viernes, 18 de abril de 2014

HAIKÚ AMOR

HAIKÚ AMOR

Es el amor
dolor…

Es el amor
rocío de oro

Es el amor
un cuento
sí, una historia

Con dos actores
tú y yo


Raquel

HAIKÚ SUFRIR

HAIKÚ  SUFRIR

Nacer para sufrir
dulce suplicio,
vivir para morir
es mi tormento,
más si no vienes
no hay color,
pero al regreso
bendice el viento
cada suspiro
por tu amor.

Raquel


HAIKÚ GIRASOL

HAIKÚ  GIRASOL

Arde el sol
Temprano.

Levanto el rostro
he sido bendecido.

Y al atardecer
sólo me doblo,
para dormir
agradecido.

Raquel


HAIKÚ A LA SHEILA

HAIKÚ A LA SHEILA

Luna roja
¿acaso me ves?
si lo ves ahora
en la ventana
brisa de otoño
tal vez invierno
atrapa un suspiro
es mío, para él


RAQUEL 

TE QUIERO

TE QUIERO

No lo escribiré sobre una lápida una vez más, lo diré ahora que puedo ver un ave volar, en éste momento que siento ésta cruel ansiedad de creerme perdida, sabiendo que estás.

No lo diré cuando unas flores estén sobre un estuche de madera, sino en este segundo en que tuve sueños inquietantes, no te afanes, que siempre estoy a tu lado, decía la voz, y tus deseos están conjugados en el universo, no busques más.

No lo gritaré a nadie, ni me arañaré la piel para que otros digan que soy la mejor, que mi santidad es como la de las palomas con hambre, o de las iguanas que ansían un mundo mejor...

No lo repetiré ni cuando la lluvia asome, sino en éste segundo que se me ha donado, y un poco más tarde, cuando azules olas besen mi desnudo cuerpo, y hable con las caracolas bonitas del mar.

Ni luego a mi regreso, cuando admirada observe que se han robado los bosques, y el cemento ocupa su lugar.

Ni  cuando me dé cuenta, que se acaban las aves del cielo, y el ocaso sea diferente al pasar, sino ahora, cuando aún suspira mi pecho por ti, cuando una leve llama se enciende por alguien, cuando busco justicia y no aparece, pero ansío ver una gaviota volar.

Te quiero es suficiente, para quien lo desee escuchar, sin más valor que la palabra dicha, con la intención de cambiar.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, abril 18/14

PALABRAS 180414

PALABRAS 180414

Si tuviera que irme ahorita para siempre, ¿qué diría?, sólo que me perdonen por mi rebeldía, que me voy sin afán, porque no utilicé puñal ni espada para matar a ningún ser vivo, y que mi lengua a veces necia, servirá de abono a mi madre.

También les diré que no fui moneda de oro para muchos, sólo me gustó verme al espejo y saber que ese pequeño payaso, tenía corazón y alma, que fui pecadora por callar injusticias, y pecadora porque soporté muchas también, que muchas veces vi que maltrataban, y por temor a flechas y lanzas me quedé callada.

Chorros de sangre como rosas muertas pasaron por mis pies, eran dos seres que sólo querían el bien para todos, esa escena la describo porque los vi caer, y temblaba el uno sobre el otro, como amantes y esposos, que entregaron su vida por amor a los demás.

Si tuviera que irme ahorita, sólo les pediré perdón, el mismo, de principio a fin, por mi negligencia, por no saber perdonar traiciones, ese perdón lo reservo no para los hombres, ese perdón se lo pido a Dios cuando el infierno me llame, pero mi madre no admitirá que caiga en esa fosa llena de calor y llamaradas , pues con lo que vi aquí, fue suficiente.

El resto lo reservo para cuando regrese del mar, si él lo decide.

Ah... y los quiero... siempre será así a pesar de todo.

He dicho,

La alcaldesa

jueves, 17 de abril de 2014

TORTUGA HICOTEA



TORTUGA HICOTEA

Jueves santo, a comer tortuga hicotea, que están en vía de extinción vivas en agua hirviendo, y en la tarde después de la comida, vamos al lavatorio de pies. ¿A quién crucificamos diariamente?, me cuentan que en Santo Tomás, ayer hubo cacería, muchas de ellas, las madres, las jóvenes y hasta las pequeñas, llenarán los platos de quienes todas las Semana Santa, se aporrean y vuelven su espalda como la del Nazareno, mientras los verdaderos sacrificados están en sus barrigas.

Doble moral nos asiste ¿y nuestros ángeles?, ¿quién realmente dice una palabra para salvarlas?, muchos están o estamos luchando, pero con los brazos caídos, desanimados y hasta cansados, aquí en mi casa sólo se dice: ¿Y qué podemos hacer si las matan?, sólo toman las grandes, Santo Dios, sólo las madres que acaban de poner, pero sus huevos son buscados como caviar.

Qué se acabe tanta cobardía en contra de los indefensos... nada nos llena, estamos muertos de hambre viendo a todo lo que vuela y camina, como nuestro alimento, es posible que hasta nos miremos con sospecha, en un tiempo no muy corto.

Un padrenuestro, diez avemarías...

Amén.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, abril 17/14