jueves, 4 de agosto de 2016

LA DAMA/A la zarigüeya (41)

LA DAMA/A la zarigüeya (41)

Así la zarigüeya
Recorre caminos impensados,
Sube y baja del árbol
Y lleva sobre su espalda
A sus hijos como tocado.

¿Qué puedo decir de tal señora?
Estuvo ahí de pobre, pareciendo rica,
Con la encumbrada cabellera postiza
Y un peine café con dientes rotos.

Recuerdo sus zapatos,
Eran de charol /decía ella con orgullo.
Llevaba un vestido de seda escarlata
Que en las fiestas hacía volar
Y en los velorios cantar.

Digna de todo halago
La dama tropezó con mi madre.
De su boca salían disparos
Qué llenaron su corazón de guijarros.

¡Tantos hijos!
A veces olvidamos sus dolores de cabeza.
El tiempo parece borrar sus lágrimas
Pero hoy recuerdo que alguna vez nos abrazamos
En el mismo rincón de la desesperanza
Que me hacía ir y venir,
De la puerta de la calle al patio,
Y del patio a la puerta de la calle
Buscando una voz enredada entre los árboles.

La dama desapareció de nuestra vista.
¿Tocamos alguna vez su estómago?
Era flaca, parecía una mirla,
Pero llevaba un sartal de chinos
Pegados de su falda,
Como nosotros alguna vez
De nuestra madre.

Eran sus palabras de largo alcance,
Pero la dama, nuestra dama,
Se tragó cada insulto y con ellos en silencio,
Armaba un rosario.

Raquel Rueda Bohórquez
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