sábado, 15 de agosto de 2015

A MI VIEJO [55]

A mi viejo [55]

Me ha quedado el recuerdo de una corona blanca, roble fue, pero más que eso, flor y perfume, aroma y calidez, ¡quién lo diría!, así era papá, bien hubiese sido mujer, pero él siempre decía que los hombres nacieron para ser fuertes, y temblaba como una hoja seca ante la brisa, cuando nos vimos abrazados en el mismo espejo de nuestra mirada.

Ese algo de ruido, ese no sé qué, de angustia, un algo que nos deja con el corazón entre los dedos, y la vida como espuma entre las olas, falda de lino, sol con sus amarillos, y el raro temblor en mi boca al pensar en ti.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 13/15

No hay comentarios:

Publicar un comentario