viernes, 16 de mayo de 2014

UNA FLOR EN TU JARDÍN

UNA FLOR EN TU JARDÍN

16 de mayo de 2014 a la(s) 11:33
Si al menos una flor en el jardín de tu mirada,
me antojaría mi amor en ser tu perfume,
para  llegar hasta tu alma
y besar la  fresca alborada que te cobija,
con un manto de pétalos frescos.

Anoche dormí pensando en ti
pero desperté con una rara sensación;
creí que estabas  a mi lado
el tímido  movimiento de una sombra
un poco me asustó,
era yo, me había desdoblado en el espejo
y corría veloz a esconderme dentro de mí.

¿Será que enloquezco?
Tienes el privilegio de regalar nuevas fantasías
estoy enferma  por tu amor,
no sé hasta cuántos poemas,
ya he contado muchos y temo que te canses
me pasaré a una historia sobre un lecho de nieve
y contaré una a una tus  gaviotas,
¿ves la de manchitas negras en las manos?
mis gaviotas tienen manos y pies, son raras
sus ojos son verdes, como los madrigales del bosque
sus picos son bocas de mujer
que anhelantes aguardan por un beso tuyo
con sabor a vino de cerezos,
de flores perfumadas que habitan tu muro
intocable y cercano, obligado en mí
saturado en aromas  de rosas pálidas
en otras mesas donde ya está servido el amor,
en copas de cristal del bosque
que penden como frutos
y regalan más que un abrigo
al son del viento mañanero.

Me enamoré de un verso
del poema que todavía no escribes
de la mirada negra como la espesa noche,
y de las dos estrellas a quienes mendigo un poco
tal vez un tanto de brillo, para el ocre paisaje del momento.

Una flor caída cerca de ti
eso tan solo espero ser
una letra donde digas que también me amas
inventando historias de los dos ,
volando junto a la cascada de un río invisible, inventado
de una orgía imaginada abrazando  a cualquier loco de barbas espesas
escondido por ahí, abrigado con los pinceles que le roba a la pintura un sueño,
y a la paleta, una lengua húmeda para extender una llanura,
en donde al fin, aparezcamos los dos
construyendo barcas de cristal cerca del mar
y lejos del ruidoso mundo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 16/14


La escarcha de la indiferencia mata el amor, más no la esencia.

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