TU NORTE/Anderson L3R
Hola mi corazón, ¿quién nos enseñó a vivir sin ti?
¿acaso hay un aprendizaje para el dolor?
me resisto a verte partir pero lo acepto
así como la cascada se deja caer y luego vuela
navega hacia ese cielo azul sin voluntad propia,
también tu retorno a tu todo infinito lo hemos de aceptar.
Que sea éste momento cuando aprenda a desprenderme
que sea éste segundo cuando ya me abandone
a esa voluntad que aún no comprendemos,
que te llevó en plena primavera
como un botón sin abrir.
Quiero decirte que te quiero, que siempre estarás aquí
desde aquél día en que llegaste al mundo
y como madrina me sentí tan orgullosa de ti
viéndote con todo el amor de una madre a punto de parir.
Pido a Dios esa fuerza que necesitamos para el abandono,
no es fácil dejar volar nuestros cariños
aquéllos que crecieron a nuestro lado y nos vieron reír y llorar,
es difícil aceptar la suerte tan incierta que a veces nos toca
¿pero quién puede detener a esa sombra oscura, que vendrá por ti?
Queda un sabor amargo, a esa hiel de la vida que nos toma
tan aprisa, sin previo aviso, y como el centinela quedo en mi puerta
doblando las rodillas no sólo por tí,
sino por éste mundo tan apartado del amor, del consuelo
a veces relegamos todo a lo material, olvidándonos de una oportunidad,
dejando de lado ese espacio para enriquecernos, para abrazar
para regalar flores y ante todo, para mirar a los ojos
descubriendo un brillo ajeno, que marcha sin que podamos cerrarlos,
y una boca que no pronunció su última frase...
Me desprendo de tí, como lo hace el sol en el ocaso que te llevó...
pero miraré cada día al cielo, y esa estrella luminosa serás tú
amante eterno, ángel con nuestro apellido que rodará
como un pequeño balón dorado, impulsando las nubes
y apartando el azor de nuestros caminos.
Que la Virgen Santísima te tome en su regazo...
que sea ella quien te lleve por ese camino, sembrado de flores de colores
y puedas al fin, voltear el rostro con una sonrisa...
pues tu historia aquí terminó...
para continuar tu eternidad un momento sin nosotros,
ya mañana nos encontraremos, y reunidos nuestra historia continuará.
Por toda una eternidad en nuestro corazón.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 19/12
también tu retorno a tu todo infinito lo hemos de aceptar.
Que sea éste momento cuando aprenda a desprenderme
que sea éste segundo cuando ya me abandone
a esa voluntad que aún no comprendemos,
que te llevó en plena primavera
como un botón sin abrir.
Quiero decirte que te quiero, que siempre estarás aquí
desde aquél día en que llegaste al mundo
y como madrina me sentí tan orgullosa de ti
viéndote con todo el amor de una madre a punto de parir.
Pido a Dios esa fuerza que necesitamos para el abandono,
no es fácil dejar volar nuestros cariños
aquéllos que crecieron a nuestro lado y nos vieron reír y llorar,
es difícil aceptar la suerte tan incierta que a veces nos toca
¿pero quién puede detener a esa sombra oscura, que vendrá por ti?
Queda un sabor amargo, a esa hiel de la vida que nos toma
tan aprisa, sin previo aviso, y como el centinela quedo en mi puerta
doblando las rodillas no sólo por tí,
sino por éste mundo tan apartado del amor, del consuelo
a veces relegamos todo a lo material, olvidándonos de una oportunidad,
dejando de lado ese espacio para enriquecernos, para abrazar
para regalar flores y ante todo, para mirar a los ojos
descubriendo un brillo ajeno, que marcha sin que podamos cerrarlos,
y una boca que no pronunció su última frase...
Me desprendo de tí, como lo hace el sol en el ocaso que te llevó...
pero miraré cada día al cielo, y esa estrella luminosa serás tú
amante eterno, ángel con nuestro apellido que rodará
como un pequeño balón dorado, impulsando las nubes
y apartando el azor de nuestros caminos.
Que la Virgen Santísima te tome en su regazo...
que sea ella quien te lleve por ese camino, sembrado de flores de colores
y puedas al fin, voltear el rostro con una sonrisa...
pues tu historia aquí terminó...
para continuar tu eternidad un momento sin nosotros,
ya mañana nos encontraremos, y reunidos nuestra historia continuará.
Por toda una eternidad en nuestro corazón.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 19/12
No hay comentarios:
Publicar un comentario