara. Por eso digo que no debemos reír de los niños, porque cuando crecen, tendrán memoria de cada abrazo y cada beso, pero lo que más recordarán son las burlas que los enojaron hasta llorar y desear escribir a escondidas de todos.

Fue entonces cuando mi hija me abrió una página sin saber utilizar herramientas, y sin conocimiento de nada, muy asustada y temblorosa toqué una puerta, estuvo de par en par, hasta que la cerraron y nos dejaron a todos por fuera.

Nos fuimos encontrando aquí, ninguno se ríe de nadie, todos nos respetamos, no somos grandes escritores ni poetas, somos seres humanos buscando amor, la mayoría entramos porque necesitábamos un abrazo, que alguien nos escuchara, y decidí quedarme aquí, porque nadie cerrará mi propia puerta, está abierta de par en par.

Mis pequeñas obras son del mundo, aunque necesite cada peso para sobrevivir, si ha de llegar como lluvia, llegará cuando menos esté pensando en dinero.

Ahora mismo llueve, es una sentencia divina, ¡qué raro!, parecía un día normal, pero ahora se bendice mi espacio con diamantes y joyas que bajan directo del cielo, y estaba preparada para salir.

Un "algo" me hace esperar por mis gafas, entonces me doblo y espero. Un café será bendición, y su aroma, será como estar sobre la montaña más alta de mi tierra y respirar vida que se agita y canta, retoza y brilla, ¿para qué más?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 4/15


martes, 3 de noviembre de 2015

HACE MUCHO (97)

Amarillo, perrito rescatado de la calle


HACE MUCHO (97)

Hace tanto tiempo
Que olvidé que el tiempo es una metáfora;
Tanto, que me impide recordar la tristeza
Porque el desamor duele menos
Que la hipocresía, y menos que la indiferencia.

Hace tanto tiempo
Que no sé lo que es trepar por el monte de María,
/ ¿Será que la vieja se volvió espadita?,
Digamos que sería preferible amar a una mujer
A seguir violada por la traición de cada día.

Hace tanto tiempo que no sé lo que es amar,
Que me pierdo en mi embeleco y ruido,
Queriendo aparentar que enamorada vivo
Si hasta el amor me hizo trampa.

¡Hace tanto tiempo!...
Se volvieron de cal mis versos
De tanto llorar despedidas sin regreso,
Porque hace mucho tiempo que se fue mi amor
¡Y no me dejó ni siquiera un beso!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 3/15


lunes, 2 de noviembre de 2015

DEL SOL (98)


DEL SOL (98)

Otra mañana
Atrapando del sol
Esa claridad que amaña
Sin enceguecer ni turbar.

Otra vez de ti
El amor floreciendo
Rayos de colores
Sobre cálidas aguas.

Atrapada en ti
Con tus morenos brazos
Tocando el infinito,
Acariciando días y sueños
Juntos, sin esperar más...

De nuevo ésta mañana
Única y cálida,
Soñando que es real;
Que no habrá otra parecida
Ni otro amor igual.

Despierto entonces,
Un topacio azul tiñó los corales
Y me quedo viéndote danzar
Como un niño de oro
En lo divino del mar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 2/15


DE TI (99)


DE TI (99)

¿Qué te hice para que me pisotees?
Ahora que no tengo nada, soy un asco,
Ahora que estoy descalza y desnuda
Me doy cuenta que soy rica,
Inmensamente,
Porque Dios ha puesto sus ojos en mí.

Ahora no puedo quejarme
Porque soy odiosa
Y te enojas si digo que te necesito.

Has tomado mi vida creyendo que moría
Y con mis cabellos caídos armaste un nido.

Es verdad, soy otra,
Me devolviste las ganas
Alegraste mi corazón con un poema
Y la música redondea la palidez de mi rostro.

Ahora que todos se han ido,
¿Qué me ha quedado?

¡Qué torpe soy!
Me ha quedado un nuevo día
Con tu presencia en Él.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 2/15