miércoles, 24 de septiembre de 2014

ABUELITAS

ABUELITAS
Cierto día caminando por ahí
me antojé en sembrar una cayena,
ayudé a un ave a construir un nido
palitos secos busqué, ¡ramitos de olivo!
y con gracia la paloma café
con sus pequitas negras y doradas
buscó el halago abandonado y fabricó su casa
como en cualquier estación
en un rosal florido.
Va y viene con sus mensajes tristes
¿Palomita?, ¿qué te hace llorar?
Más ella continuaba arrúuuuuu... arrúuuuuu...
Y en el silencio de cualquier día
Ni llanto, ni ruido.
¡Ahí estaba!, me acerqué como gata
y pegada de su alcoba tan bien tejida
con sus negros ojos diamantinos asustados,
escondía dos amores encendidos
bajo cálidas alas
cual si fueran los mismos brotes del rosal.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 24/14

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